jueves, enero 31

El arte del buen comer

Resulta que llego a casa y me encuentro con esto.
Y resulta que tengo unos quince días fatales y el asunto de si el blog es o no es, llegó a hartarme de tal manera que voy a escribir al respecto. Así que, querido lector, si este asunto no te interesa, seguí de largo, por favor. Te prometo que mañana, cuando se me pase el fastidio, volvemos a lo de siempre.
Entonces:
Resulta que vengo queriendo saber qué diferencias hay entre el oficio del escritor y del periodista y que ahora, a esta hora de la madrugada, necesito con urgencia saber cuál es el oficio del sociólogo, pero claro, este blog no es leído por ningún sociologo y nadie sabrá responderme.
Yo, que soy blogger, semialfabeta, no tengo título de nada, necesito ponerme a flamear un papel para poder conseguir el trabajo que quiero, leo y me pregunto:

¿No es hora de que los medios y los que escriben para ellos, empiecen a tomar al "fenómeno blogger" de una manera más seria?
Y no hablo de seriedad en cuanto a los ilustres autores de las notas, sino en cuanto al tema.
¿A nadie se le ocurre preguntarse por qué los lectores, en lugar de quedarse sólo con lo que leen en el diario, van a los blogs a buscar información? ¿A nadie le parece sospechoso que habiendo un sinfín de desconocidos escondidos tras un alias o un nombre "real" sin corona de laureles, lo que se escribe tenga la misma legitimidad que lo que aparece en el diario o en la tele o en la radio? Y nadie, seguro, se pregunta por qué los diarios, las revistas, la tele perdieron credibilidad frente a los lectores y/o televidentes. Si no se lo preguntan, será que a nadie le importa.
¿Qué tal una próxima nota de "análisis y debate" que se titule "Cuando nos importaban los lectores" y se analice cómo fue que día tras día, la gente se alejó de los medios de comunicación ortodoxos y se volcó - sólo los que tienen la enorme fortuna, en un país como éste, de acceder a la información, que son los menos - a los soportes no formales? ¿Por qué hay quienes tuvieron que empezar a actualizar un blog para ver sus opiniones, análisis y polémicas publicados en alguna parte? ¿Por qué apareció este fenómeno monstruo, que según los sesudos argumentos de los analistas reconocidos no sirve para nada pero que ya lleva más de tres notas publicadas al respecto?
Por qué, por qué. Razones. Hechos, hechos, hechos. Que alguien se ponga kantiano, por el amor de Dios.
No nos engañemos: los diarios de mayor tirada a nivel nacional, los que llegan a la gente común, aún a aquellos que no tienen computadora o acceso a internet, redujeron el espacio y la calidad informativa al bloque de texto que completa la diagramación de una página. Y salvo que se muera el Papa o que estalle la quinta Guerra Mundial, no se dedican a la tarea que tan exaltadamente enarbolan como propia.

Este sociólogo, que en ningún párrafo de su columna explica por qué aparece la necesidad de llevar adelante un blog de ideas o con contenido cultural por parte de los miles de usuarios del soporte digital y por qué hay miles de lectores que completan la información que reciben del diario, que muchas veces es errónea y no se entiende, leyéndolos, le atribuye el fenómeno al espectáculo del yo. "Soy absolutamente yoica, miaaaaaaaaaaaaamorrrrrr" dijo la filósofa contemporánea Moria Casán.
¿No será que el espectáculo del yo surgió cuando ellos, los medios, cambiaron lectores por anunciantes y en lugar de informar, armaron catálogos de publicidad y fascículos de más de cuarenta y ocho páginas con infografías, ilustraciones y fotografías, en donde el texto quedó reducido a cinco columnas, en página par, porque es más barato? No, claro, eso no debe ser. Debe ser otra cosa.

Al final, tanto darle con un caño al blog van a terminar avivando giles a lo pavote. Por curiosidad, solamente, el que nunca entró a un blog va a terminar entrando para ver qué cuernos es lo que los indigna tanto, che. En lugar de menospreciar a los blogs y a los bloggers por qué no dar vuelta la situación, pero con un poco de honor, de respeto por la profesión que tiempo atrás era el bastón en el que se apoyaba la opinión pública. Si los blogs no son competencia. Si los bloggers no tienen oficio. Para qué quieren debatir. Para qué.

Lo más gracioso de todo esto es que el texto empieza idealizando aquella época en que las generaciones literarias, reunidas en torno a una mesa de café, diseñaban manifiestos que luego se reproducían en revistas y a las que, más tarde o más temprano, les llegaría la fama o el olvido. Y empieza diciendo esto y un poco antes de terminar, se contradice, diciendo:

"...los sitios informáticos de ideas son tan útiles y significativos como lo eran las revistas y las bibliotecas. Pero suponerlos un trastrocamiento revolucionario en el orden de la cultura es el tipo de exageración enfática que suele acompañar a los discursos de sobremesa."

Entonces, la charla de café estaba bien. Pero el discurso de sobremesa, por escrito, leído por miles de personas en soporte digital, es inadmisible. Mirá vos. Si lo que se sostiene en la nota es que los emisores que escriben blogs no tienen qué emitir y, en todo caso, que lo poco que emiten carece de contenido, ¿por qué tanta preocupación, tanto análisis, tanto debate?
Y si el contenido de los blogs es opinión personal de la más pura ¿qué lo diferencia de la opinión escrita por un sociólogo en el suplemento cultural de un diario y que, además, aparece en formato digital?
¡Claro, tonta! Que lo dice el diario y si el diario lo dice, debe ser verdad. ¿O no?

Por suerte, el artículo termina gracioso:

"El blog, al igual que antes la revista de cenáculo, es menos una herramienta generacional que una tradición moderna: hay que hacer algo de ruido allí abajo para que los de arriba hagan lugar a las nuevas generaciones, si es que éstas mismas no son otra cosa que un abuso académico de fechas de nacimiento concordantes. El barullo ha de ser lo más sonoro posible, pues hay gente aún más joven en las gateras exigiendo inclusión social. Quizás por eso la edad de los pregones más entusiasmados por la novedad técnica suele estar más cercana al nicho del cementerio que a la sala de partos del hospital."

Sr Sociólogo ¿no le parece que en lugar de tanto blableo respecto a si los blogs son o no son, si vienen o van y la mar en coche, usted debería, por lo menos, esbozar el motivo por el que las nuevas generaciones tienen que hacer barullo allí abajo para que los de arriba les hagan lugar? Digo, debe ser un fenómeno sociológico interesante para analizar desde todo punto de vista, sobre todo para el que tiene el saber entre sus manos.
No sé, digo yo, pero claro, yo de Sociología, nada, eh. Nada.
El que sabe es usted. Los que saben son ustedes.
Yo, hasta que no tenga mi papelito que me certifique como portadora de oficio, no estoy calificada ni para transcribir la agenda del Panorama de la Plástica.

