jueves, febrero 28

Meses

Hace unos meses, julio, creo, se organizaba el Live 8 - Make promises happen.
En la tele, podías ver esto:



No sé bien por qué, hoy fui a buscar el comercial a youtube. Lo encontré, lo ví de nuevo. Escuché cada una de las palabras que esas caras multifamosas repiten. Pensé. Todavía estoy pensando. No me gusta que se negocie con la pobreza, no me gusta que lucren con los pobres, no apoyo el negocio tras la defensa de algo que es un derecho, el derecho a una vida digna. No podés hacerte el desentendido. No podés hacerte el ciego. No podés girar la cabeza hacia el otro lado. Algo tenemos que poder hacer.
¿Qué hacemos? ¿Qué podemos hacer al respecto?
No podemos esperar ninguna respuesta del Estado. No podemos esperar ninguna ayuda de los políticos. ¿Qué hacemos? ¿Qué puedo hacer yo, o vos, o vos o todos nosotros, simples desconocidos? ¿Qué se les ocurre?
A lo mejor, entre todos, se nos ocurre alguna idea para ayudar, por poca ayuda que podamos dar, a los que no tienen la suerte que tenemos nosotros.
El asunto del blog tiene que servir para algo más que para que opinen los medios. Tiene que servir para algo más que para hablar de lo que nos gusta.
Que sirva para algo más.

Basura

No voy a linkear la noticia de los cartoneros para que vengan los mil y un macristas a decir sus argumentos acá. Quien necesite saber qué pasó en Belgrano con los cartoneros, puede servirse de los servicios del Sr. Google.
Pero, como siempre, la literatura se adelanta a la realidad.
El cuento se llama "La última huelga de los basureros" y lo escribió Bernardo Kordon

"Transcurrieron los días de año nuevo, que como es sabido en Buenos Aires se festejan comiendo a rajacincha. En todas las esquinas se levantaron montículos con las sobras de las fiestas. Se ordenó encenderles fuego, pero resultaron fogatas fallidas, que en vez de arder arrojaron un espeso humo rastrero que apestó peor que los residuos. Revelóse así la calidad indestructible de la basura de Buenos Aires, como también su curiosa propiedad de aumentar en proporción geométrica.
Entonces las alarmadas autoridades municipales corrieron a consultar a las Fuerzas Armadas. El ejército se negó a recoger la basura por estimar que eso era labor exclusiva de los civiles...
...A falta de fuerzas, las autoridades se vieron obligadas a recurrir a las leyes. Un decreto prohibió arrojar la basura en la puerta de calle, bajo pena de cárcel no redimible por multa. Pocas ocasiones hubo de aplicar esa ley, pues nadie arrojaba la basura frente a su casa, prefiriéndose siempre la puerta del vecino. La promulgación de medidas más rigurosas apenas si provocó una insólita consecuencia comercial: en pocos días se agotaron en los negocios los papeles floreados y las cintas de colores para envolver regalos. Todo el mundo salía de sus casas con cara de fiesta, cargando paquetes coquetos y canastillos primorosos. Invariablemente el contenido era el mismo: basura (enviada anónimamente o con nombres supuestos a amigos o familiares). En verdad nadie se quedaba con su propia basura, en cambio todos chapaleaban en la basura ajena. Ocurrió pues al revés de lo calculado por el Intendente: no fue la huelga sino la ciudad entera la que comenzó a pudrirse. A su vuelta aportó noticias nada tranquilizadoras. Los basureros ya no se consideraban tales. La zona ocupada por los huelguistas relucía de pura limpieza. En vez de ser como antes un basural en medio de la ciudad era una zona acéptica en medio del inmenso basural. Eran tantos los peones de limpieza congregados en el sector, que la consciente aplicación de su profesión apenas les demandaba una hora por día. El resto del tiempo lo ocupaban en reflexionar."

Ojalá en la vida real, las cosas se solucionaran como en la literatura, no?

martes, febrero 26

Adivinador adivina, adivina Adivinador

Resulta que un día, en mi recorrida por las librerías porteñas, encontré un libro de cuentos de Cheever que se llama "El hombre al que amo - y otros cuentos dispersos". La edición es Punto de Lectura y según dice la tapa, la traducción es de Magdalena Holguín.
Sin pensarlo dos veces, lo compré. Contenta, volví a mi casa, me senté en mi lugar favorito, empecé a leer. Y mientras leía, me encontré con esto:

VI
Pensaba tomar el tren nocturno desde Boston. Mi hermano me condujo a la ciudad el día que partí. Llovía. Había un viento ligero y alto proveniente de la costa, que azotaba el humo sobre los tejados. El viento y la lluvia eran fríos. Me despedí de mis padres. Mi hermano aceleró al salir por la vereda. El camino estaba vacío, recto y mojado y conducía el auto a su máxima velocidad.
"¿Alguna ves has visto un Dusenberg?", preguntó.
"Sí", respondí. "He visto y he conducido un Dusenberg".
"Cielos", dijo. "Me agradaría conducir uno. Me agradaría conducir un Lancia, un verdadero auto de carreras. O un aeroplano. Me agradaría obtener una licencia de piloto. Pero cuesta mucho dinero obtenerla, a menos de estar en el ejército. Si hay una guerra, quizás me aliste como voluntario en la aviación. Así volaré todo lo que quiera por nada. Pero espero que no haya ua guerra. Malograría todos mis planes. No es muhco lo que se puede hacer durante una guerra. Y hay muchos lugares que deseo visitar y muchas cosas por hacer."

