sábado, diciembre 29

Lista de deseos para el 2008

Que cada disco encuentre su caja.
Que cada libro encuentre su estante.
Que te permitas la cursilería de fin de año.
Que te emocione haber vivido otro año.
Que te quieran bien.
Que sepas perdonar.
Que respetes a los que no piensan igual que vos.
Que discutas a los gritos y sostengas tu posición.
Que enmiendes tus errores.
Que puedas dormir en paz.
Que sonrías más seguido.
Que te emociones más seguido.
Que te dejes abrazar.
Que abraces a tus amigos, a tu familia, a tu pareja, a tus hijos.
Que digas lo que sentís.
Que escribas lo que quieras.
Que consigas el trabajo que querés.
Que nadie te tuerza el brazo.
Que no te dejes vencer ni en el peor escenario ni bajo la peor circunstancia.
Que des batalla.
Que te arrepientas sólo de lo que no hiciste.
Que bailes hasta transpirar como si hubieses jugado a la mancha venenosa durante horas.
Que festejes con los tuyos que sigue habiendo tiempo para todo.
Que te rías a carcajadas limpias.
Que alguien te palmee la espalda cuando sentís cansancio.
Que te acompañen cuando lloras.
Que sepas que no hay montaña tan alta ni río tan profundo.
Que puedas contar con alguien y que alguien sepa que cuenta con vos.
Que te sean incondicionales y que seas incondicional.
Que disfrutes de tu soledad.
Que no te conviertas ni en santo ni en mártir porque es demasiado doloroso.
Que, aunque estés equivocado, hables y actues como te dice tu corazón y tu conciencia.
Que no te traiciones ni por todo el oro del mundo porque no hay oro tan brillante.
Que supervivas de la mejor manera.
Que todo lo que le digas a los demás, sea de corazón, aún cuando no estés de acuerdo o no te caiga bien tu interlocutor.
Que se vaya el 2007, haciendo el menor ruido posible y sin romper nada más de lo que ya rompió y que llegue el 2008 con los brazos abiertos.
Porque lo vamos a aprovechar mucho, porque la vida y la felicidad son parecidas: son ratos, más largos o más cortos, pero ratos al fin y hay que tenerlo presente.
Y porque no hay mejor momento para hacer una lista de deseos que el final de un año y el comienzo del otro: la posibilidad de concretar los deseos está ahí.
No sé, lector, si vas a tomar en serio mis deseos para el año que empieza pero enterate, al menos, de que, de verdad verdadera, están escritos con sinceridad. (Soy un humano, aunque no te lo creas)

Feliz nochevieja y feliz día de año nuevo.
Salú!
V.


Dale, Marvin, ponete a cantar.


jueves, diciembre 27

Lectores

"El lector adicto, el que no puede dejar de leer, y el lector insomne, el que está siempre despierto son representaciones extremas de lo que significa leer un texto, personificaciones narrativas de la compleja presencia del lector en la literatura. Los llamaría lectores puros; para ellos la lectura no es sólo una práctica, sino una forma de vida."

Ricardo Piglia - El último lector


Entonces, para nosotros, lectores puros, aquí un inédito. Pasen y vean. Pasen y lean.