Lo que no me queda claro es qué se debate. Uno lee esta nota y, claramente, entiende que, como ya dijeron González y Birmajer en otras notas aparecidas en el mismo medio, el blog tiende a desaparecer, es una modita pasajera. Como estos pibes de Liverpool que no van a llegar a ningún lado o esa pavada de que la tierra es redonda. A quién se le ocurre. Mirá si estos desconocidos, con nombre de fantasía, van a revolucionar la cultura con las dos o tres pavadas que publican por día, por favor. Revoluciones a esta altura del partido.

Pero, ¡qué contrasentido, no?! Resulta que el blog es una porquería y el mismo diario que edita esta revista cultural ofrece, ahora, la posibilidad de ser parte de la red de blogs del diario!!!!!!!!!!
¿En qué quedamos, muchachos? ¿Es un bloque nuevo para la versión 2008 de Showmatch? ¿O nos están tratando a todos de personas con capacidades diferentes?
Sí, debe ser nomás. Los lectores somos personitas con capacidades "diferentes". Y los que, además, somos bloggers, todavía más, bueno, ya se sabe... tenemos problemitas.

Para terminar y ya que estamos y porque yo no sé nada pero ustedes sí, a ver si alguien se digna a corregir la volanta de la nota porque según el Manual de Estilo de Clarín, la volanta ubica y anticipa sobre lo que informa el título, es una definición temática y puede agregar información. Y resulta que la volanta es confusa, no agrega ni definiciones ni información; sólo repite lo que tres o cuatro párrafos más abajo, el sociólogo opina.
¿Qué? ¿No hay más correctores? ¿No me digan que no leyeron el Manual de Estilo?
Pucha, y eso que los que trabajan ahí, todos, toditos, tienen oficio.

martes, enero 29

Las palabras y el mundo

Según quién opine, el guión cinematográfico es una clase de literatura. Por supuesto, hay quienes dicen que no, que sólo es un elemento formal más en el complejo proceso de hacer una película -aunque sin guión, no hay película y eso lo hace uno de los elementos más importantes junto con el montaje.
Los que creen que el guión cinematográfico es alguna clase de literatura dicen que es la única literatura que se escribe para el tacho de basura; una vez que la película se terminó de rodar, el guión no tiene mayor utilidad.
Afortunadamente, hay algunos guiones que terminan en libro. Para Navidad, unos amigos muy queridos me regalaron el guión de la segunda película de Isabel Coixet, La vida secreta de las palabras.
El prólogo del libro está escrito por John Berger con el título de "Cuatro notas sobre La vida secreta de las palabras", una nota que apareció publicada en El País, el 25/11/05.
Esta nota termina con una frase que me llamó mucho la atención y que quiero compartir con ustedes.

"Que la palabra sea humilde, que sepan que el mundo no comenzó con palabras sino con dos cuerpos abrazados, uno que lloraba y otro que cantaba."

La cita es del vietnamita Lê Thi Diem Thúy. Y es una preciosura de frase, no?

lunes, enero 28

Alegría en París

Nuestro artista plástico favorito nos alcanzó una buena noticia que nos dio mucha alegría.


Los invito a una muestra en París !

Exposición del 5 al 23 de febrero de 2008. Vernissage el viernes 8 de febrero. 18.30hs.

La galería esta abierta del martes al sábado, de 14h00 a 19h00.

Galerie Plume

48 rue de Montmorency 75003 Paris

+33(0)1 42 71 12 24

contact@galerieplume.com

www.galerieplume.com

La Galerie Plume de París expone por primera vez en Francia a Gaspar Acebo, Diego Haboba, Santiago Iturralde, Adrián Salgueiro y Rosana Simonassi, cinco jóvenes artistas de Buenos Aires.

Catherine Tanazacq de Stigliano, curadora de la exposición, presenta los paisajes interiores de estos artistas. Un diálogo entre dibujo, pintura y fotografía donde los artistas dicen, a su manera, algo acerca de ellos mismos y de la relación con sus cuerpos y con el paisaje. La diversidad de los paisajes naturales y sociales ocupa un gran lugar en la cultura argentina al igual que la mirada atenta sobre sí mismo. El paisaje es una imagen fuerte del inconsciente colectivo argentino, ya sea el teatro de una historia personal y social o el duelo entre naturaleza y cultura.

Gaspar Acebo (1976) intenta controlar la naturaleza utilizando el cabello, propio o ajeno, como materia prima de sus autorretratos y paisajes. En una puesta en escena repetida de su propia muerte, Rosana Simonassi (1974) abandona su cuerpo a la naturaleza. Santiago Iturralde (1975) pinta paisajes monocromos oscuros o radiante, metáforas de su estado de ánimo, donde lo indecible se vuelve visible. Diego Haboba (1979) reproduce a través del dibujo y la pintura las fotografías del álbum familiar. Utiliza el paisaje para contar historias, se apropia de un pasado que no vivió y hace de estas imágenes los testigos de la historia argentina. En la obra de Adrián Salgueiro (1967) el ser humano está en armonía con el paisaje que lo rodea, que se convierte en receptáculo de la intimidad de lo cotidiano.

Catherine Tanazacq de Stigliano es una curadora francesa radicada en Buenos Aires. Licenciada en Dirección de Proyectos Culturales de la Universidad de París Sorbonne-Nouvelle, desarrolla intercambios artísticos entre Europa y América Latina.

La Galerie Plume abrió sus puertas en diciembre de 2005 en el Marais de París, el barrio de vanguardia en arte contemporáneo, a metros del Museo Pompidou. Dirigida por Virginie Plongeon y su hermano Edouard, la galería presenta principalmente obras sobre papel: fotografías, dibujos, pinturas y libros.



Pasen a visitarlo y después no digan que no les avisé.

Aviso de último momento: Pueden ver algunas obras de Iturralde junto con la de otros artistas, en la muestra Desplazamientos y fusiones. Pinturas-fotografías, en el Centro Cultural Recoleta hasta el 24 de febrero.

viernes, enero 25

Literatura y periodismo

Encontré este post. Tomense un ratito para leerlo. Está bueno.

Oficio

Si pasa algún periodista por este blog ¿podría decirme de qué se trata el oficio de periodista?
Si los lectores de este blog conocen a algún periodista ¿podrían preguntarle y contármelo?
Si los que leen este blog, leen el blog de algún periodista ¿podrían hacerle la pregunta por mí?