Volví sobre el párrafo dos veces. Había algo que me desviaba de lo que estaba leyendo. ¿Puedes, tú, lector-amigo-hermano, descubrir qué fue lo que me llamó tanto la atención?

(Ayuda: No es la primera vez que me pasa. Es la vez más reciente. Horror.)

ACTUALIZACION: Tipeé tal cual está en mi ejemplar. Y, valga la aclaración, el libro no estaba en ninguna mesa de saldo.

lunes, febrero 25

Estado del tiempo

Lo mío no es mío si sólo es mío.


Hoy no hay post. Ni larguito, ni cortito, ni serio, ni estúpido. Hoy me tomo franco.
Es mi cumpleaños y me han organizado una suelta de globos en la Plaza de Mayo.
Veintidós años no se cumplen todos los días!
Igual, ¡miren!, una bonita página musical sobre el sistema binario.
Ea! A SAL-TAR! Vamos a festejar que vivimos un año más!







Me tendrías que tocar
Saborearme y olerme ya
Se necesita fe
Saber que alguien escucha ya
Yo tampoco se si existes en realidad

Para poder llegar
Para llegar a tu oídos
Para poder llegar
Para poder llegar hasta tus ojos
Para poder llegar
Para llegar hasta tu boca
Para poder llegar
Para llegar hasta tu olfato
Para poder llegar
Para llegar hasta tu tacto
La única forma es
Hacer el viaje hasta donde estás tu

sábado, febrero 23

Las mujeres de mi vida

Hay seis mujeres terriblemente importantes en mi vida.
Mi mamá, mis dos hermanas y mi sobrina forman parte de ese sexteto tremendo que se preocupa y me quiere a pesar de todo, todito, todo lo que yo pueda hacer. Es entendible, no tienen más remedio que quererme, casi como yo no tengo más remedio que quererlas por que mi vida se define, en primer término, por la forma en que ellas me ayudaron a construir el mundo tal como lo conozco.
Las otras dos son mis amigas Romina Flores y Karina Lerner.
Yo sé que a ustedes no les interesa para nada éste asunto y que en un punto, este post no es más que un post de esos que tanto se critican de los blogs escritos por mujeres, pero esta vez, o mejor, los días que vayan desde hoy hasta el lunes a las veinticuatro, van a disculpar que no hablemos de libros ni de escritores, ni de nada relacionado con la literatura y que lo que escriba tenga algo de confesional, de íntimo. El por qué de la cuestión se revelará, si puedo, el lunes o el martes. Creo.

Tengo la manía de crearle una banda de sonido a las cosas buenas de mi vida. En algún aspecto, cada uno de los hechos que más me importan y las personas que más quiero, tienen una música particular. Mis amigas y yo tenemos nuestra música, entonces.
Nos conocimos cuando se sentía el power mexicano, cuando el MTV Latino era distinto a lo que se ve ahora y el Pabellón III de Ciudad Universitaria, nos hacía tropezarnos porque sí, en las primeras materias del CBC. No sabría explicar por qué nos hicimos amigas. ¿Es posible explicar algo así? ¿Saber qué es lo que hace que uno se acerque a una persona y no a otra? Yo no puedo decirlo. Lo que sí puedo decir es que, sin adivinarlo, fue una de las pocas veces que me acerqué, con mi particular sentido de sociabilidad -todo el mundo me cae mal, en primera instancia-, a las personas indicadas. No lo sabía en aquel momento. Lo sé desde algún tiempo. Lo sé desde que nacieron y crecieron sobrinos, empezamos a irnos solas de vacaciones, pasaron novios, llegaron novios nuevos -y los que llegaron se transformaron, también, en amigos-, empezaron los casamientos y todas las mejores cosas que a uno le pueden pasar en la perra vida cuando deja de ser un adolescente y se convierte en adulto.
La perra vida, también, nos trajo separaciones familiares, enfermedades graves, muertes. Y ellas y yo estuvimos juntas. En las buenas y en las malas. En la salud y en la enfermedad. En la riqueza y en la pobreza.
Ya lo dije antes: es tan difícil tener buenos amigos, tan difícil, que cuando uno los tiene, no puede dejar de agradecer su suerte.
Mis amigas y yo no nos parecemos en nada. Compartimos sólo algunos intereses. Nos dedicamos a cosas distintas pero cuando lloramos, cuando estamos contentas, cuando las cosas se emputecen, parecemos una sola. Y todavía, con los años que pasaron y con tanta vida distinta, nos pone contentas encontrarnos una, dos, tres, cuatro veces o todos los días y no podemos evitar hablarnos por teléfono, todo el tiempo, como si tuviéramos catorce años.
Anoche, mis amigas y yo fuimos a escuchar a la banda que compone el soundtrack de nuestra amistad. Y fue una de las mejores noches que pasamos juntas y nos hizo recordar la suerte que tuvimos de encontrarnos.
Como ven, este post no tiene nada que ver con la literatura, ni con la escritura, ni con nada de lo que hablamos habitualmente pero habla de algo que me define tanto como mi necesidad de escribir: mis amigas. Porque son buenas personas, grandes mujeres, y yo no sería quién soy, si ellas no pertenecieran a mi círculo más íntimo y privado. Dos de las seis mujeres que me enseñan, todos los días, que no somos todas iguales y que, aún a pesar de todas nuestras diferencias, cuando me dejo caer, están ahí para que el golpe contra el piso me duela menos y me curan.
Entonces, por y para mis amigas y para todos los que tengan la enorme fortuna de contar con amigos como los míos, música.
No sé si ustedes tenían que leer este post. Yo tenía que escribirlo.



