Que cada libro encuentre su estante.
Que te permitas la cursilería de fin de año.
Que te emocione haber vivido otro año.
Que te quieran bien.
Que sepas perdonar.
Que respetes a los que no piensan igual que vos.
Que discutas a los gritos y sostengas tu posición.
Que enmiendes tus errores.
Que puedas dormir en paz.
Que sonrías más seguido.
Que te emociones más seguido.
Que te dejes abrazar.
Que abraces a tus amigos, a tu familia, a tu pareja, a tus hijos.
Que digas lo que sentís.
Que escribas lo que quieras.
Que consigas el trabajo que querés.
Que nadie te tuerza el brazo.
Que no te dejes vencer ni en el peor escenario ni bajo la peor circunstancia.
Que des batalla.
Que te arrepientas sólo de lo que no hiciste.
Que bailes hasta transpirar como si hubieses jugado a la mancha venenosa durante horas.
Que festejes con los tuyos que sigue habiendo tiempo para todo.
Que te rías a carcajadas limpias.
Que alguien te palmee la espalda cuando sentís cansancio.
Que te acompañen cuando lloras.
Que sepas que no hay montaña tan alta ni río tan profundo.
Que puedas contar con alguien y que alguien sepa que cuenta con vos.
Que te sean incondicionales y que seas incondicional.
Que disfrutes de tu soledad.
Que no te conviertas ni en santo ni en mártir porque es demasiado doloroso.
Que, aunque estés equivocado, hables y actues como te dice tu corazón y tu conciencia.
Que no te traiciones ni por todo el oro del mundo porque no hay oro tan brillante.
Que supervivas de la mejor manera.
Que todo lo que le digas a los demás, sea de corazón, aún cuando no estés de acuerdo o no te caiga bien tu interlocutor.
Que se vaya el 2007, haciendo el menor ruido posible y sin romper nada más de lo que ya rompió y que llegue el 2008 con los brazos abiertos.
Porque lo vamos a aprovechar mucho, porque la vida y la felicidad son parecidas: son ratos, más largos o más cortos, pero ratos al fin y hay que tenerlo presente.
Y porque no hay mejor momento para hacer una lista de deseos que el final de un año y el comienzo del otro: la posibilidad de concretar los deseos está ahí.
No sé, lector, si vas a tomar en serio mis deseos para el año que empieza pero enterate, al menos, de que, de verdad verdadera, están escritos con sinceridad. (Soy un humano, aunque no te lo creas)
Feliz nochevieja y feliz día de año nuevo.
Salú!
V.
Dale, Marvin, ponete a cantar.