Espero que las respuestas no sean del estilo: "Es el que sabe diferenciar un titulado del cintillo, del título, de la volanta, de la bajada, del epígrafe, del destacado y que mediante la estructura de pirámide invertida, sabe dónde colocar negritas y bastardillas."

Ojalá pueda leer las respuestas.

Lamentablemente ni Walsh, ni Urondo, ni Hemingway, Dos Passos, Steinbeck, Defoe, Wolfe, Green, Orwell, Goytisolo, García Márquez, Vargas Llosa y una lista interminable de periodistas sin título académico, están cerca para responderme.
Pero claro, uno no es ni Walsh, ni Urondo, ni Hemingway, ni ninguno de los otros y seguramente, nunca jamás llegará a serlo y además, no tiene oficio. ¿Cómo se le ocurrirá a uno, por el amor de Dios, pretender escribir? ¿Y publicar?

Yo les juro, les juro que ayer, sólo me faltó escuchar: "Andá a lavar los platos."

jueves, enero 24

Reclamo

La semana pasada algo que aparece en este blog, no apareció y nadie dijo ni pío.
A veces, creo que son siempre los mismos cinco los que miran este blog, aunque los contadores digan lo contrario.

Conversando hace unas noches, sobre los blogs y los bloggers; sobre el futuro incierto del blog, escuché una frase interesante que más o menos era así:

"Ponete a pensar si el blog no es la última oportunidad que tiene la literatura por no perder el lazo con los lectores. Es una de las pocas veces que algo que se lee se construye entre los que escriben y los que leen. Y por primera vez, los que leen tienen voz. A veces, dirán cosas inteligentes; a veces, puras pavadas peeeeeeeeero los lectores no están acostumbrados a hacerse oir."

Todavía no decido si coincido al 100% con esa frase. Creo que tiene buena parte de razón pero no sé si es para tanto.
No sé si el blog es o será un modo distinto de entender la literatura. Sería un fin noble pero desconfío de la nobleza del humano en general, no así en particular.
No sé. No sé. Sigo pensando al respecto.

Por lo pronto, este blog sirve para que conozcan a alguna gente que escribe que no aparece -por ahora - en otros lugares.
Así que lean. Y si quieren, dejen algo escrito ahí abajo, a ver si el bien pensante que hablo conmigo tiene razón.


Te dije

Te dije que eras muy linda, que siempre fuiste linda para mí, que con esa carita no importaba el corte de pelo ni el maquillaje. Te dije también que tu figura era justa y que tus piernas existían para apoyar mis manos. Te dije que eras inteligente, sensible, solidaria y compañera.

Te dije que tu sonrisa expresaba más alegría que cualquier otra y que, además, transmitía paz. Te pedí, entonces, que la uses más.

Te dije que sí, que te quería mucho. Y también te dije que no, que de eso otro no estaba seguro. Te dije que eras la mujer de mi vida pero no te aclaré de cuál de mis vidas.

Te dije también que no comprendía tus reiteradas lágrimas, que no sabía recorrer tu laberinto cerebral y que no podía resolver tu angustia existencial.

Te dije que el amor se construye como un shenga: cuando uno empieza a jugar, se puede desvanecer; que las primeras piezas que uno cambia de lugar son las más seguras pero que el paso del tiempo (y del juego) lo convierte en inestable y entonces hay que ser más cuidadoso y sensible. Te dije también que siempre estaba la posibilidad de comenzar otra partida.

Te dije sin hablarte otras cosas más duras y tristes; te lo dije con mi silencio, con mi indiferencia.

Vos estabas sentada en mis muslos y te dije todo esto casi sin mirarte.

Terminé de decirte y cuando me incorporé rocé mi reloj en tu mejilla. Y entonces me contestate: Ay, boludo, me raspaste.

Sí, yo también me raspé.

Ricardo Dios – Buenos Aires

Encrucijada

Llega un día en el que todo el mundo sabe que uno lee mucho y pretende escribir.
Ese día, un amigo de uno, uno de esos amigos que no lee, hace la propuesta fatal: "Recomendame un libro".
Y en ese momento, no sé a ustedes, pero a mí se me cae la biblioteca encima y pienso en mil libros diferentes. Entre esos mil libros, aparecen los que a mí me gustan, entonces, me pregunto si los libros que a mí me gustan, los que me resultan atrapantes, entretenidos, los que me hacen pensar, no serán demasiado densos para alguien que una vez, y después de diez años, pide que le recomienden un libro para leer, un rato antes de irse a dormir.
Entonces, recorro las librerías que me sé de memoria y pienso en las novedades, pero tampoco.
Y después, pienso en los primeros que leí. El amigo en cuestión ya leyó alguno de esos así que lo descarto.
Pasa una semana. Uno vuelve a encontrarse con el amigo. El amigo lo mira. "Al final, no me trajiste el libro." Uno miente. "Me olvidé. La semana que viene te traigo alguno."
No pasa nada, claro. Es un amigo. Uno gana una semana más.
Ustedes, ¿qué libro le recomendarían?
No sé por qué, me inclino por el lado de los cuentos. Y sí sé por qué, creo que el libro no debe tener demasiadas páginas.
He allí mis pistas.
¿Me ayudan?

lunes, enero 21

Sándor y yo

Van a decir que estoy recurrente pero resulta que me decidí a empezar Confesiones de un burgués, de Sándor Márai y desde que lo empecé, no lo puedo dejar. Si vieran mi ejemplar, encontrarían marcas, signos de exclamación, corchetes, llaves y los demás firuletes que hago en los libros cuando encuentro "eso" inexplicable.
Así como no puede explicarse por qué, a ciencia cierta, uno se enamora de cierta persona y no de aquella otra, que en la mayoría de los casos es mucho más conveniente para la vida normal del humano promedio, no puedo explicarles por qué este libro se convirtió en mi compañero de estos días. La comparación es horrible aunque no puedo pensar en una mejor. Al menos, no en mi relación con la literatura.
Pero lo puedo hacer es mostrarles algunas cosas para que vean por qué me enamoré de este libro, no en el orden que aparecen en él, sino en el que yo las prefiero:

"Quién tiene miedo grita. Así que yo, por puro terror, empecé a escribir."

"Nunca he sido partidario de la teoría de la torre de marfil. Pero creo que sí, que es posible escribir también en una torre de marfil... Al fin y al cabo, nada puede perjudicar a un escritor, ni la torre de marfil ni el periodismo. No confío en los estetas que huyen de las manifestaciones de la vida, de la misma manera que aborrezco a los escritores "naturalistas", esos virtuosos de la pluma que "describen la vida", que escriben lo que les "dicta el corazón", pero de una manera tan escrupulosa como si pretendieran que hablara la vida misma... Entre esos dos extremos se sitúa el escritor, entre esos dos extremos escribe, a duras penas."

