Y resulta que tengo unos quince días fatales y el asunto de si el blog es o no es, llegó a hartarme de tal manera que voy a escribir al respecto. Así que, querido lector, si este asunto no te interesa, seguí de largo, por favor. Te prometo que mañana, cuando se me pase el fastidio, volvemos a lo de siempre.
Entonces:
Resulta que vengo queriendo saber qué diferencias hay entre el oficio del escritor y del periodista y que ahora, a esta hora de la madrugada, necesito con urgencia saber cuál es el oficio del sociólogo, pero claro, este blog no es leído por ningún sociologo y nadie sabrá responderme.
Yo, que soy blogger, semialfabeta, no tengo título de nada, necesito ponerme a flamear un papel para poder conseguir el trabajo que quiero, leo y me pregunto:
¿No es hora de que los medios y los que escriben para ellos, empiecen a tomar al "fenómeno blogger" de una manera más seria?
Y no hablo de seriedad en cuanto a los ilustres autores de las notas, sino en cuanto al tema.
¿A nadie se le ocurre preguntarse por qué los lectores, en lugar de quedarse sólo con lo que leen en el diario, van a los blogs a buscar información? ¿A nadie le parece sospechoso que habiendo un sinfín de desconocidos escondidos tras un alias o un nombre "real" sin corona de laureles, lo que se escribe tenga la misma legitimidad que lo que aparece en el diario o en la tele o en la radio? Y nadie, seguro, se pregunta por qué los diarios, las revistas, la tele perdieron credibilidad frente a los lectores y/o televidentes. Si no se lo preguntan, será que a nadie le importa.
¿Qué tal una próxima nota de "análisis y debate" que se titule "Cuando nos importaban los lectores" y se analice cómo fue que día tras día, la gente se alejó de los medios de comunicación ortodoxos y se volcó - sólo los que tienen la enorme fortuna, en un país como éste, de acceder a la información, que son los menos - a los soportes no formales? ¿Por qué hay quienes tuvieron que empezar a actualizar un blog para ver sus opiniones, análisis y polémicas publicados en alguna parte? ¿Por qué apareció este fenómeno monstruo, que según los sesudos argumentos de los analistas reconocidos no sirve para nada pero que ya lleva más de tres notas publicadas al respecto?
Por qué, por qué. Razones. Hechos, hechos, hechos. Que alguien se ponga kantiano, por el amor de Dios.
No nos engañemos: los diarios de mayor tirada a nivel nacional, los que llegan a la gente común, aún a aquellos que no tienen computadora o acceso a internet, redujeron el espacio y la calidad informativa al bloque de texto que completa la diagramación de una página. Y salvo que se muera el Papa o que estalle la quinta Guerra Mundial, no se dedican a la tarea que tan exaltadamente enarbolan como propia.
Este sociólogo, que en ningún párrafo de su columna explica por qué aparece la necesidad de llevar adelante un blog de ideas o con contenido cultural por parte de los miles de usuarios del soporte digital y por qué hay miles de lectores que completan la información que reciben del diario, que muchas veces es errónea y no se entiende, leyéndolos, le atribuye el fenómeno al espectáculo del yo. "Soy absolutamente yoica, miaaaaaaaaaaaaamorrrrrr" dijo la filósofa contemporánea Moria Casán.
¿No será que el espectáculo del yo surgió cuando ellos, los medios, cambiaron lectores por anunciantes y en lugar de informar, armaron catálogos de publicidad y fascículos de más de cuarenta y ocho páginas con infografías, ilustraciones y fotografías, en donde el texto quedó reducido a cinco columnas, en página par, porque es más barato? No, claro, eso no debe ser. Debe ser otra cosa.
Al final, tanto darle con un caño al blog van a terminar avivando giles a lo pavote. Por curiosidad, solamente, el que nunca entró a un blog va a terminar entrando para ver qué cuernos es lo que los indigna tanto, che. En lugar de menospreciar a los blogs y a los bloggers por qué no dar vuelta la situación, pero con un poco de honor, de respeto por la profesión que tiempo atrás era el bastón en el que se apoyaba la opinión pública. Si los blogs no son competencia. Si los bloggers no tienen oficio. Para qué quieren debatir. Para qué.