viernes, febrero 22

¡Macabro Manifiesto Blogger!

Homenaje en vida al joven Ernest... Esteban Podeti


Manifiesto: ¡Bloggers del mundo, unidos!

¿Están hartos de los clásicos consejos de siempre (escribe regularmente, ten una temática definida, haz entradas concisas, responde los comentarios, etc.) que parecen tender a una uniformidad de la blogósfera?

Teniendo en cuenta que:

I. Un blog es un blog, es decir un espacio personal, no una tesis para aprobar X materia...

II. No creemos que la calidad de un blog venga marcada por su número de visitas ni por la cantidad de páginas que lo enlacen, ni por la regularidad con que se postee, ni...

III. Sabemos y aceptamos que muchas de nuestras visitas procederán de nuestros colegas (léase: otros bloggers), y estamos felices con ello. (O como mínimo, nos conformamos)

(O nos resignamos.)

IV. Sabemos y aceptamos que muchas de nuestras visitas procederán de las búsquedas en Google.

(Por lo que hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe)

Y, sobretodo:

V. No escribimos para satisfacer al lector, sino para satisfacer nuestras ansias de escribir y comunicar. Para expresarnos.

(Más o menos. Yo a mis lectores los quiero mucho. Bueno, no. No tanto. Les tengo un frío y distante aprecio, como bien sabe decir el poeta.)

V. bis No escribimos porque nos pagan. Cuando nos pagan escribimos con la clara advertencia de que nos están pagando. Pero cuando no nos pagan, la enorme mayoría de las veces, decimos lo que queremos si queremos.

V.tris El día que me paguen por escribir-y hace cuánto que vengo intentándolo y no lo consigo-, lo primero que hago es publicarlo acá, en el tamaño de fuente LARGEST (acá es donde entra el temita de Google que se nombra más arriba) y después, hago una fiesta y los invito a casi todos.

Manifestamos que:

VI. El miedo a que una entrada no guste provoca una retorcida forma de autocensura. Una autocensura que coarta nuestra libertad artística y comunicativa. Tenemos el privilegio de no tener miedo al mercado ni a las críticas… ni al olvido. ¡No lo tengamos!

(No te tenemos miedo, autocensura!)

VII. El pago por decir algunas cosas, nunca condiciona lo que digamos fuera de ese post, e inclusive, aceptamos decir lo que quieran cuando nos pagan, sinos gusta y nos satisface el acuerdo comercial, que sino no, y solemos rechazar ofertas.

(Igual, lo podemos conversar.)

VIII. Es posible que seamos felices si uno de nuestros post se hace popular y se difunde por la blogosfera. Pero no buscamos eso, ni escribimos lo que se considera más popular, aunque algunas veces haya coincidencias.

(Si se copan compartiendo alguito de lo que escribo acá, yo no me voy a ofender, eh.)

IX. No escribimos para los buscadores, no seguimos recetas SEO. Pero nos gusta jugar con ello de vez en cuando.

(Pero es para compensar)

X. Somos personas complejas, no máquinas especializadas. Por ello, escribiremos aquello que nos parezca interesante compartir o decir. Y por ello mismo, podemos contradecirnos con todos los puntos de este Manifiesto y principalmente con éste.

Y, en resumidas cuentas:

XI. Este es mi blog.

(Por si no se habían dado cuenta)

XII. Si a alguien no le gusta, que no lo lea.

(Una gran verdad)

XIII. Yo me pago y me doy el cambio.

(Pero si alguien se ofrece a pagarme y que me quede con el vuelto, tampoco me ofendo)

XIV. Nunca llenaremos de publicidad el blog.

(Por una suma de más de tres ceros, se puede negociar. Tampoco hay que volverse fundamentalista)

XV. No estamos dispuestos a elaborar nuestro blog pensando en que se vea bien o no en Internet Explorer, pero haremos lo posible para que así sea. De todas formas, siempre recomendamos usar Mozilla Firefox

(Que cada quién use el fifidubio que se le ocurra. Pero en Firefox, éste blog se ve mejor.)

XVI. No nos hacemos responsables de lo que visitantes y lectores expresen a través de los comentarios, eso es sólo responsabilidad de quien lo escribe, aunque podamos coincidir o no.