"Escribir significa, ante todo, una manera de comportarse, una manera ética de comportarse, para decirlo con una palabra altisonante. Me di cuenta que me esperaba una tarea que debía realizar en solitario, sin aguardar ninguna ayuda exterior; y como me sentía débil y sabía que no estaba preparado, esa tarea me causaba angustia y, a veces, hasta pánico."

"Escribía porque quería contar algo, porque esa "manera de vivir" era la que mejor encajaba con mi carácter y mi voluntad espiritual; escribía porque la expresión literaria me aseguraba una sensación de vivir la vida en toda su intensidad, en un grado supremo, algo que la existencia es incapaz de brindar por sí sola, pues tampoco esa sensación de vivir debe ser el objetivo del escritor, que tiene que rechazarla y trasladarlo todo a una forma determinada donde la obra vivirá por si misma sin tener que alimentarse del mundo exterior, sin parientes ni admiradores, sin éxito ni ecos. "

"Un día dejé de creer que debía acabar con la maldad, la mezquindad y el mal gusto que había en el mundo; ya no creía que la palabra escrita pudiera volar alto y rápido, que pudiera cambiar algo en el mundo. Tuve una sensación de inseguridad y de mareo, como el albañil que mira hacia abajo desde un andamio. Y empecé a cuidar toda palabra escrita, a trabajar menos y a recibir cada día más de la escritura"

"Quería contar algo, de modo que escribí un libro y luego otro, hasta que me di cuenta de que el "programa" de un escritor no consiste en una determinada serie de libros; yo deseaba expresar el mismo mensaje con cada frase que escribía, a través de varios libros de distintos géneros; todo fluía hacia una misma desembocadura en la que yo era el único que debía estar presente, debía estar presente con mi vida entera y con mi destino porque había algo que intentaba expresarse a través de mí, algo informe que a veces me parecía vacío de todo elemento espiritual"

"Más bien creía que, entre tantos escritos superfluos cuya autoría sólo era capaz de asumir con remordimientos, escritos ocasionales y sin embargo inevitables, un día tendría la ocasión de decir, en una frase o en un párrafo, lo que nadie podía decir por mí"


Hay muchas marcas más en mi libro. Hay pasajes que por pudor -palabra antigua y en desuso- sólo guardaré para mí.

Sándor Márai tenía 34 años cuando escribió este libro. Había nacido en 1900 y mientras escribía estas memorias -las memorias de un joven viejo-,delante de su nariz, el mundo que conocía, se desintegraba.

Para leer algunas cosas más sobre Márai, click acá, acá, acá o acá.

domingo, enero 20

Insatisfecho

"Experiencias dolorosas aceleraron mi proceso de rebeldía, que empezó cuando tenía catorce años y que no ha terminado aún, pues siempre está presente y aparece a menudo, y sé que será así mientras viva. No pertenezco a nadie. No existe ninguna persona, ni hombre ni mujer, ni familiar ni amigo, cuya compañía yo pueda aguantar durante mucho tiempo, no hay comunidad humana, gremio, clase social donde sea capaz de acomodarme; soy un burgués tanto por mis ideas como por mi manera de vivir y mi actitud interior, pero no me siento bien en compañía de burgueses: vivo en una especie de anarquía que considero inmoral y me cuesta mucho soportarlo.
La herida es vieja, quizá sea incluso heredada, quizá existiese antes de que yo naciera... A veces he llegado a pensar que vivo dominado por la falta de raíces de una clase social en vías de extinción."

"Un escritor me dijo en una ocasión que esa falta de satisfacción, esa intranquilidad son propias del hombre occidental. Una mujer me enseñó que es una "enfermedad característica de los escritores" la que impide que el artista obtenga satisfacción por otra vía que no sea la de su trabajo creativo. A lo mejor soy escritor. De todas formas, sigo albergando ese afán de huir, de escapar, que surge de pronto y hace que se resquebrajen los marcos estables de mi vida que me empuja a situaciones escandalosas y a profundos estados de crisis. Por ese motivo me escaparía más adelante de la profesión que estaba designada, escaparía por un tiempo de mi matrimonio, me enredaría en diversas "aventuras" y, al mismo tiempo, intentaría escapar de ellas, huiría de mis realciones sentimentales y de mis amistades, y huiría, durante mi juventud, de una ciudad a otra, de un país a otro, de un clima a otro hasta que el perpetuo sentimiento de carecer de hogar y patria me resultó natural, mi sistema nervioso se acostumbró al peligro y empezó, por fin, a trabajar en una "disciplina" artificial...Hoy sigo viviendo de la misma forma, entre trenes, escapadas y huidas, sin saber qué tipo de peligrosas aventuras interiores me esperan. Ya me he habituado a ese estado que nació aquel día de verano."

Capítulo IV- Confesiones de un burgués - Sándor Márai -Salamandra - Narrativa

viernes, enero 18

Try walking in my shoes

Hay noches para punk, para pop. Hay noches para escuchar Nirvana y añorar nuestros pantalones grunge y días para saltar al ritmo del brit pop con nuestras camperas Adidas de colores brillantes.
Esta noche es temprano para salir o irse a acostar. Esta noche es una de esas contadas ocasiones para escuchar música y estar plácidamente tirado, sin necesidad de nada más y que todo parezca estar bien.
Y todo esto, a qué viene, dirán. Bueno, viene a que hace unos días, como sucede siempre, buscando otra cosa, me encontré con Johnny Cash y algunos temas del disco American IV: The man comes around.
Si wikipedia no miente (tengamos fé en el género humano que tantas veces nos desilusiona), este disco fue el cuarto disco que Cash editó para el sello American Records, en el 2002.
El disco tiene dieciséis temas:

1. The Man Comes Around (Cash)
2. Hurt (Reznor)
3. Give My Love to Rose (Cash)
4. Bridge over Troubled Water performed by Cash / Fiona Apple
5. I Hung My Head (Sting [1])
6. The First Time Ever I Saw Your Face (MacColl)
7. Personal Jesus (Gore)
8. In My Life (Lennon/McCartney)
9. Sam Hall (Ritter)
10. Danny Boy (Weatherly)
11. Desperado performed by Cash / Don Henley
12. I'm So Lonesome I Could Cry performed by Cash / Nick Cave
13. The Streets of Laredo (Traditional)
14. Tear Stained Letter (Cash)
15. We'll Meet Again (Charles/Parker)

Mi primer encuentro con Johnny Cash, fue la película Walk the line, titulada para Latinoamérica como Johnny & June: Pasión y Locura -ay, ay, ay, la magia de la traducción- de James Mangold, un director que tiene en su haber bodrios como Identity, Kate & Leopold y Girl, Interrupted pero que en Walk the line, parece que se esmeró y le salió bien (aunque sostengo la teoría de que fue por la interpretación de los actores más que por la dirección de Mr. Mangold)
Reese Witherspoon se llevó su Oscar a mejor actriz por interpretar a June. Y desde la escena en que Cash (Joaquin Phoenix) le propone casamiento en el escenario, todas las chicas quieren propuestas de casamiento así. Cosas que sólo logran las películas, algunos discos y ciertos libros.