Una soga

“¿Qué te pasó?”.
“Me pegaron”.
Los dos nenes están sentados en un colchón roñoso, tienen las piernas tapadas con un cartón, y respiran de una bolsita.
“¿Los ratis?”
“Sí”.
Pasa, impecable, un pantalón con maletín y detrás, varicosas, dos piernas que arrastran a un nenito con campera roja, inflada.
Un extractor les manda aire caliente hasta las nucas. Parece una turbina.
El semáforo de la esquina se pone en rojo. Silencio.
“Te la dieron, eh”, el mayor quiere tocarle la herida pero el chiquito no se deja. Se palpa el moretón debajo del ojo. “No me duele”, dice, e inhala.
Pasan unas botas negras, de cuero, altas, flacas, decididas. Suenan bocinas de colectivos, autos y hasta una moto. Arranca el tráfico.
“Cortamos una soga”, dice el chiquito.
“¿Con quién?”, el grande arruga la cara.
“Con el Toto”.
El chiquito gira, se mira en el ventanal, afina la vista y la cruza con un par de clientes que desde adentro lo miran con espanto. Se vuelve a sentar. Apoya la espalda contra las barras de acero del extractor. Inhala. La bolsa es un corazón atrofiado que se expande y se contrae en cámara lenta.
Hay unas Nike mirando.
“¿Qué mirás, la concha de tu madre?”
El grande amaga pararse pero se deja caer. Se ríe. Las Nike, entonces, presurosas, se alejan.
Pasa un taxi, pachorriento, y deja flotando en el aire una canción que está de moda.
“¿Y el Toto?”, el grande apoya la bolsita en el colchón, acomoda el cartón.
“Zafó”.
Otra vez se pone el semáforo en rojo. Un perro flaco y asustadizo olfatea el poste de luz. Mete el hocico en una bolsa de consorcio abierta.
“¿Y la soga?”.
El chiquito sonríe. Se estira, tuerce el cuerpo, saca una cadena del calzoncillo y la balancea: gruesa, brillante, una cascada de oro.
El transito vuelve a arrancar. Un colectivo deja una nube de humo negro. El calor del extractor les cosquillea las espaldas.
El chiquito guarda la soga, se sienta, mete la boca en la bolsita, e inhala.



Mariano Abrevaya Dios – Buenos Aires




miércoles, diciembre 26

Tribu

"Ayer, sin ir más lejos, Forma conoció en una fiesta a la mujer más hermosa del mundo. Comprende que este tipo de exageraciones-la mujer más hermosa del mundo- es típica del lector, de aquel que no vacila en imponer coordenadas literarias a lo cotidiano como si estuviera escribiendo un libro. La escritura es -después de todo- el inevitable reflejo de la lectura, la impostergable necesidad de ser uno más en esa tribu de los estantes, el placer de saberse leído y sostenido en el aire por las manos de desconocidos.
-Yo no leo...Creo que leí un solo libro en mi vida. Ese de lo esencial es invisible a los ojos -le dijo en la fiesta la mujer más hermosa del mundo.
Y Forma -como buen lector- decidió perdonarla, decidió soportar un par de páginas más porque, sí, toda historia tiene derecho a mejorar en los ojos de un lector que ha llegado para leerla."

Rodrigo Fresán - Trabajos manuales - La Forma del Lector

Nota de V: Recuerdenme contarles, en crónica privada, cómo, cuándo y por qué compré Trabajos manuales.