(Eso. Acá no tenemos la culpa de lo que dicen los inadaptados sociales que nos leen. Es un mal de la época)

XVII. Hay libertad de expresión en los comentarios del blog, pero si se me cantan las pelotas, borro los comentarios que quiero cuando quiera, y sin previo aviso.

(Eso también, loco. Ojito.)

XVIII. Este es un blog pro Do Follow. Si dejás un comentario, tenés derecho a ganarte un link válido para los buscadores. Si Google tiene problemas con los enlaces, que me pague para que no-followmee el blog. Las paradojas de Google son típicas de los monopolios y el capitalismo, y este blog es muy mio.

(Bueno... eso de "tenés derecho", lo vemos.)

XIX. Como sea, odio el SPAM, no insistas.

(¿Es necesario aclararlo todavía más?)

XX. Cada comentario es leído con suma atención, si preguntas algo lo responderemos, si podemos ayudarte lo haremos, y todo a cambio de nada. Esa filosofía nos vestía antes de caminar en Internet, y con esa filosofía dimos los primeros pasos en Internet. Con esa filosofía dejaremos de usar Internet.

(Ah, sí. Como conversadores, somos conversadores)

Haz de este manifiesto algo tuyo:

a. Copia y pega, difunde este Manifiesto.

b. Si no te gusta parte del texto o te apetece añadir algo, cámbialo sin complejos.

c. No cites de dónde has sacado este manifiesto.

d. No digas quién ha escrito este manifiesto (nosotros tampoco lo sabemos).

e. Ni se te ocurra poner un enlace a esta entrada que estás leyendo, a no ser que sea para criticarlo o para anunciarlo sin hacerlo tuyo. (No válido los Vía o fuente o visto en...)

f. Es posible que estés leyendo este manifiesto en un blog y no sepas si lo ha escrito su dueño o no. ¿Acaso importa?

Porque todo blogger tiene derecho a ser un mal blogger, y estar orgulloso de ello.
Y lo estamos.

Hay cosas peores

Como para compensar un poco lo mal que hice quedar al bueno de Vladi en la entrada anterior, fui a buscar qué escritores le gustaban un poco, más o menos, o mucho.
Y a Vladi, entre otros -en sus Lecciones de Literatura habla sobre los que le gustan y los que no. La nómina está llena de escritores que uno, por lo menos, debería conocer como Melville, Proust, Stevenson, Kafka, Flaubert- destaca a Dickens:

"Con Dickens nos ensanchamos. Me parece que la obra de Austen es una encantadora readaptación de valores anticuados. En el caso de Dickens, los valores son nuevos. Los autores modernos todavía se embriagan con su cosecha [basta mencionar un ejemplo confeso y actual: John Irving]. Aquí no hay problemas de enfoque como en Austen, ni noviazgos, ni titubeos. Sencillamente hemos de rendirnos ante la voz de Dickens: eso es todo."

Igual, aprovecha para pegarle a Irving, pero bueno, ustedes vieron cómo son los escritores. Me costó un poco encontrar otras citas, pero hay más. Seguro que hay más.
De todas formas, hay una idea que plantea nuestro querido amigo ruso que es bien interesante:
No es posible enseñar a escribir, a menos que ya se posea talento literario. Sólo en ese caso, "se puede enseñar a un joven autor a encontrarse a sí mismo, a librarse de sus clichés lingüisticos, a eliminar la chabacanería, a formarse el hábito de buscar con paciencia la palabra correcta".

Yo qué sé. Prefiero a Vladi diciendo lo que dice en lugar de leer esto:

"Hay algunos cuentos que están bien. El de los cuentos es el mejor Córtazar. O sea, un mal Borges, o mediano."
César Aira.

(Nota de V: "Hay algunos cuentos que están bien." Mirá vos. Pero mirá vos. Mirá vos! Se pudrió todo. TODO.)

O ésto:

"En el último Congreso de la Lengua vi a Saramago, Sábato...Algunos han llegado a extremos que producen vergüenza ajena"
César Aira.

(Nota de V: ...)

Pero como decía Siddharta Kiwi, ácerrimo seguidor de Mahatma Minujín, nos enyoguizamos y al ritmo del Bombón Asesino repetimos: No me pongas a comparar.
Aunque no coincida con algunas de sus opiniones, prefiero, toda la vida, cualquier cosa que haya dicho V.N.
¿Ven? ¿Ven cuánta beshesa esótica nos rodea? Así estamos.

Seguiremos informando.

jueves, febrero 21

Pasá que te atiendo

Nabokov atiende a algunos escritores. Como siempre, todo lo que uno puede leer o escuchar, se ha dicho antes, se ha dicho mejor y con cierto encanto maldito. A continuación, Vladi atiende.

Samuel Beckett:

Todo es tan gris e incómodo (en sus libros) que al final parece que sufre constantes malestares de vejiga,como le pasa a veces a la gente mayor cuando duerme.

Saul Bellow:

Una miserable mediocridad.

Arthur Conan Doyle:

Yo no soy Conan Doyle, quién -por esnobismo o pura estúpidez- prefería ser conocido como un autor de una historia de África , que consideraba muy superior a su Sherlock Holmes.

