lunes, mayo 12

Determinación de la voluntad

Me había empecinado en conseguir alguna edición, nueva o vieja, de los cuentos completos de Onetti.
Después de buscarla por medio Buenos Aires y que en cuanta librería me dijeran que la edición estaba agotada y que todavía no había reedición, me encontré con la librería de mi barrio.
Es una librería chiquita, que abrió no hace mucho tiempo. Suelo pasar y mirar la vidriera. No había entrado nunca, hasta esta vez, donde creí que tampoco iba a encontrar lo que buscaba.
Pero no sólo encontré el libro de Onetti sino que también encontré a un par de libreros de barrio a los que les gustan los libros.
Me dieron un teléfono y un imán para pegar en la heladera.
Cualquier libro que necesites, llamá y avisanos. Si no lo tenemos, te lo conseguimos.
Pocas veces, me sentí tan contenta de haber entrado a un negocio.
Pocas veces, me sentí tan conforme con mi compra y con el dinero que gasté y no sólo porque había conseguido el libro que quería, si no porque con mi compra, colaboraba con esa librería, para que siguiera abierta, un rato más, unos meses, unos años, en el barrio.
Esa es la anécdota.

Voy por este cuento. Y me parece un cuento precioso.

"Querida Tan Triste:

Comprendo, a pesar de ligaduras indecibles e innumerables, que llegó el momento de agradecernos la intimidad de los últimos meses y decirnos adiós. Todas las ventajas serán tuyas. Creo que nunca nos entendimos de veras; acepto mi culpa, la responsabilidad y el fracaso. Intento excusarme -sólo para nosotros, claro- invocando la dificultad que impone navegar entre dos aguas durante X páginas. Acepto también, como merecidos, los momentos dichosos. En todo caso, perdón. Nunca miré de frente tu cara, nunca te mostré la mía.
J.C.O."

Tan triste como ella - Juan Carlos Onetti

El cuento sigue acá. Si quieren, ya saben.
Salú.
V.

2 comentarios:

sibila dijo...

por los pasajes que uno nunca llega a comprender, mientras leía el cuento no pude dejar de recordar este poema de idea vilariño. se lo dejo, v. le toca disfrutar a usted.

YA NO
Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Vontrier dijo...

S.

Gracias, mujer. Muchas. Muchas.

Salú.
V.