viernes, diciembre 21

Haz realidad mi deseo

Un día peronista como el 17 de octubre del 2006, este blog dejaba de ser un compilado de citas, decálogos y frases célebres para convertirse en una cosa que no se sabe bien qué es pero que pretende poner el foco en los libros, los escritores, los lectores y la literatura.
Aquel día, este blog tuvo sus primeros 9 comentarios y a partir de allí, llegaron muchos más.
Una de estas últimas noches, mientras leía "El último lector" de Piglia, subrayé una frase que dice algo así como que la literatura es posible sólo cuando hay un lector, que es él, el que le otorga sentido y al mismo tiempo, convierte lo que alguien ha escrito en un libro, en literatura.
Pues bien, esto no es literatura. Apenas es una especie de cuaderno de notas en dónde nos encontramos y desencontramos, ustedes y yo.
En estas fechas, que a mí me ponen particularmente ñoña y cursi porque me agarra el ataque esperanzador de que somos todos buenos y las cosas no pueden más que mejorar-cosas de los que tuvimos educación católica: paradójicamente, festejamos el nacimiento del que treinta y tres años después vamos a crucificar para que perdone nuestros pecados-, no quiero dejar de agradecerles a todos por haber compartido este año y piquito, conmigo.
No les voy a pedir que a la hora del brindis nos recordemos porque dudo pueda recordar yo, a esa altura, pero si les pido que cuando brinden recuerden lo afortunados que somos, a pesar de todas nuestras circunstancias, a pesar de que estemos en franco y total desacuerdo, a pesar de todos los pesares y padecimientos. Tenemos la fortuna de saber, poder y disfrutar leer y escribir.
Así que, para los que festejan y para los que disfrutan del feriado: Que sean días de felicidad. Que sean felices. Felicidad por una noche o la vida entera. Que sean tan felices que les duela tanto que no sientan dolor y que sigamos compartiendo este tiempo y este espacio: hay lugar para todos.
Este es mi deseo para(por orden de aparición):
Valentín, Gerardo, El canguro estepario, Bastian05, Andrea, Ra7a, voyeur, gozatusintoma, wornaki/David, pup, Lau, Sibila, Gise, Lucas McMurphy, Daniela, Masako, Fender Gebiet, Rufián Melancólico, Cassandra Cross, Javier Galarza, Nippur, Gerund, gabrielaa, Betina, spiritus libertae, dago, Subjuntivo, matías, na, Weltklang, langosta, nicolás igarzabal, Fodor Lobson, Erme/La Maria Ce, Lazaro vuelto, Baterflai, y, Señor K, gualterio, El depravado de la noche, Lucia Folino, JuanBe, Carito aprehendiendo, Maximus, Sebastián Lalaurette, el-al-eim, JulietaMaria, ericz, catadoroculto, vill gates, fabricio, meridiana, La kozaka, el cuervo de poe, sacerdote, Funes, María Martinez, MT de Alvear, augusto, Jota, Patricio Zunini, ale laurencich, gloria vanderbilt, mastronardi, moret, marquesmexicano, mi amigo NN, angustiado, a todos los anónimos (a favor y en contra de quién está escribiendo esto) y a todos los lectores silenciosos que hicieron que este blog superara en visitas a todos los otros que actualizo.
Entonces, muchas gracias a todos, todos, TODOS sin excepción y feliz navidad/feriado para todo el mundo. A pasarla bien, que esta perra vida es muy cortita.

Saludo, beso, abrazo, abrazo apretado según corresponda.
Y acá abajo, un fragmento de la película de navidad que más me gustan entre todas las películas de navidad corales posibles, porque, ya les dije: soy ñoña y un poco cursi, casi siempre, pero en estos días me pongo TERRIBLE.
Nos vemos.
V.



Verosimilitud y realidad

¿Qué pasa con la verosimilitud y la realidad?

La verosimilitud es, a mi entender, una técnica que el escritor explota para garantizar al lector la veracidad de lo que va a contarle. Si el lector cree sinceramente que está parado sobre una alfombra, el autor puede sacársela de debajo de los pies. Claro que la verosimilitud es otra mentira. Lo que siempre pretendí de la verosimilitud es la probabilidad, porque eso se parece más a mi manera de vivir. Esta mesa parece real, la frutera perteneció a mi abuela, pero una loca podría entrar por esa puerta en cualquier momento.

John Cheever entrevistado por Annette Grant, 1969

Silencio

Iban a separarse. Ella recuerda qué difícil, cruel, era hablar. Las palabras eran inencontrables tan fuerte era el deseo. No habían vuelto a mirarse. Habían evitado manos, miradas. Había sido él quién había impuesto aquel silencio. Ella dijo que aquel silencio suyo, sólo suyo, las palabras eludidas debido a aquel silencio, incluso su puntuación, su distracción, aquel juego también, lo infantil de aquel juego y de sus llantos, todo aquello habría podido ya señalar que se trataba de un amor.


Siguen en coche todavía bastante tiempo. Ya no se hablan. La niña sabe que él ya no dirá nada. El sabe que ella por lo mismo tampoco.
La historia ya está ahí, inevitable ya,
La de un amor cegador,
Siempre por venir,
Jamás olvidado.
El coche negro se ha detenido delante de la pensión Lyautey. El chófer coge la maleta de la niña y la lleva hasta la puerta de la pensión.
La niña baja del coche, va lenta, dócilmente, hacia la misma puerta.
El chino no la mira.
Ni miran hacia atrás, ya no se miran. Ya no se conocen.