Lo más gracioso de todo esto es que el texto empieza idealizando aquella época en que las generaciones literarias, reunidas en torno a una mesa de café, diseñaban manifiestos que luego se reproducían en revistas y a las que, más tarde o más temprano, les llegaría la fama o el olvido. Y empieza diciendo esto y un poco antes de terminar, se contradice, diciendo:
"...los sitios informáticos de ideas son tan útiles y significativos como lo eran las revistas y las bibliotecas. Pero suponerlos un trastrocamiento revolucionario en el orden de la cultura es el tipo de exageración enfática que suele acompañar a los discursos de sobremesa."
Entonces, la charla de café estaba bien. Pero el discurso de sobremesa, por escrito, leído por miles de personas en soporte digital, es inadmisible. Mirá vos. Si lo que se sostiene en la nota es que los emisores que escriben blogs no tienen qué emitir y, en todo caso, que lo poco que emiten carece de contenido, ¿por qué tanta preocupación, tanto análisis, tanto debate?
Y si el contenido de los blogs es opinión personal de la más pura ¿qué lo diferencia de la opinión escrita por un sociólogo en el suplemento cultural de un diario y que, además, aparece en formato digital?
¡Claro, tonta! Que lo dice el diario y si el diario lo dice, debe ser verdad. ¿O no?
Por suerte, el artículo termina gracioso:
"El blog, al igual que antes la revista de cenáculo, es menos una herramienta generacional que una tradición moderna: hay que hacer algo de ruido allí abajo para que los de arriba hagan lugar a las nuevas generaciones, si es que éstas mismas no son otra cosa que un abuso académico de fechas de nacimiento concordantes. El barullo ha de ser lo más sonoro posible, pues hay gente aún más joven en las gateras exigiendo inclusión social. Quizás por eso la edad de los pregones más entusiasmados por la novedad técnica suele estar más cercana al nicho del cementerio que a la sala de partos del hospital."
Sr Sociólogo ¿no le parece que en lugar de tanto blableo respecto a si los blogs son o no son, si vienen o van y la mar en coche, usted debería, por lo menos, esbozar el motivo por el que las nuevas generaciones tienen que hacer barullo allí abajo para que los de arriba les hagan lugar? Digo, debe ser un fenómeno sociológico interesante para analizar desde todo punto de vista, sobre todo para el que tiene el saber entre sus manos.
No sé, digo yo, pero claro, yo de Sociología, nada, eh. Nada.
El que sabe es usted. Los que saben son ustedes.
Yo, hasta que no tenga mi papelito que me certifique como portadora de oficio, no estoy calificada ni para transcribir la agenda del Panorama de la Plástica.
Lo que no me queda claro es qué se debate. Uno lee esta nota y, claramente, entiende que, como ya dijeron González y Birmajer en otras notas aparecidas en el mismo medio, el blog tiende a desaparecer, es una modita pasajera. Como estos pibes de Liverpool que no van a llegar a ningún lado o esa pavada de que la tierra es redonda. A quién se le ocurre. Mirá si estos desconocidos, con nombre de fantasía, van a revolucionar la cultura con las dos o tres pavadas que publican por día, por favor. Revoluciones a esta altura del partido.
Pero, ¡qué contrasentido, no?! Resulta que el blog es una porquería y el mismo diario que edita esta revista cultural ofrece, ahora, la posibilidad de ser parte de la red de blogs del diario!!!!!!!!!!
¿En qué quedamos, muchachos? ¿Es un bloque nuevo para la versión 2008 de Showmatch? ¿O nos están tratando a todos de personas con capacidades diferentes?
Sí, debe ser nomás. Los lectores somos personitas con capacidades "diferentes". Y los que, además, somos bloggers, todavía más, bueno, ya se sabe... tenemos problemitas.
¿Qué? ¿No hay más correctores? ¿No me digan que no leyeron el Manual de Estilo?
Pucha, y eso que los que trabajan ahí, todos, toditos, tienen oficio.