Si quieren leer cosas mucho más interesantes y mejor escritas sobre Cash, click acá
Y si quieren leer algo sobre su autobiografía, click acá

Ya sabemos que ahora es fácil hablar de Cash porque hasta pasan la película en el cable y demás blableo que menosprecia un post como este, pero, (por favor, por favor, ahórrenme los "eh! hace como mil años que escuché ese disco"; ya sabemos que llego tarde a algunas cosas), los invito a escuchar esta versión, conmigo.
Y nada más.
Quería compartir con ustedes este tema porque Mr Cash tiene una de esas voces que me hacen saltar las lágrimas, aunque suene cursi, qué. Yo soy cursi todo lo que quiero. Y hoy es una noche de esas en donde todo parece estar bien.

Ah! Hurt también es emocionante. Pídanle al Sr youtube que les muestre.

Salú.
V.




jueves, enero 17

Editor



"Confrontar, con indulgencia y compasión, la aterradora singularidad de mi persona"
John Cheever - Diarios


"Mucha gente tiene esa idea vulgar de que los editores y los escritores se atacan permanentemente, que son antagonistas. Eso es una locura. Ningún editor debería trabajar con un libro que no le gusta, porque su tarea es mejorar lo que ya está. Si uno trata de convertir un libro en algo que no es, está condenado al desastre. Un editor debe ser generoso, y sin embargo también debe tener opiniones firmes. Si uno no sabe qué piensa, o si le resulta problemático expresar sus opiniones, ¿de qué le sirve al escritor? Recuerdo un libro de John Cheever en el que estaba trabajando, y sentía que había un problema con el final. Al principio pensé, ¿quién soy yo para decirle a John Cheever que cambie el final de su novela? Y después pensé: bien, yo soy el editor que eligió, y no puedo, por cobardía, no decir lo que pienso. No estoy obligándolo a que haga nada. Le estoy diciendo esto es lo que creo que está mal, y a él le corresponde decidir si sigue mi consejo o no. En realidad, él inmediatamente captó el punto y le encontró solución."

Robert Gottlieb

Robert Gottlieb fue el editor de Cheever. En los Diarios, editados por Emecé, sobre el final, se puede leer la nota que escribió respecto a su trabajo en el libro.
Acá abajo, sólo un párrafo:

"Los diarios, incluso los que se escriben pensando en la publicación, no tienen una forma preestablecida: son una acumulación, y el jefe de redacción que selecciona los pasajes de un material tan extenso impone una forma al material. Sin duda otro habría hecho una selección distinta y el libro resultante habría sido diferente a éste, tanto en los detalles como en la orientación general. Pero los diarios de Cheever son tan coherentes por su temática y tono que me consuelo con la suposición de que cualquier selección extensa revelaría, con algunas diferencias de forma y acento, la misma vida y el mismo talento; esto es , al mismo hombre. Dicho de otra manera, aunque tuve que hacer una selección rigurosa y, diría, personal, a fin de dotar a los diarios de una estructura viable, su verdad esencial se sobrepuso a mi intervención."

Queremos mucho a Cheever. Oh, sí. Lo queremos mucho.




miércoles, enero 16

Milagros

El rescate emotivo de RS habla de Ramones.
Mi vieja mula rescató del arcón de los temas de la adolescencia, un tema que fue casi el soundtrack de buena parte de mi adolescencia, entre otros, que vivía dentro de un cassette TDK de '90.
Me gusta tanto como en aquella época y desde que mi vieja mula lo resucitó, como resucitó alguna remera que pensé que se había perdido en una mudanza o esos libros que desaparecen, no puedo dejar de tenerlo cerca.
Para los que tenemos treinta y un poco más de treinta (oh, sí. Hay vida después de los 29, chicos) Ramones forma parte de nuestra banda de sonido.

Acá la letra.

Abajo, el youtubazo del día. Qué quieren. No sólo de literatura se vive. Sin música, no seríamos lo que somos.


martes, enero 15

Quién se anima

El honorable Sr. Subjuntivo ha tenido esta brillante idea.

A ver quién se anima.

Están avisados.

Y, a continuación, una pequeñísima parte de lo que sonó este infernal día dentro de mi cabeza.
(¿Moriremos fritos o calcinados? Qué harmoso el verano.)

Salú.
V.

lunes, enero 14

Juventud, divino tesoro

Entre tanta literatura joven, acá, un párrafo de uno de los escritores que no se sabe bien por qué no nombra nadie.
Lo conocí por su primer libro de cuentos "Permanece oro" hace más de diez años. Eramos jóvenes, él y yo. Lo reencontré cuando mi vida estaba haciendo crack, saltando al vacío y me dejaban elegir un libro para reseñar.
A veces, uno se lleva muchas desilusiones cuando conoce a un escritor que le gusta. A veces, no.
Por acá, tenemos mucha suerte.
Si no lo conocen, conózcanlo. Se lo merece.

"... y no hay distancia que te separe de nosotros, Lucas, quiero decírtelo ahora, quizá estuve en ese puente por vos, quizá lo que me ayudó a decidirme, a viajar cuando había demasiadas cosas en contra, fue verte tan convencido, tan entusiasmado acaso por primera vez, saber entonces que estaba bien y casi como un reflejo comprender que no iba a arrepentirme, te veo con ese mismo gorro que no te sacaste en todo el viaje, ni siquiera cuando el calor empezaba a volverse molesto, ni cuando picaba, al menos en un aspecto el más valiente de todos al hacer el viaje -porque a diferencia de Ana, en ningún momento pensaste en dejar a Claudia, estoy seguro de eso-, el que nos ilumina en cada museo, el que comprende todo antes que los otros -y no sé por qué eso jamás me produce fastidio-, te veo con tus libros a cuestas, con tu inteligencia sin límites, corriéndote por momentos, haciéndote invisible sin solemnidad, buscando el mejor lugar para entrar a una conversación o hacer que los otros regresen, no sé por qué te perdono todos los plantones, Lucas, pero en todo caso vuelvo a hacerlo, te veo sosteniendo tu vida de un hilo -pero todos sabemos que ese hilo es irrompible-, te veo con la postura física del iluminado, a veces padeciéndolo, te veo esconderte de tu carácter, y así y todo te veo, Lucas, no necesito recordarte, te veo y casi puedo salirme de mí mismo y vernos a los cinco, solos, muertos de frío en la madrugada de Praga, prometiendo que no vamos a dejar pasar nada, que vamos a vivir a fondo, siempre, con toda la desmesura que seamos capaces de soportar, vamos a llevar las cosas al extremo, nos decimos, a no dejar que el tiempo nos humille, vamos a ser más rápidos, más fuertes, más despiertos, vamos a ser siempre los mismos, nos decimos como idiotas, a estallar en cientos de pedazos y jamás armar el rompecabezas,
vamos a hacer todo eso, Ana,
lo prometimos..."