Marguerite Duras - El amante de la China del Norte


miércoles, diciembre 19

Estreno

Desde hace unos meses, quiero presentarles a algunos escritores para que los vayan conociendo. Hoy y porque es amigo de la casa, estrenamos esta sección con Juan Manuel Bellini, quién gentilmente cedió el texto que está más abajo para que ustedes empiecen a conocerlo.

Salú la barra.

Es peligroso escribir de día y de noche

París es más sucia que Buenos Aires. O por lo menos de la Buenos Aires de su recuerdo. En dos años las ciudades como las personas pueden cambiar mucho. Pero las ciudades no desaparecen, reflexiona Luis María.

Tantas veces deseó Enrique escribir tiempo completo, de noche y de día. Y que eso no termine perdido entre papeles amontonados. Ahora lo que él escribe es trascendental. Pero trascendental en serio. El poder discursea con lo que él redacta. El destino mete esas chicanas.

Luis María jamás será francés aunque ame a ese país. Su metejón comenzó en la década anterior cuando llegó a sus manos el libro que en su portada resplandecía el dibujo de un juego infantil que con piedras permitía entrar al Paraíso. Todos sus libros tuvieron como destino superar esa obra y a ese autor gigante de erres con g.

A Enrique nunca le gustó escribir en la oscuridad. Sí en el silencio. Este no es el mejor lugar, sobran las tinieblas y uno nunca puede parar de escuchar. Él se adapta.

En territorio extranjero Luis María no es capaz de escribir ni media carilla. Entre sus recuerdos que la distancia recuperan, ocupa un lugar privilegiado esa discusión en el bar cercano a la Plaza Dorrego donde ese atorrante de Enrique, ejemplificando con Roberto Arlt, le porfiaba que uno puede escribir en cualquier circunstancia.

Juan Manuel Bellini - Tolosa, La Plata

lunes, diciembre 17

Barro

Para los amantes de la lucha en el barro, vaya la siguiente colección:

Sobre Isabel Allende:

Me parece una mala escritora simple y llanamente, y llamarla escritora es darle cancha. Ni siquiera creo que Isabel Allende sea escritora, es una escribidora.
Roberto Bolaño

Sobre Roberto Bolaño:

Bolaño hablaba mal de todo el mundo. Era una persona extraordinariamente conflictiva que nunca dijo nada bueno de nadie. [...] Bolaño es un buen escritor que desgraciadamente murió, pero eso no lo hace mejor persona.
Isabel Allende


Sobre Hemingway:

Jamás ha usado una sola palabra que pudiese mandar al lector en busca del diccionario.
William Faulkner

Sobre Faulkner:

Pobre Faulkner. ¿De veras cree que las grandes emociones surgen de las grandes palabras? ¿Cree que no conozco las palabras altisonantes? Las conozco de sobra. Pero hay palabras más viejas y más simples, y esas son las que uso.
Ernest Hemingway


Sobre Faulkner y Hemingway:

Tengo MUCHO más que decir que Hemingway, y Dios sabe que lo digo mejor que Faulkner.
Carson Mc Cullers

Sobre Carson McCullers:

Carson trataba muy, muy mal a Reeves [su marido]. Lo único malo que le sucedía a Reeves era ella. De haber sido el encargado de una gasolinera en Georgia hubiese sido perfectamente feliz.
Truman Capote

Sobre Capote:

No estaría mal si se sacara el dedo de la boca.
Harold Robbins

Sobre Henry James:

Tenía una mente tan perfecta que ninguna idea podía profanarla.
T.S. Eliot

El coso ese.
Juan Carlos Onetti

Sobre Katherine Mansfield:

Ojalá la primera impresión que uno recibe de K.M. no fuese que apesta como excreciones de gato callejero. La verdad es que estoy un poco acostumbrada a su ordinariez de primera vista; esos contornos duros y vulgares, por ejemplo. Sin embargo, cuando esta sensación disminuye, es lo suficientemente inteligente e inescrutable como para que su amistad valga la pena.
Virginia Woolf


Sobre Virginia Woolf:

La propia Virginia Woolf nunca pudo acostumbrarse al hecho de que, si escribes libros, tarde o temprano alguien va a ser grosero con ellos.
Anthony Powell

Sobre J.D. Salinger:

Salinger es el favorito de todo el mundo. Parezco ser el único que le considera poco más que la mayor mente que se quedó en la escuela preparatoria.
Norman Mailer


Sobre Norman Mailer:

Cuando apareció Los desnudos y los muertos, creí que alguien de la talla de Dickens se hallaba entre nosotros; no había tenido en cuenta que Mailer es americano.
Kingsley Amis

Sobre Kingsley Amis:

Lanzó mi novela Dinero a la basura en el momento en el que yo mismo aparecí como personaje secundario, porque según él eso era marear al lector. Pero no le di muchas vueltas. Además, mi padre tenía un gusto terrible para la narrativa.

Escribía sobre beber para aprovechar alguna de las horas que le dedicaba.
Martin Amis

Sobre Martin Amis:

¿Te dije que Martin está pasando un año en el extranjero en calidad de exiliado por motivos fiscales? El año pasado ganó 38.000 libras el mierdecilla. Y el mierdecilla tiene sólo 29 años.

Ya ha salido la nueva novela del jovencito Martin [Otra gente]. La encontré dura de roer. Verás, sale una chica que padece amnesia... así que ha olvidado lo que es un lavabo y cree que la cisterna y las tuberías son estatuillas. Pero entonces, ¿cómo sabe lo que es una estatuilla?
Kingsley Amis

Estas son algunas de las frases que pueden encontrarse en "Escritores contra escritores", un libro que recopila las opiniones de unos y otros, unos contra otros.

Ya lo dijo el filósofo: La literatura es un cabarute.

Para terminar:

" Hay cierta clase de grandes escritores a los que uno, después de leerlos, quisiera llamar por teléfono. Esto lo decía Salinger, y Salinger, es uno de esos escritores."

"Hay otra clase de grandes escritores a los que mejor no conocer: son la mayoría."
Abelardo Castillo





domingo, diciembre 16

El pibe

Hay que leer al pibe para entender este post. De todas formas, intentaré ser lo más clara posible, para que los que no lo conozcan, me entiendan.
El pibe fue mi maestro durante cuatro o cinco años y yo lo quiero, lo quiero en serio, como sólo se quiere a esa gente con la que uno aprende, pelea, discute, se enoja, se ríe, festeja, se preocupa. No voy a decir que lo quiero como a un amigo porque mentiría. El pibe no fue mi amigo, fue mi maestro y creo que siempre lo va a ser, aunque yo no sea su alumna porque fue él quién me enseñó casi todo lo que sé y el primero que apostó por mí, por mi escritura.
Ustedes me entenderán si alguna vez tuvieron un maestro exigente y generoso; un tipo que adora lo que hace y se apasiona cuando habla, aún cuando se vuelve polémico y los otros, los demás, lo tildan de afiebrado, insolado, violento y un larguísimo etcétera que los que lo conocemos sabemos de quiénes viene.
Aprendí tanto del pibe. Aprendí tanto de literatura y de lo que la rodea, que mientras escribo esto es como si lo escuchara, como si lo viera, sentado en el medio del círculo, encendiendo la pipa, mientras uno de mis compañeros lee o mientras leo yo y él sigue atentamente el texto, en silencio. Lo veo enojarse porque uno se hizo el sota y esquivó el pathos de lo que venía escribiendo; lo miro sonreír porque el capítulo de una novela lo convenció y dice: yo le creí y quiero más de esto; esto, a partir de hoy, es tu piso y de acá tenés que ir para arriba.
Lo escucho recomendar lecturas y autores y la lista es infinita y generosa para alguien como yo que no tuvo educación literaria formal y que escribe al tanteo porque es lo que le sale. Lo observo desafiar a los que les apuesta, alegrarse por los premios de cada uno de los que integran el grupo de escritores que se reúne alrededor suyo. Y también, lo veo tensar a los que como yo, nos dispersamos y dejamos de lado lo que tenemos que hacer. Hacerse mala sangre, levantar un poco el tono cuando la escritura se toma a la ligera; esforzarse por, además de encontrarse con estos escritores, escribir la historia que quiere, que le está llevando ya más de dos libros que recomiendo no dejen de leer y escribir otros libros, los que a mí más me gustan -y los que a él, seguramente, le gustan menos-, los que tengo cerca todo el tiempo porque yo daría un brazo por un párrafo como este:

"Se hizo un silencio corto. Y entonces fue un tango. El modo en que mi padre, sutil, llevaba a mi madre por la cintura, lo natural y espontáneo que les resultaban los cortes y quebradas daba que pensar. Podría suponerse que habían estado ensayando, pero no: lo de ellos era instintivo, animal. Yo no recordaba haberlos visto antes así. Al bailar, el uno contra el otro, me revelaban un aspecto oculto, subyugante y envidiable de su historia. Entonces, pude entender por qué, si se la pasaban chucheándose, en lugar de divorciarse permanecían juntos. El secreto estaba en ese tango, la delicadeza de la mano de mi padre en la cintura de mi madre, las mejillas juntas, la sensualidad anhelante y pudorosa a un tiempo en un paso sinuoso que estilizaba sus figuras y no me fascinaba sólo a mí sino también a los demás, abriéndose para contemplar absortos, maravillados, a mis padres bailando como si estuvieran solos, en silencio, sin esa multitud de parientes ahora muda, que yo nunca antes había visto y nunca después volvería a ver, como tampoco volvería a verlos así a mi padre y mi madre, calientes, ajenos a todo. Solos.
El tango terminó. Hubo un silencio brevísimo, sorpresivo. Tardamos en reaccionar, todavía suspendidos en el encanto del espectáculo. El hechizo se resistía a disolverse. Después, como una tormenta, aliviando la atmósfera caldeada, la lluvia de aplausos encabezados por el primo médico y la prima profesora de piano.
Para que la gilada aprenda, me dijo después mi padre. Hay títulos que no se ganan en la universidad"

Guillermo Saccomanno - El pibe - Planeta

Es extraña la manera en que suceden las cosas. O cómo me suceden las cosas a mí y a esta altura, ustedes pueden pensar que esto es un cuento que invento para contarles que conozco a ciertos escritores consagrados para darme corte o que hago gala de mi actitud chupamedias para quedar bien (aunque si leen este blog a diario y mis opiniones, verán que la diplomacia no es una de mis virtudes) pero no, no invento ni utilizo esta actitud.
Hace unos días, en tele, apareció uno de mis compañeros del secundario sentado en la mesa de la señora paqueta de los almuerzos. Mi compañero actuó en una película basada en un libro que escribió el pibe y que él mismo guionó. Yo sólo conocía al pibe de nombre y como en cada anécdota personal de este estilo que les cuento, nunca creí que lo conocería.
A veces, la vida es una especie de trama donde, en algún momento, todos los hilos forman un tejido y los puntos se unen y todo tiene sentido.
No sólo conocí al pibe, aprendí mucho de él y con él y también renegué con él casi tanto como él renegó conmigo; además, le prometí, que un día, ojalá que pronto, le iba a dar la alegría de una buena noticia. Y esa es mi zanahoria porque al pibe le debo tanto, tanto. Le debo esta vida literaria o casi literaria o todo lo literaria que alguien como yo puede tener.
Flor de deuda tengo con el pibe pero voy en camino. Cuesta arriba y puteando bajito, pero voy en camino. Se lo debo por todo lo que me dio durante el tiempo que fue mi maestro y porque todavía, a pesar del tiempo que pasó, lo sigue siendo.
Porque yo lo quiero mucho al pibe y la mejor demostración de que lo quiero tanto es que sepa que todo lo que me enseñó no fue en vano.