Joseph Conrad y Ernest Hemingway:

No puedo soportar el estilo de tienda de souvenirs de Conrad, sus bajeles embotellados y collares de caracoles hechos de clichés románticos. Ni en su obra, ni en la de Hemingway puedo encontrar nada que hubiese podido escribir yo mismo. En cuanto a mentalidad y emociones, ambos son irremediablemente infantiles, y lo mismo puede decirse de otros autores igualmente apreciados , las mascotas de la sala de estudiantes, el consuelo y apoyo de los bachilleres.

Fedor Dostoievsky:

Me desagradan extremadamente Los hermanos Karamazov y el horrible embrollo que es Crimen y castigo. No, no tengo nada en contra de la introspección y la iluminación personal, pero en esos libros ni el alma, ni los pecados, ni el sentimentalismo, ni el lenguaje periodístico consiguen justificar la tediosa y confusa búsqueda.

William Faulkner:

¡No! No puedo soportar la literatura regional ni el folclore artificial.

Sigmund Freud:

Aprecio mucho a Freud como autor cómico.

Nikolai Gogol:

Como maestro, es turbio y peligroso. En sus peores momentos, puede ser un escritor despreciable; pero en sus mejores es incomparable e inimitable.

James Joyce:

Finnegans wakes es un fracaso trágico y un aburrimiento espeluznante.

Boris Pasternak:

Dejando las ideas políticas de lado, opino que Doctor Zhivago es una cosa lamentable, chapucera, trivial y melodramática, llena de situaciones manidas, abogados voluptuosos, mujeres poco creíbles y coincidencias trilladas.

Ezra Pound:

Un venerable fraude.

No pregunta cuántos son:

Un gran número de autores aceptados simplemente no existen para mí. Sus nombres están grabados en tumbas vacías, sus libros son muñecos sin vida, son completos Don Nadies en lo que a mi gusto como lector respecta.
Brecht, Faulkner, Camus y muchos otros no significan nada para mí, y he de luchar contra la sospecha de una conspiración contra mi mente cuando veo que críticos y otros autores aceptan insulsamente como "gran literatura" las cópulas de Lady Chatterley o las pretenciosas estupideces del señor Pound, ese completo farsante.

La Nueva Novela Francesa no existe, aparte de un pequeño montón de polvo y pelusa en el fondo de un cajón mugriento.

Que, por ejemplo, la estúpida Muerte en Venecia de Mann o el melodramático y vilmente escrito Zhivago de Pasternak o las toscas crónicas de Faulkner puedan ser consideradas "obras maestras", o cuanto menos lo que los periodistas denominan "grandes libros", es para mí un engaño absurdo, como cuando una persona hipnotizada hace el amor con una silla.

martes, febrero 19

Hombres y mujeres

Y esta vez no es sobre literatura, como algunas otras veces.

Resulta que hace dos noches, encontré de casualidad, la repetición número quichicientas de "When Harry met Sally". Pocas cosas me despiertan más urticaria que Meg Ryan, para ser sincera, pero esta película me gustó desde la primera vez que la ví y cada vez que la engancho, en alguna de las quichicientas repeticiones, le encuentro alguna cosa nueva.
La escena empieza con la crisis de llanto de Sally al enterarse que su ex-ex va a casarse y cae en la cuenta de que el ex-ex, que repetía que no quería casarse, no quería casarse pero con ella. Para zafar de la escena del orgasmo fingido (y ahora van a llegar un millón y medio de visitas a través de google buscando "cómo fingir un orgasmo"; "qué hago si finge el orgasmo"; "por qué mi nobia finje el orgasmo") me propuse elegir alguna otra escena que me pareciera un poco más notable que la anterior, que nunca me pareció la gran cosa, aún cuando todo el mundo decía lo maravillosa que era la chica de la puerta de al lado en esa escena.
Estonces, descubrí la cara de Sally después de acostarse con Harry. Sonrisa, voz gatuna un poco ronca, rulos por todos lados que le tapan los ojos y su preciosa cabecita rubia apoyada sobre el pecho de Billy Cristal. Harry, en cambio, mira el techo con expresión "debería haberme cortado los pies antes de venir hasta acá". A la mañana siguiente, Sally se despierta mientras Harry se está vistiendo para eyectarse de su casa. Meg Ryan frunce el seño, así como hace siempre que sus personajes no entienden algo y comienza a darse cuenta -taaaaaaaarde- que Harry se las está, lisa y llanamente, tomando.
Arreglan para encontrarse a cenar y la cena es un martirio de incómoda.

Conclusión: hombres y mujeres nos damos cuenta de las cosas en momentos muy diferentes. Qué pronfunda reflexión, eh.

