Octava y última de las muchas partes de esta traducción de Writing Short Stories, de Flannery O'Connor. La parte anterior está aquí. De aplicación fácilmente generalizable, estos son los últimos comentarios de O'Connor a propósito de los cuentos de los participantes de la conferencia.
Yo creo que a esta altura tanto O'Connor como los lectores del blog deben estar cansados de la Conferencia de Escritores del Sur. O'Connor fue llevada un poco engañada, detrás del imponente nombre de la Southern Writers Conference se escondía un taller literario de señoras que miraban mucha televisión. El fastidio de O'Connor se nota, se nota en el ensayo y se nota en sus cartas.
Para colmo, el día menos pensado viene un amigo tuyo, descubre que su verdadera vocación es la de ser tu editor póstumo y con todos estos papeles, que O'Connor debió haber querido quemar, publica un libro, incluye el ensayo, que misteriosamente se vuelve famoso, y 30 años después, cuando O'Connor está casi segura de su olvido y de que el ensayo ha quedado reducido al círculo de los talleres literarios, aparece lo internet. Y entonces montones de páginas web publican partes sueltas y fuera de contexto del ensayo, de manera que uno cree que hay al menos 50 ensayos distintos, fragmentarios y contradictorios. Luego, dejando a otros la inacción, que es la cordura, aparezco yo y aumento la confusión.
* * *
Writing Short Stories (VIII)
Cuando la vida que nos rodea es por completo ignorada, cuando las pautas en el modo de hablar son pasadas absolutamente por alto, entonces algo anda mal. El escritor debe cuestionarse si no está acometiendo un tipo de vida que le es completamente artificial.
El modo de hablar caracteriza a una sociedad, y cuando se ignora esto, uno está, casi con certeza, ignorando todo el entramado social que podría dar sentido al personaje. No se puede sacar a los personajes de su sociedad y decir luego mucho de ellos como individuos. No se puede decir nada revelador acerca del misterio de una personalidad a menos que uno ubique esa personalidad dentro de un contexto social verosímil y dotado de significado. Y la mejor manera de hacer esto es a través del habla del propio personaje. Cuando la anciana dama de uno de los cuentos de Andrew Lytle dice con desprecio que ella tiene una mula más vieja que Birmingham, uno percibe detrás de esa frase a una sociedad y a su historia [1]. Un escritor del Sur encontrará ya hecha gran parte de su trabajo, puesto que nuestra historia vive en nuestro modo de hablar. En uno de los cuentos de Eudora Welty, un personaje dice «De donde yo vengo, usamos zorro en vez de perros para cuidar, y búhos en lugar de gallinas, pero sabemos cantar» [2]. Ahora bien, esa frase vale por todo un libro, y cuando la gente que vive cerca de uno habla así y la ignoramos, estamos malgastando algo que nos pertenece. El sonido de nuestra habla es demasiado distintivo como para omitirlo con impunidad, y si el escritor trata de desentenderse de él, corre el riesgo de destruir la mejor parte de su poder creativo.
Otra cosa que noté en estos cuentos de ustedes es que la mayoría no profundiza dentro del personaje, ni revela mucho de él. No me refiero a que no penetren en la mente del personaje, sólo que no muestran que éste tiene una personalidad. Como antes, esto nos lleva, en algún punto, a lo del modo de hablar. Estos personajes no tienen ningún modo distintivo de hablar a través del cual revelarse. Y a veces no tienen ninguna característica distintiva. Uno termina sintiendo que ninguna personalidad es revelada por el mero hecho de que no hay ninguna personalidad que revelar. En la mayoría de los buenos cuentos, la personalidad del personaje crea la acción. Pero en estos cuentos de ustedes, yo siento que el escritor ha imaginado alguna acción y entonces ha hecho aparecer de la nada un personaje para ejecutarla. Con frecuencia, harán mejor empezando desde el otro extremo. Si parten de una personalidad, de un personaje dotado de realidad, necesariamente algo pasará. Y no hay obligación de saber de antemano qué es lo que pasará. En realidad, puede ser mejor ignorarlo. Tienen que ser capaces de descubrir algo a partir sus cuentos. Si ustedes no pueden, entonces, probablemente, nadie podrá.
Fin de Writing Short Stories.

Nil sapientiae odiosius acumine nimio.
Destroyer - New Pornographers - Band of Horses - Shout Out Louds
* * *
Notas: [1] El cuento es Jericho, Jericho, Jericho, de 1936. Al serle presentado el prometido de su nieta, que es de la ciudad de Birmingham, una anciana exclama «I’ve got a mule older’n Birmingham». La ciudad de Birmingham queda en Alabama y fue fundada en 1871. [Volver arriba.] [2] El cuento es The hitch-hickers, de 1941. La cita, que no corresponde exactamente con la de O’Connor, es «I come down from the hills. . . We had us owls for chickens and fox for yard dogs but we sung true». [Volver arriba.] * * *
Páginas de la versión en inglés de Writing Short Stories para este post.


