"También yo he sentido la inclinación a obligarme,
casi de una manera demoníaca,
a ser más fuerte de lo que en realidad soy."
Soren Kierkegaard.
casi de una manera demoníaca,
a ser más fuerte de lo que en realidad soy."
Soren Kierkegaard.
A veces siento una admiración casi siniestra por algunas personas.
Admiro a la gente que sale con su última compra en el shopping a golpear una cacerola.
Admiro a la gente que deja de hacer lo que le gusta por participar de una marcha, por acompañar el modelo de país de una administración.
Admiro a la gente que todavía puede creer en algo. Yo no puedo.
Será que no tengo campos; será que llego con lo justo a fin de mes; será que ningún político hizo nunca nada por la cantidad de gente que conozco que necesita prótesis y obras sociales; subsidios, ropa, comida. Admiro que haya gente que todavía esté comprometida con alguna causa partidaria, y que se entienda bien que no estoy diciendo "política". La política es otra cosa, muchachos.
Admiro al productor que tira al costado de la ruta el cargamento de naranjas o a esos otros, que sacrificaron los millones de pollos.
Los admiro por tener semejante temple. Por preferir tirar a repartir entre los que comen una naranja si la roban de la puerta de una verdulería o si la mendigan y que la última vez que vieron un pollo, fue dando vueltas en un spiedo mientras juntaban cartones.
Los admiro con esta admiración siniestra, me encantaría tener la entereza suficiente para elegir perder por perder y que pierdan todos. Hay que tener coraje. Hay que tener valor y confianza en sí mismo para tirar comida en un país en donde los niños, los adolescentes, los jóvenes, los adultos y los ancianos se mueren de hambre.
Hay que volver a acostarse y dormir tranquilo después de eso, che. Qué envidia malsana me despiertan. Admiración profunda. Admiración de la que se le tiene a la gente que no toca el suelo con los pies.
También admiro de la misma forma, al que enarbola la bandera de los "negros". Al que amenaza de muerte. El poder, aunque sea por un rato, debe ser alguna especie de narcótico.
Tuvimos pocos muertos en este país. Necesitamos algunos más, no sea cosa de que nos condecoren por tener tantos vivos en el haber. Necesitamos sangre, claro. Trompadas, patotas, brazos armados extra oficiales. Admiro al que puede hacer del miedo su arma mortal. Al que puede gritar impunemente el "no tengo problema en matar a cualquier blanco". Si algo siempre nos ilusionó a nosotros, los europeos del culo del mundo, fue la historia norteamericana. Justo a nosotros. Justo a nosotros que venimos de los barcos, que salvo que perteneciéramos al mínimo círculo de familias oligarcas que ni siquiera sabían el nombre de sus sirvientas para llamarlas, pero que podían decirle "negrita" a cualquiera de ellas, mientras les hacían unos cuantos hijos ilegítimos que terminaban en la casa de algún pariente, con la promesa económica de nunca jamás revelarles su origen, justo a nosotros, nos hace falta esto; porque nosotros no sabemos de guerras civiles, de holocaustos, de Duce y Führer y de Generalisímo y de Juntas, de torturas, de toda esa puta mierda que les quitó hijos, padres, hermanos, amigos, novios, novias, maridos, amantes a tanta gente. Admiro que tengan la memoria tan corta.
Hay que tener huevos, eh. Hay que tener huevos para que el tipo que está desesperado porque no tiene para darle un vaso de leche a los pibes por semana y que los alimenta a mate cocido, al que le meten el dedo en culo todos los putos días de su vida, le den ganas de matar. Hay que tener la conciencia tan renegrida, tan inmundamente enviciada de poder para cebarlo a ese. Justo a ese. O a aquel, que hace cuatro años que vive saltando de changa en changa. O de áquel otro, ese que no tiene documentos, que cuando va de peón golondrina le pagan centavos y le ponen cualquier nombre, porque total, gente descartable en este país, es lo que sobra.
Admiro a la señora de la oposición que fundamenta sus dichos con un lacónico "porque es así pero llamo a la paz. La pelea entre hermanos no conduce a ninguna parte" y a la Señora Presidenta que tuvo tiempo de hacerse el brushing y tomar su dosis de botox para mantenerse bonita, rozagante y seductora. Qué afán por la coquetería, m´hijita. Haría falta alguna dosis de vergüenza, aunque sea ajena, ya que propia parece que no hay.
Ojalá mi admiración quedara sólo ahí.
Admiro a todos los que están a favor del paro del campo y lo miran por tv. Los admiro con la mayor de mis admiraciones. Qué suerte tienen de ser tan cortos de vista. Les admiro la ceguera. Les admiro tener el olfato absolutamente ausente. Les admiro no haber entrado nunca a una escuela de zona carenciada y escuchar el ruido de las panzas, ver los mocos colgando, el barro en los zapatos. No saben cuánto los envidio.