Cambié de canal antes de que terminara la película porque... el final siempre me pareció de lo más inverosímil. Después de una cena como esa, dos amigos que se acostaron -o mejor- dos amigos como Harry y Sally, hacen lo imposible por no verse nunca más. Y ya sé que ahora alguno va a decir que no necesariamente tiene que ser así pero convengamos que en la mayoría de los casos, los amigos que se tocan entre sí, dejan de ser amigos.
Y me encontré con los Simpsons. Para horror de los lectores más jóvenes de este blog, los Simpsons dejaron de gustarme hace unos cuantos años y terminaron de gustarme después de que Homero se volviera casi un lobotomizado en la tan esperada película para la pantalla grande. (Nota al fanático de L.S.: Ahórrate los insultos hacia mi persona, comentarista. Los comentarios están moderados y no voy a publicar los que me dejes)
El capítulo es aquel en el que Marge se hace adicta a Internet (Marge Gamer - Temporada 18, Episodio 17) y entra a un juego online en donde todos los participantes son los habitantes de Springfield, hasta el propio Bart, que es el que va ganando el juego.
La maestra Krabappel es una mujer de vida licenciosa dentro del juego y Skinner es un pavo.
Krabappel dice algo así como: "Es increíble que en todas las realidades seas un pavo."
(Mrs. Krabapel: This game is a great way to meet eligible men who can afford a computer.
(Skinner's character, a scaly turkey, comes up)
Skinner: Or have access to one in the school library.
Mrs. Krabapel: It's amazing how you can be a turkey in every reality.
Skinner: What's important is we're talking)

Otra reflexión profunda: Las mujeres decimos las mismas cosas, en todos los lugares del mundo, en todas las realidades.

Y bueno, hace calor. Qué quieren.

viernes, febrero 15

Biografía de una amistad

Advertencia de V: Este es uno de esos posts largos. Paciencia.

A lo mejor, no hay vínculo más difícil y a la vez más esperanzador para el género humano que la amistad. Tener buenos amigos es difícil. En general, los buenos amigos son pocos y abundan esos que mejor perderlos que encontrarlos pero cuando se pierde un buen amigo, aún a pesar del dolor o la tristeza que puede ocasionar esta perdida, es casi imposible desterrar de la memoria los momentos compartidos, los diálogos, los llamados, las cartas.
Más o menos sobre esto trata La sombra de Naipaul, el libro que Paul Theroux escribió sobre los años que comenzó, duró y terminó su amistad con el Premio Nobel de Literatura sir Vidia S. Naipaul.
Se conocieron en Uganda en 1966 cuando Theroux tenía veintitrés años y daba clases en la Universidad de Makarere y Naipaul ya era un escritor reconocido.
Theroux y Naipaul, se hicieron amigos luego de un viaje en auto pedido de favor al joven profesor por el escritor famoso y continuó por treinta y dos años, a través de cartas, visitas y llamadas telefónicas.
Siendo muy joven y deslumbrado por el reconocimiento y la confianza que Naipaul había depositado en él como escritor, y por la gran admiración que sentía hacia su obra, Theroux había dedicado una temporada a escribir un libro sobre Naipaul, que a pesar de haberle costado mucho trabajo y de haber sido bien recibido por el "homenajeado" no generó ninguna ganancia. No le reportó ningún beneficio en metálico a Theroux, ni le acercó lectores a Naipaul.
Durante los años que duró esta amistad, según consta en las páginas que leo, Theroux hizo lo imposible por estar siempre a la altura de su honorable amigo. Siguió al pie de la letra sus indicaciones, escuchó sus consejos, lo ayudó en cuanto pudo, vamos, como cualquier buen amigo.
En 1996, llegó por fax a manos de Theroux, un catálogo de una librería especializada en primeras ediciones modernas. Algunas entradas le llamaron la atención. Este tipo de catálogo, según su propia definición "son un complemento del comercio de los traperos y sus practicantes, son apenas mejores que quienes trafican heroína".
En la lista de libros encontró todos los libros que había enviado y dedicado a su amigo Naipaul a precios exorbitantes. Entre perplejo y risueño Paul Theroux le escribió a su amigo. La respuesta a sus líneas fueron escritas por la última mujer de Naipaul, en dónde lo acusaba, entre otras cosas, de abusar de los favores del Premio Nobel y en dónde le prohibía, de forma velada pero poco elegante, volver a escribir sobre él.
Luego de la respuesta de la mujer de Naipaul, Theroux envió la carta recibida a Naipaul pero no obtuvo respuesta. De esta forma, se dio cuenta que había pasado de ser su discípulo a ser su igual.
Alguna vez, Naipaul le había dicho: "En toda relación, en todo encuentro, siempre llega el momento de romper. Y uno rompe."
Con ese silencio, Naipaul rompió para siempre su amistad con Theroux.
En un viaje que Theroux realizó con su hijo a Londres, mientras caminaban hacia un lugar para almorzar y mientras le hablaba sobre la carta de la ingrata mujer, Naipaul, luego de un año de silencio y ausencia, apareció doblando la esquina, de casualidad.
Theroux lo detuvo, intentó hablarle, preguntarle si tenían algo que discutir.
Naipaul sólo contestó que no.
"¿Qué hacemos entonces?" fue la pregunta de Theroux.
"Encajarlo y pasar a otra cosa" fue la respuesta de Naipaul.
Pocas cosas duelen más que la traición de un amigo. Pocas cosas. Quizás, el silencio. A lo mejor, una respuesta como esta, en donde el que pregunta queda en el papel del insignificante, del poquita cosa.
No volvieron a verse. Theroux escribió este libro, en donde el tema central no es la traición-aunque se nota que sangra por la herida-, sino el mecanismo que existe en toda amistad y una especie de muestrario de lo que carga cualquier ser humano sea Premio Nobel o triste hijo de vecino.
Paradójicamente, según cuenta, cuando este libro se publicó, los Naipaul enviaron tarjetas de Navidad a la familia Theroux.