José María Brindisi - Frenesí - Emecé - Cruz del Sur

sábado, enero 12

El culpable

Están todos de vacaciones. Los que nos quedamos, matamos el tiempo entre nuestras obligaciones y algún pasatiempo medianamente tranquilo para que el calor no nos fría las últimas neuronas vivas que nos quedan.
Buscando, buscando, encontré este reportaje(*):

Julio Cortázar-Rayuela y los lectores




Feliz cambio de quincena.
Salú.
V.

(*)Nota de V: recordar agradecer, todas las noches y a pesar de cualquier clase de padecimiento que pueda acarrear, la existencia de youtube

viernes, enero 11

Cópula, verdades y literatura

¿Por qué escribió tanto sobre sexo? ¿Qué significa el sexo para usted? ¿Tiene una importancia especial?

Eso es difícil de responder. Sabe, creo que he escrito tanto de lo que mis críticos hostiles llaman "disparates" -es decir, sinsentidos metafísicos- como he escrito sobre sexo. Sólo que ellos prefieren fijarse en el sexo. No, no puedo responderme esa pregunta, excepto diciendo que ha tenido un papel importante en mi vida. He llevado una vida sexual buena y fecunda y no veo por qué habría que desecharla.

Henry Miller entrevistado por George Wickes, 1961

Viernes de inéditos, amigos. Pasen y vean, pasen y lean como cada vez.

Salú.
V.


A cualquier pusilánime pueden pasarle cosas extraordinarias


Cuando alguien anuncia que me contará una buena historia personal, en primera persona, lo primero que hago es regocijarme. No hay nada que me guste más que una historia extraordinaria. No me importa tanto que esté bien contada; en realidad, prefiero el basto reflujo de recuerdos sin pulir que aún conservan parte del asombro original del protagonista. Si es un suceso remoto la cosa ya no me interesa tanto, no tener al protagonista delante me impide jugar (y juzgar) lo extraordinario de la historia.

Claro, no siempre el cuento vale la pena. Abunda eso que podemos reducir a "a mí me pasó también esto", con lo que el relator no busca más que algún reconocimiento de grupo. Es el caso del taxista que te cuenta que lleva siempre a tal fulana, la conocida artista. El muy estúpido lo cuenta sin asombro, como si fuera algo normal. La noticia para él no es noticia, y tampoco lo es para nosotros. En todo caso, afilando el bisturí psicológico podré tratar de encontrarle salero a la cosa, pero ya es cosa mía y depende de mi retorcida necesidad de porqués (o de imaginármelos).

Por definición, una historia poco interesante es poco interesante y nada más la salvará, ni que la cuente Cervantes. Entonces, ver ovnis puede ser extraordinario para un fulano pero a esta altura del tercer milenio (y después de tanto Berlitz) provoca un "ajam" casi bostezado.

Con algunos escritores que abundan con el sexo me pasa algo similar. Describen cópulas de las más variadas, abundantes o fuera de lo común. En un avión en picada, debajo de una tormenta o inyectados con una droga potentísima. Pero hay una especie de hartazgo, una sensación de mórbida decadencia. Para ellos tener sexo extraordinario es totalmente ordinario. Tienen experiencias extrañas (sino, para qué nos contarían a nosotros, pobres copuladores comunes y corrientes), pero pareciera que no hacen mella en ellos. Generalmente disfrazan la anomia con una especie de "búsqueda" permanentemente insatisfecha. Aburrido. Nunca leyeron a Nabokov (o no lo entendieron) para quien sólo el vislumbre del vello axilar de Lolita por Humbert era suficiente para desatar la verba más apasionada (y graciosa) que he leído.

No hay peor sexo que el que no se disfruta, tanto en la vida real como en la literatura. Henry Miller vivía el sexo, como también vivía la comida, la bebida, respirar y hasta morirse de una manera plena. Por ejemplo, nos contaba qué sentía mientras tenía sexo con Maude (su primera mujer) en las escaleras, a la pasada, cuando debía estar corriendo hacia el hospital en el que su amante acababa de entrar por un intento de suicidio. Maude, sabiendo que la que está en el hospital es la otra, por primera vez la asume e intenta detenerlo (con sexo ¿qué otra manera puede detener a Henry?). Él se da cuenta que ese sexo que están teniendo es totalmente pecaminoso para ella, fuera de sus rígidos cánones (y por lo tanto, enormemente placentero). Ahora que sabe, ella es la otra. Mientras, ¿qué se dice el bueno de Henry? (Cito de memoria): "Toma el placer mientras dure, toma el placer mientras dure", repitiéndolo como un mantra. Una basura, Henry ¡Qué divertido!

Entonces ¿qué hace que una historia merezca contarse? El asombro ¡Pero claro! Siempre, desde el principio, el hombre prometió historias asombrosas. Pero parece que para algunos escritores noveles -y otros no tanto- el asombro es poco cool.

Yo opino que cualquier historia es interesante si podemos poner el nivel correcto de asombro en los protagonistas. Ya no hace falta un Cervantes, ni un Nabokov, ni un Miller. Hace falta gente -escritores- capaz de transmitir asombro.

Hubo escritores que fueron asombrosos por sí mismos, verdaderos hacedores de estilos: Flaubert, Hemingway, Faulkner. Yo los disfruto, no hay duda. Pero me quedo con Dostoievsky, Gorki, Dickens, Stevenson, Defoe, London, Miller, Nabokov, Celine, Cortázar, Borges, Cela, y todos aquellos que han preferido el asombro, lo extraordinario en lo ordinario.

Los que aseguran que a cualquier pusilánime le pueden pasar cosas extraordinarias (y que no hace falta ser James Bond para tener sexo con las estrellas).

Daniel Mucetti – C.A.B.A.

jueves, enero 10

Cine, verano y reposera

Cine con estrellas, en Ciudad Cultural Konex.