Foto del diablillo de Shorpy.com.
Yo creo que a esta altura tanto O'Connor como los lectores del blog deben estar cansados de la Conferencia de Escritores del Sur. O'Connor fue llevada un poco engañada, detrás del imponente nombre de la Southern Writers Conference se escondía un taller literario de señoras que miraban mucha televisión. El fastidio de O'Connor se nota, se nota en el ensayo y se nota en sus cartas.
Para colmo, el día menos pensado viene un amigo tuyo, descubre que su verdadera vocación es la de ser tu editor póstumo y con todos estos papeles, que O'Connor debió haber querido quemar, publica un libro, incluye el ensayo, que misteriosamente se vuelve famoso, y 30 años después, cuando O'Connor está casi segura de su olvido y de que el ensayo ha quedado reducido al círculo de los talleres literarios, aparece lo internet. Y entonces montones de páginas web publican partes sueltas y fuera de contexto del ensayo, de manera que uno cree que hay al menos 50 ensayos distintos, fragmentarios y contradictorios. Luego, dejando a otros la inacción, que es la cordura, aparezco yo y aumento la confusión.
Writing Short Stories (VIII)
Cuando la vida que nos rodea es por completo ignorada, cuando las pautas en el modo de hablar son pasadas absolutamente por alto, entonces algo anda mal. El escritor debe cuestionarse si no está acometiendo un tipo de vida que le es completamente artificial.
El modo de hablar caracteriza a una sociedad, y cuando se ignora esto, uno está, casi con certeza, ignorando todo el entramado social que podría dar sentido al personaje. No se puede sacar a los personajes de su sociedad y decir luego mucho de ellos como individuos. No se puede decir nada revelador acerca del misterio de una personalidad a menos que uno ubique esa personalidad dentro de un contexto social verosímil y dotado de significado. Y la mejor manera de hacer esto es a través del habla del propio personaje. Cuando la anciana dama de uno de los cuentos de Andrew Lytle dice con desprecio que ella tiene una mula más vieja que Birmingham, uno percibe detrás de esa frase a una sociedad y a su historia [1]. Un escritor del Sur encontrará ya hecha gran parte de su trabajo, puesto que nuestra historia vive en nuestro modo de hablar. En uno de los cuentos de Eudora Welty, un personaje dice «De donde yo vengo, usamos zorro en vez de perros para cuidar, y búhos en lugar de gallinas, pero sabemos cantar» [2]. Ahora bien, esa frase vale por todo un libro, y cuando la gente que vive cerca de uno habla así y la ignoramos, estamos malgastando algo que nos pertenece. El sonido de nuestra habla es demasiado distintivo como para omitirlo con impunidad, y si el escritor trata de desentenderse de él, corre el riesgo de destruir la mejor parte de su poder creativo.
Otra cosa que noté en estos cuentos de ustedes es que la mayoría no profundiza dentro del personaje, ni revela mucho de él. No me refiero a que no penetren en la mente del personaje, sólo que no muestran que éste tiene una personalidad. Como antes, esto nos lleva, en algún punto, a lo del modo de hablar. Estos personajes no tienen ningún modo distintivo de hablar a través del cual revelarse. Y a veces no tienen ninguna característica distintiva. Uno termina sintiendo que ninguna personalidad es revelada por el mero hecho de que no hay ninguna personalidad que revelar. En la mayoría de los buenos cuentos, la personalidad del personaje crea la acción. Pero en estos cuentos de ustedes, yo siento que el escritor ha imaginado alguna acción y entonces ha hecho aparecer de la nada un personaje para ejecutarla. Con frecuencia, harán mejor empezando desde el otro extremo. Si parten de una personalidad, de un personaje dotado de realidad, necesariamente algo pasará. Y no hay obligación de saber de antemano qué es lo que pasará. En realidad, puede ser mejor ignorarlo. Tienen que ser capaces de descubrir algo a partir sus cuentos. Si ustedes no pueden, entonces, probablemente, nadie podrá.
Fin de Writing Short Stories.

Destroyer - New Pornographers - Band of Horses - Shout Out Louds
Notas: [1] El cuento es Jericho, Jericho, Jericho, de 1936. Al serle presentado el prometido de su nieta, que es de la ciudad de Birmingham, una anciana exclama «I’ve got a mule older’n Birmingham». La ciudad de Birmingham queda en Alabama y fue fundada en 1871. [Volver arriba.] [2] El cuento es The hitch-hickers, de 1941. La cita, que no corresponde exactamente con la de O’Connor, es «I come down from the hills. . . We had us owls for chickens and fox for yard dogs but we sung true». [Volver arriba.]
Páginas de la versión en inglés de Writing Short Stories para este post.


Foto del diablillo de Shorpy.com.




3 comentarios:
Ahhh Fray Mollo!!!!
Ya había tal confusión que este ensayo estaba a punto de ser justamente olvidado en español, y ahora lo traducís y publicás entero y ordenado!!!
Esta noche voy a ir a tirarte de las patas...
Hola, buscando el texto de O'Connor me encontré con tu blog y tu traducción. Quisiera usarla para un taller que estoy preparando. Me la podrías enviar entera?
Gracias
Carlos,
No tengo otra versión que la que está en el blog, así dividida en muchas partes.
Aquí tienes un link a otra traducción en castellano, en una sola pieza:
http://148.226.9.79:8080/dspace/bitstream/123456789/1795/1/199074P99.pdf
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