Lean al pibe. Lean literatura argentina, por favor.



sábado, diciembre 15

Decoro

..."La diferencia entre un escritor y sus personajes es que el escritor puede decir impunemente una frase como "Madame Bovary soy yo", pero habría sido lamentable que, en algún momento de la novela, Emma hubiera declarado: "Yo soy Gustavo Flaubert". Un buen personaje sabe que tiene la obligación de comportarse con decoro."


Abelardo Castillo - Ser escritor - Seix Barral - Biblioteca Breve

miércoles, diciembre 12

Nueve ficciones conquista Buenos Aires


Amigos, en la imagen adjunta pueden ver las direcciones de las librerías donde encontrar el libro "Nueve ficciones para una fundación" que presentaramos hace algunas semanas, en este blog, en el que participa nuestro amigo Juan Manuel Bellini.
Sean buenos y vayan a ver que tal el libro. Después cuentan qué les pareció.
En cuanto vuelva, me aseguraré mi ejemplar y ahí sí -risa satánica- haré mi comentario sagaz, mordaz, audaz, veraz, etc, etc.
Salú y rocanrol del país.
V.

martes, diciembre 11

Estoy acá


No me extrañen, no festejen. Vuelvo pronto.

Lucha

Llega un momento en que se debe dejar de escribir o decidirse a entablar una lucha secreta con la vida y con la literatura. Hacer vida o hacer libros -en el sentido que le da Maiacovski al primer término-es intentar modificar el mundo.
Nadie que sea realmente un escritor puede escribir para nadie o para sí mismo.
Esta verdad pueril se descubre de pronto, a veces en la adolescencia, y es como una iluminación, como un deslumbramiento.

Abelardo Castillo - Ser escritor - Seix Barral - Biblioteca Breve

viernes, diciembre 7

Te voy a atornillar

La barra atrabiliaria terminó de formar su selección de autores para lectores de entre 14 y 22 años. Para ver a todos los autores sugeridos, con los enlaces que pudimos conseguir (algunos cuentos, perfiles, citas y un etc un poco caótico), click acá.
Che, pebete/a, si tenés ganas de leer, si sos curioso y te aburrís, los de la barra y yo, te juntamos un montón de autores, que hemos leído, quizá un poco tarde, quizas no, para que te entretengas, primero -porque para eso se lee- y para que aprendas que si algo tiene de bueno la literatura es que mientras esté bien escrito todo es posible y que si algo te anda pasando, a alguien ya le pasó antes y lo ha escrito.
Esta es mi selección.

De acá:
Antonio Di Benedetto
Miguel Briante
Beatriz Guido
Sara Gallardo
Bernardo Kordon
Manuel Puig
Marco Denevi
J.R.Wilcock
Rodolfo Walsh
Francisco Urondo
(entre muchísimos otros, pero para empezar, yo creo que está bien)


De un poco más allá:
Horacio Quiroga
Juan Carlos Onetti
Clarice Lispector
Augusto Roa Bastos
Mario Vargas Llosa
Juan Rulfo
Augusto Monterroso


De allá:
Ramón del Valle Inclán
Federico García Lorca
Miguel Hernández
Cesare Pavese
Vasco Pratolini
Italo Calvino
Primo Levy
Rudyard Kipling
James Joyce
Mary Shelley
G.K. Chesterton
Charles Baudelaire
Victor Hugo
Marcel Schwob
Ryonusuke Akutagawa
Katherine Mansfield
Fernando Pessoa
Nathaniel Hawthorne
Herman Melville
Henry James
Jack London
William Faulkner
Stefan Zweig
Vladimir Nabokov
Joseph Conrad

No hay límite. La cuestión es por dónde empezar. Empezá por donde quieras, cuando quieras pero mucho mejor si es cuanto antes. Hay demasiados libros y es muy poco el tiempo para leer. No dejes de leer a los tipos que tienen unos pocos años más que vos. Se aprende un montón de ellos: de lo que escriben y de lo que leen para escribir así.
Que lo disfrutes.