Para ir a la página de Ciudad Cultural, click acá.

Para los fanáticos de los blogs, click acá.

Para los más vagos, abajo la programación:

martes 08/01 Jinete de ballenas, (Niki Caro)
martes 15/01 La canción más triste del mundo (Guy Maddin)
martes 22/01 LaPuta: El castillo en el cielo (Hayao Miyazaki)
martes 29/01 Summer at Grandpa's (Hsiao-Hsien Hou)

martes 05/02 Do you remember Dolly Bell? (Emir Kusturica)
martes 12/02 Chungking Express (Wong Kar Wai)
martes 19/02 Fallen Angels (Wong Kar Wai)
martes 26/02 Vacas (Julio Medem)

A partir del martes 8 de enero. Entrada: $8.

Según la página, las proyecciones comienzan a las 20 hs. En el blog, se lee la siguiente aclaración:

(*) Importante: A causa del cambio de horario, los cortos se proyectarán a las 21.30 hs. y la película a las 22 hs.


Mejor, llamen antes de ir.

Que lo disfruten.
V.

miércoles, enero 9

Reflejo de espejos de feria

"Hace unos pocos años mis libros empezaron a venderse mucho, primero sólo en el Reino Unido y más adelante también en otros países, y con enorme perplejidad descubrí que de algún modo había entrado a formar parte de la gran corriente literaria y cultural. No era algo que me esperase ni para lo que estuviera preparado. Aunque no veía ninguna razón por la que nadie pudiera sentirse excluido ante mi obra -no era una cosa difícil ni experimental-, mis libros seguían pareciéndome extravagantes y para un público limitado. Pero de repente gente de todo tipo, personas que no conocía o no me gustaban o no respetaba, tenían opinión sobre mí y mi obra, que de la noche a la mañana parecía haber pasado de fresca y original a cliché revenido sin que hubiera cambiado una sola palabra. Y se me mostraba aquel espantoso reflejo de mí mismo y lo que había producido, un reflejo de espejos de feria, todo deformado y distorsionado...., yo, pero no yo. No es que eso me hundiera en una época especialmente mala, y desde luego que otras personas -conozco algunas- tienen experiencias mucho peores. Pero, así y todo, en esas circunstancias se hace muy difícil mantenerse fiel a la idea de lo que quieres hacer."

"... a veces es difícil recordar que si lo que haces le gusta a un montón de gente eso no significa necesariamente que lo que haces no tenga ningún valor. Es más, en ocasiones puede incluso indicar lo contrario."

Nick Hornby - 31 canciones - Anagrama

martes, enero 8

Acá están, éstas son

Las reglas que la barra atrabiliaria encontró para ser un buen lector o un buen escritor.
Aquí abajo, las diez de cada categoría, en las que hemos coincidido.
Y acá, el post previo, para que lean lo que ha escrito cada uno, en los comentarios.

Un buen lector debe tratar de:

1. estar atento a lo que pasa en el mundo, ser curioso e inquieto.
2. leer todo lo que pueda, todo el tiempo que pueda. Desde el diario hasta la edición más independiente viene bien.
3. Elegir sin tener en cuenta las listas de “mas vendidos”, ni los premios literarios, aunque ni una lista ni los premios son condición para negarle la lectura a un autor.
4. Abrazarse a un autor y seguirle los pasos. Lo que escribe es producto de lo que ha leído y quién más quién menos, deja en sus libros un recorrido de lecturas previas para seguir. Así, con cada libro, se descubren autores que el lector desconoce.
5. Estar predispuesto a creer que eso que se lee está sucediendo en algún lugar, asi sea dentro de la cabeza del que lee.
6. Leer hasta aquello que incomoda, lo que causa disgusto. No dejarse llevar por los prejuicios y apostar a que todo el que escribe, en algún punto, tiene, al menos, una historia interesante para contar.
7. Empezar por cualquier lado, por donde se pueda, por donde se quiera, pero empezar y no parar.
8. Tener por pariente cercano de la literatura al cine.
9. Explorar la música. Cada libro tiene un ritmo y ese ritmo, si agrada, debe conocerse.
10. La regla suprema: Para leer no hay reglas.


Para ser un buen escritor hay que intentar:


1. Ser un buen lector. (Y valen todas las reglas del buen lector de arriba, más las que quedaron en los comentarios del post al que remite éste)
2. Toda literatura es política. Un buen escritor debe ser capaz de sostener al menos durante un breve lapso una ideología, una visión del mundo sin por eso convertirse en panfletario.
3. Escribir mucho. Escribir siempre. Escribir en cualquier circunstancia. Escribir.
4. Buscar la poética adecuada que represente lo que uno escribe. Escribir cuando NO SE PUEDE dejar de hacerlo, aunque sea tarde, aunque venga el sueño, aunque el cuerpo no pueda más. Escribir con insomnio o después de dormir mucho. De mañana, cuando está todo callado o muy tarde, cuando también está todo callado.
5. Corregir. Corregir siempre que sea posible. Reescribir. El único texto malo es el que no se concluye.
6. Llevar cuadernos de ideas, blocks con oraciones, papeles escritos en cualquier parte para retener las ídeas. Tener un diario.
7. Afinar los sentidos. La descripción sensorial es la que da carnadura a los relatos. Ser un buen observador, tener el oído atento, percibir con atención lo que pasa en una charla, en un encuentro, en los pasos de alguien.
8. Recordar que el lenguaje es la patria del escritor. Definir y elegir un lenguaje al momento de escribir es parte de la columna vertebral de un texto.
9. Desconfiar de los adjetivos. Cuando el adjetivo no da vida, mata.
10. Buscar los procedimientos de las otras artes y adaptarlas a la literatura. La música, la plástica, el cine, el teatro están ahí para ayudar a escribir.


Habrá mucho más para agregar y cada quién tendrá su regla de oro, pero más o menos, en estas estamos de acuerdo.

Gracias a todos los que participaron.
Todas las ideas que llegaron son muy buenas.

lunes, enero 7

Las preguntas

Su líbido está empapelada de cachemir, de ropa tejana, de pana y de seda.
Cuando era un adolescente, iban desnudos. A los veinte años llevaban trapos. Luego sólo calcetines, luego medias hasta los muslos, luego medias rotas, luego ropa interior. Luego faldas, luego vestidos. Ahora hay una sucesión de capas.
Hubo una época en que le rasgaba la blusa a su mujer. Ahora desabrocha los botones. ¿Cuándo empezó a preferir a las mujeres vestidas a las desnudas?
Su esposa le preguntó si era homosexual. La respuesta era no, y dijo no. Él sabía que ella quería que montara en cólera, pero no iba a darle ese gusto.
-Y tampoco tengo una amante, si esa es tu siguiente pregunta.
-No iba a ser esa.
¿Cuándo se retiró él a las cajas de electrodomésticos nuevos? ¿Cuándo empezó a dormir en el colchón? ¿Hubo siempre tantas superficies, tantos sueños, tantos techos y paredes?
-Mi siguiente pregunta iba a ser: "¿Por qué, en la única vida de la que dispones, estás casado conmigo?"