Encontré este libro de casualidad, en la librería de la playa, la del Barba. Conocí a Theroux, el año pasado, leyendo, creo, unas crónicas de viajes pero este libro me lo hizo redescubrir como un escritor diferente. A lo mejor, porque en la desilusión, en la frustración de la amistad perdida, todos nos parecemos un poco. ¿Y quién no tuvo, alguna vez, la desgracia de perder un amigo?
Acá abajito, algunos fragmentos para que lo tengan en cuenta cuando estén revisando mesas de de saldo, de usados, de canje; esas mesas que revisamos nosotros.

"No había conocido a ninguna otra persona que me mirase a la cara y viese a un escritor. Con Vidia ocurrió esto y más: aseguraba que yo era un escritor prometedor y se maravillaba de la rapidez con que trabajaba. Podía considerarlo mi amigo. Tuvo el detalle de escribirme con regularidad desde su llegada a Londres, y cada una de sus misivas entrañaban una lección. En una de las primeras analizaba mi idea de llevar un diario y, en su estilo ágil y contundente, la desechaba. Me aconsejaba que la abandonase. No era más que una forma de componer una antología de la propia experiencia. Nadie era escritor por lo que ocurría en torno a él. Un escritor se dedicaba a otras cosas. Una crónica detallada sería aún peor; más valía que ni se me pasara por la cabeza. Olvidé mi diario y dejé mi crónica para siempre."

"Esa era su mayor fuerza, su inconmovible fe en que el oficio de escritor es justo, en que un buen libro no puede fracasar y más tarde o más temprano será reconocido, mientras que un mal libro acabará por ser juzgado como basura, al margen de lo que ocurra en el corto plazo. Sólo el largo plazo importa. En la literatura hay justicia. Si fracasas, es porque lo mereces. Tienes que aceptarlo.
Su fe era a la vez una armadura y una espada, y por repetición me inculcó esa creencia, que me dio fuerzas. Era un poco pronto para saber si nos veríamos recompensados por nuestro trabajo. Los signos exteriores eran aún ambiguos. Él vivía en un cuarto en casa de su hermana y yo residía con mi familia de cuatro miembros , en un par de estrechas habitaciones, donde se oían la radio de alguien y los berridos de un niño chillando en la planta superior. Me ayudaba creer que en lo que escribía, y también - quizás más- que él creyese en mí."

"La amistad no deriva tanto de una admiración de la fuerza como de una sensación de dulzura, de las sospechas de debilidad. Radica en una intimidad compasiva, una amabilidad intensa y una conciencia de la imperfección. Por el contrario, la atracción que ejerce el poder tiene en mi opinión un origen puramente sexual relacionado con la mejora y el fortalecimiento de la simetría en la especie, así como con la búsqueda de los animales de una hembra o un macho con el que aparearse.... La amistad es un rasgo específicamente humano, y todas sus implicaciones conducen de un modo inevitable a la conclusion de que los amigos resultan deficientes como pareja."

"Por otro lado, tener que escribir en calidad de extranjero siempre es algo muy pesado, dijo Vidia.
-¿Por qué es muy pesado?- preguntó Buford.
-Porque rara vez encuentras personas que compartan tu experiencia- respondió Vidia-. Mi hermano, cuando aún vivía, me dijo una vez que probablemente era la única persona capaz de entender de verdad lo que yo escribía. Y yo, por mi parte, también entendía un poco mejor lo que él intentaba hacer, porque teníamos antecedentes en común. Si nos hubiésemos dirigido a un público compuesto por gente como nosotros, habríamos sido escritores diferentes. Nunca he dejado de ser consciente de que escribo en un vacío, casi siempre para mí y prácticamente sin público. Aquella relación maravillosa que me parecía que un escritor norteamericano tendría con sus lectores norteamericanos, o uno francés con sus lectores franceses... Yo siempre escribía para personas que acogían mi material con indiferencia."

"Lo que los escritores hacen es transformar. Para entender el mundo tenemos que conocer toda la verdad. Los mejores autores son los más fanáticos, por lo que el retrato más fiel de un escritor nunca puede ser un estudio de la virtud. El hagiógrafo, en última instancia, rebaja al personaje acerca del que se escribe. Todo libro que rehuya mostrar el encanto de ese fanatismo y presente a la persona de la que se trata como sencilla y adorable es un fraude. Por otro lado, si un libro no es novedoso, no vale la pena escribirlo. Comprendí que el mío debía ser una creación sincera, basada en mi memoria. Todo recuerdo es inevitablemente incompleto, y es por eso por lo que el descubrimiento del viejo diario me había llamado tanto la atención. No obstante, el hallazgo me demostró que en realidad nunca me hizo falta llevar un diario."