No saben como los admiro. Les admiro esta indolencia. Les admiro que no se indignen. Que no dejen de mirarse el puto ombligo porque tienen la suerte de que nada les falta, nada les espanta.
Los admiro a todos. A todos juntos. Admiro la capacidad que tienen unos y otros para hacerse los otarios. Admiro la perversidad con que administran su mugrienta cuota de poder, ya sea en zapatos Boating o en zapatillas de lona. Se están mirando en el espejo. ¿No les gusta lo que ven?
Este blog no tiene el título que tiene porque sí.
En un país lleno de hijos de puta -y me van a disculpar el francés con el que escribo- uno no se puede descuidar, porque a todos les importa un carajo lo que pase con los demás. Al tipo que prefiere tirar COMIDA al costado de la ruta y al que va al microcentro a cagarse a trompadas, les da igual. Todo les chupa un huevo mientras puedan demostrar que son más fuertes, que pueden más, en una pulseada en la que todo el mundo pierde, cuando el brazo se tuerce para un lado o para el otro, alentados por tribunas de cada bando, porque hay que tomar partido, viste, si no tomás partido, no te quejés.
Pues bien, aquí mi toma de partido: ningún dueño de estancia le salvo nunca la vida a nadie; ningún consorcio agropecuario en este territorio tan generoso, con cuatro climas, que tirás una semilla para atrás y crece un árbol, ha hecho el más mínimo movimiento por detener el hambre y la pobreza que lo rodea; ningún dirigente (?) caudillo o como puta sea que se denomine, hizo más que cambiar favores, (mis negros por tus planes trabajar, les suena?); ningún presidente en los años que llevo vividos hizo más que llenarse los bolsillos a costillas de este bendito pueblo argentino que tiene agua en las venas, que espera -siempre espera- justicia, paz, que las cosas mejoren, que dejen de robar, que se vayan todos, juicio y castigo, paredón paredón, gente decente. El mismo puto pueblo que niega a los que votó pero los vuelve a votar, porque son todos iguales y que vas a hacer, capaz vuelve el uno a uno, y somos todos felices o se llevan la guita afuera y le venden media Patagonia a los extranjeros.
No puedo hacer más que expresar mi admiración y felicitarlos y una vez más sentir que se me mueve la cámara. Que soy yo la que tiene la mirada distorsionada. Yo soy la distinta. Yo soy la equívocada. Yo soy la que ve a la gente muerta de hambre, cagada de frío, descalza, desnutrida, enferma. Soy yo. Me los invento porque, oh sí, tengo esta imaginación tan frondosa.
En este momento, estoy en contra de todos. Y nadie me convence de que tengan razón. Y me da un poco de vergüenza pertenecer a este país lleno de muñecos con la cabeza llena de aserrín, con tan poca memoria para todo, menos para cuando les tocan el bolsillo o el culo.
Después no vengan con esa reverenda pelotudez de que "fuimos todos".
No señor, esta vez, los que piensan como yo y yo, no nos hacemos cargo.
NO FUIMOS TODOS. NO SOMOS TODOS. FUERON USTEDES. TODOS USTEDES.
Y más temprano que tarde, van a pagar las consecuencias de tanta hijaputez.


4 comentarios:
Corta memoria incluso para aquellos que tuvieron gente de uno y otro lado.
Corta memoria de que alguna vez pasaron hambre. Esos son los que más me indignan. Mendigar para estar donde están, y una vez ahí, olvidarse.
Es la ley de la selva. Bien haríamos en volver a andar en patas y taparrabos, matándonos los unos a los otros por la supervivencia más básica. Por lo menos, no habría tanta hipocresía disfrazada de conciencia de clase, ideología de manual o lo que puta fuere.
Somos varios los que quebramos hoy, parece.
Abrazo grande.
yo tengo admiracion por los que salieron a la calle a limpio cacerolazo sin saber porqeu estaban luchando, pero que tenian ganas de ser parte de la historia
en esta lucha de poder los q perdemos somos los que no tenemos nada que ver..
acaso a mi me va a cambiar la vida el porcentaje de retencion que le impongan a la soja?
yo me levanto igual todos los dias trabajar
Yo estoy así de podrido.
Pero me mantiene feliz cierta gente a la que de verdad admiro.
(Agachate, Vont... ese palo es pa vos)
Espero que todo este revuelo sirva para algo; al menos se cayeron algunas caretas (de unos y otros).
Saludos (le debo la reseña de Into the wild...)
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