Jonathan Safran Foer - Sala tras Sala - Granta en español/8

viernes, enero 4

El río

"Usted quédese una noche en Las Canaletas, va a ver si no siente que esos fantasmas lo rodean, si no siente que le hablan o tratan como de hablarle, de contar quiénes eran. No es el agua. No es el resonar del río o imaginaciones del viento; son como palabras que no se pueden pronunciar con palabras. Como una música, que al amanecer se olvida."

Abelardo Castillo - Las maquinarias de la noche - El tiempo y el río.

Amigos, bienvengan a Agustina que de río sabe mucho. Pasen y, como siempre, lean. No sean tímidos. Todos estos escritores quieren leer sus comentarios.

Salute.
V.


Los que se ahogan

Por esas cosas que tiene el negador discurso materno ("debés haberlo soñado, nunca pasó, no hables más de esas cosas"), ahora recordaba como si le hubiera pasado a otro. Tenía siete u ocho años. Lo primero que vio fue la mano azul fuera del agua. Nunca antes había visto una persona muerta.

Se quedó mirando todo aquello con curiosidad, pero llegaron los isleños y Prefectura a delimitar el lugar donde yacía ese cuerpo mórbido, extrañamente retorcido, con la cara hacia abajo y hojas podridas en el pelo y se quedaban pululando a su alrededor, como si él no existiera. Los curiosos tejían el drama de esa mujer desconocida; hablaban de la succión del barro que la atrapó mientras nadaba, de lo raro que era nadar vestida, de las inesperadas piedras en los bolsillos. Cuando la volvieron, por fin, boca arriba, vio los ojos abiertos, vidriados como los del ciervo embalsamado del museo regional, la piel verdosa tramada de venas, la boca llena de una pasta negra.

Entonces era apenas uno más entre las docenas de niños del asentamiento del arroyo local, sin sueños más allá de la puerta de salida, sin otra ambición que la de ver el mundo. Entonces no conocía la ira, ni el amor, ni la decepción, ni el aislamiento. No había ido a una guerra que no era suya, no había perdido cada oportunidad de ser feliz detrás de la promesa de una felicidad mayor. No sabía que la mujer en la que abandonó sus esperanzas a costa de abandonar a otra (la auténtica, la incondicional) finalmente lo abandonaría a él.

A lo largo de los años vio demasiadas cosas que no le gustaron, escuchó palabras que nadie querría oír, repetidas una y otra vez hasta que se hicieron un murmullo sordo y el torbellino de las frustraciones se hizo sangre en su cerebro, sangre en sus oídos, en su nariz y en su boca.

Llegado el momento, preso de una ira que no podía controlar, hirió y mató.

Volvió al páramo donde los que se ahogan siguen ahogándose cuarenta años después, con una pierna menos. Alguien le comentó al pasar que los vecinos pensaban establecer un puesto de vigilancia al pie del puente grande para notificar de inmediato los saltos de los dolientes que volvieron, pero que tienen la cabeza allá todavía, en la guerra y el desengaño posterior.

Llegó al lugar exacto. Distraído por los recuerdos, apoyó las muletas en la banquina. Se movió penosamente, dando saltos hasta el borde del puente chico, donde se encuentran el río y el arroyo bajo el sol menguante de la tarde. No había un alma, todos estarían celebrando el carnaval. Sus manos cuarteadas, indignas, aferraron la baranda de palos podridos por las sucesivas crecidas. Dedicó una última mirada de abandono al cielo rosado y un pensamiento indiferente a la vida. Todo lo que podía desear ahora.era descansar del sentimiento permanente de frustración, de la rabia mordida que no le permitían gritar, de los desplantes, de las oportunidades truncas.

El rumor de su cuerpo entregado al agua en un único chapoteo rasgó las entrañas del río. Abrió los ojos, la boca, los brazos. Aspiró con fuerza.

El mundo bajo el agua sonaba igual que la vieja rabia en sus oídos.

María Agustina Melchiori – Gualeguaychú – Entre Ríos

La otra voz

En 31 canciones, el libro de ensayos casi autobiográfico sobre las canciones que le gustan o lo representan, a cuento de un tema de Bruce Springsteen, Nick Hornby dice:

"Pero algunas veces, muy de vez en cuando, canciones, películas y fotografías expresan a la perfección lo que tú eres. Y no lo hacen necesariamente con palabras o imágenes; la conexión es mucho menos directa y más complicada que eso. Cuando estaba empezando a escribir en serio, leí Reunión en el Restaurante Nostalgia de Anne Tyler y de golpe supe qué era yo y qué quería ser, para lo bueno y para lo malo. Es un proceso parecido al enamorarse. No eliges necesariamente a la persona mejor, ni a la más sensata, ni a la más guapa; persigues otra cosa. Había una parte de mí que más bien se hubiera enganchado de Updike, o Kerouac, o DeLillo, de alguien masculino por lo menos, o tal vez de alguien un poco más opaco, y desde luego alguien que utiliza más tacos, y aunque todos ésos son escritores a los que he admirado en diferentes etapas de mi vida, la admiración es una cosa muy distinta de la clase de transferencia a la que me refiero. Me refiero a entender -o por lo menos sentirme como si entendiese-cada una de las decisiones artísticas, cada impulso, el alma, tanto de la obra como de su creador. "Esto soy yo", quise decir cuando leí la triste, rica, encantadora novela de Anne Tyler. "No soy un personaje, no me parezco en nada a la autora, no he vivido las experiencias sobre las que escribe. Pero, aun así , eso es lo que siento dentro. Así sonaría yo si alguna vez lograse encontrar una voz." Y acabé por encontrar una voz y fue mía, no de ella; pero, de todos modos, el proceso de identificación fue tan potente que todavía no me parece haberme expresado a mí mismo tan bien, tan completamente como Tyler lo hacía entonces en mi nombre."

Si yo hubiese tenido que empezar a escribir un ensayo autobiográfico sobre las canciones que forman el soundtrack de mi vida, hubiese empezado, sin dudas, por el tema del video de más abajo.
Ustedes, por dónde empezarían?




miércoles, enero 2

Vacaciones

¿Qué libro llevan para leer en vacaciones?
¿Cuál? ¿Por qué?

Soy toda ojos.
V.