jueves, febrero 14

Oh, el amor, el amor

But of all these friends and lovers
There is no one compares with you


Corazones, querubines, chocolate (sí, chocolate con este calor inmundo), rosas, flores, ositos de peluche de Taiwan, más corazones, más querubines.
El día del Gran Valentín.
Si de algo está poblada mi biblioteca es de historias de amor. De buen amor, de amor malsano, de amor trunco, de desamor. Desde Madame Bovary hasta El libro de los amores ridículos. Del descubrimiento del amor hasta el fin del amor, la literatura se apoderó del amor y lo hizo uno de los cinco -o siete, pongamos- temas preponderantes, principales o como quieran llamarles.
Y si tanta gente ha escrito sobre él, si hay tantas historias parecidas y sin embargo, tan diferentes, no queda otra que pensar que el amor anda en todas partes.
Entonces, para todos los que tienen, tuvieron, tendrán un romance de novela, una buena historia de amor, un affaire veraniego; para todos los que todavía se enamoran, se enamoraron o se enamorarán; para los que tienen un amor escondido, incierto; para los que están enamorados de alguien pero nunca, nunca lo dirán; para los que tienen amores platónicos, imposibles, lejanos y para los que creemos que todo lo que necesitamos es amor: feliz día del Gran Valentín.
Es ñoño, sí, pero qué importa. Para eso se inventó San Valentín y toda esta chorrada de las fechas conmemorativas comerciales. Cambiémosle la intención. Y que se celebre, de una buena vez, una de las pocas cosas que valen la pena en esta perra vida.

Canten, muchachos. Que hay tantas canciones de amor como buenos libros sobre amor y buenas historias de amor.
Ay, el amor. Ay.
Por la vuelta de los lentos y la repatriación de zaguanes, YA!









lunes, febrero 11

El Barba


Lo mejor de la costa argentina son las librerías. La librería del lugar en el que estoy, tiene el poco ambicioso nombre de "El barba".
Uno entra y puede pasarse todo el santo día revisando los estantes.
En la vidriera hay un libro sobre suicidios famosos. El Barba, que no es otro que el librero, le puso un cartelito al libro que dice: "No lo piense más. Anímese. Quizás usted también pueda ser famoso."
Simpático, el Barba.
En los estantes, y supongo que harto de las preguntas de los turistas, colgó otro cartel que dice:

"Viene a esta librería a buscar justo el libro que no tenemos".

La foto de arriba es el paisaje que se ve desde mi ventana.

En dos o tres días, volvemos a la normalidad. Y respondo a todos los comentarios.

Me gustaría que los que tengan ganas continúen en los comentarios, este comienzo:

"Nadie se explica por qué, Sergio no consigue novia. Tampoco se explican por qué, luego de la muerte de su madre, no permite que sus hermanos entren a la habitación que solía usarse de galpón mientras la madre vivía.
Sergio trabaja en una juguetería. Últimamente, están faltando del stock, algunas Barbies."

(Todo de ustedes. Los leo.)

Toda ojos,
V.

sábado, febrero 9

Una respuesta

Una vez, encuestaron a C.E.Feiling sobre la nueva narrativa argentina. La respuesta es de 1996 y dice esto:

"Hay una cita de Carl Barks -que es uno de los mejores escritores norteamericanos de este siglo y el creador de Rico Mc Pato-, una cita bastante frecuente en él, que decía que siempre se preocupó por escribir historias que él mismo hubiera comprado.
La primera diferencia, seguramente, entre los escritores del '60 y los escritores del '90 es que uno, como escritor del '90, quizás aceptaría con absoluta sinceridad la instancia de comprar como paso previo a la instancia de leer. Por otro lado, me parece que los escritores del '60 no hubieran citado a Carl Barks: más bien su modelo -aunque no todos cayeron en eso- generacional y general fue una cosa tan estúpida como Para leer al pato Donald.
Creo que esto define, básicamente, la diferencia entre los lugares del escritor en los '60 y en los '90, si bien -y por desgracia- muchos escritores de los '90 siguen teniendo como modelo de cierta idea del escritor como portador de la conciencia moral de su sociedad, cuyo ejemplo más típico y más excluyente de la Argentina es Sabato, del cual nadie, sesentista o noventista, se anima a hablar mal."

(La cita de Carl Barks dice más o menos así: "I always tried to write a story that I wouldn´t mind to buy myself")

C.E.Feiling - Con toda intención - Sudamericana - Colección Señales.

miércoles, febrero 6

I always wanted to be a Tenenbaum

Cada vez que veo esta película me gusta más.

Eli
: I always wanted to be a Tenenbaum.
Royal: Me too, me too.


Ethel: How long have you been a smoker?
Margot: 22 years.
Ethel: Well I think you should quit.

Royal: Everyone's against me.
Pagoda: It's your fault, man.
Royal: I know but dammit, I want this family to love me. How much money you got?
Pagoda: I don't have.
Royal: What? You're broke? You gotta be kidding me! How are we gonna pay for this room?
[Pagoda shrugs]
Royal: All right, I'll think of something... Ow.


Margot: Do you send my mother your clippings and your grades from college?
Eli: Please stop belittling me.
Ethel: How're you feeling?
Richie: Fine, thanks.
Ethel: Are you in any pain?
Richie: Not really.
Chas: Why'd you try to kill yourself?