Nota de V para padres desesperados: Y qué tal si les acercan estos posts a sus criaturas en edad de ponerse a leer?

Para los fanáticos de Nabokov, no se pierdan el enlace. Es para disfrutar.
Esto es todo por hoy.
Salú!

Escritor

Se dice que, como escritor, usted está obsesionado con la violencia.

Eso es como decir que el carpintero está obsesionado con su martillo. La violencia es simplemente una de las herramientas del carpintero. El escritor no puede escribir nada con una sola herramienta igual que el carpintero.


¿Puede hablar de cómo se inició como escritor?

Estaba viviendo en Nueva Orléans, haciendo cualquier tipo de trabajo que se presentara para ganar ocasionalmente algo de dinero. Conocí a Sherwood Anderson. Solía caminar por la ciudad de tarde, y hablar con la gente. A la noche volvíamos a encontrarnos y nos tomábamos un par de botellas mientras él hablaba y yo escuchaba. A la mañana nunca lo veía. El estaba encerrado, trabajando. Decidí que si ésa era la vida de un escritor, lo mío era convertirme en escritor. Así que empecé a escribir mi primer libro. De inmediato descubrí que escribir era muy divertido. Hasta me olvidé de que no había visto al señor Anderson durante tres semanas, hasta que él vino a verme, por primera vez, y me dijo: "¿Qué ocurre? ¿Estás enojado conmigo?" Le dije que estaba escribiendo un libro. El dijo "Dios mío", y se marchó.
Cuando terminé el libro -era La paga del soldado-, me encontré en la calle con la señora Anderson. Ella me preguntó cómo marchaba el libro, y yo le dije que lo había terminado. Ella dijo: "Sherwood dice que hará un trato contigo. Si no está obligado a leer tu manuscrito, le dirá a su editor que lo acepte". Yo dije "Hecho", y así fue como me convertí en escritor.

William Faulkner entrevistado por Jean Stein, 1956
Confesiones de Escritores - Narradores 1
Los reportajes de the Paris Review - Editorial El Ateneo

jueves, diciembre 6

La posibilidad de una entrada


















Hicimos lo humanamente posible, pero no pudo ser. A las seis en punto de la tarde, la fila para retirar la entrada que aseguraba el asiento para la conferencia de Michel Houellebecq,en la Alianza Francesa, llegaba a Suipacha. Quedamos a veintiséis personas de la entrada n° 100 y claro, la capacidad del auditorio era para cien personas. Una pena. La próxima vez, si es que hay próxima, el auditorio podría ser algún lugar prestado o alquilado o regalado, no? Digo, donde entren más de cien, aunque sea sentados en el piso. Tampoco tenemos tantas pretensiones. Hemos ido a universidades públicas donde la mampostería se nos caía encima, asi que, de ninguna manera, se nos van a caer los anillos por tener que apoyar el traste en el suelo. Creo que la opción para los que se quedaron sin su entrada, fue verlo por TV; si alguien estuvo ahí y puede confirmarlo, mejor.
Yo me fui a dar una vuelta y de regreso a casa (qué pasa con los taxis en el microcentro después de las 9 de la noche, Sr Ibarra?), me encontré con la mejor parte: flashes y fotos con Michel, en la puerta de la Alianza y un Alan Pauls sonriente. Qué canapé, señorita escritora, tenía razón.
Figuritas y figurones caminando de un lado a otro y señoras muy aseñoradas con gesto de "pero qué bien habló el muchacho este". Mucho anteojo, mucho raro peinado retro, mucho morral, mucha campera Adidas que contrastaban con la cartera y zapatos al tono de la señora que dice Chateaux Richelieu con la pronunciación correcta. Pintoresco. Muy. Digno de verse. Lástima que no me animé a sacar la cámara y traerles la instantánea de la salida. Vamos, que algo es algo y peor es nada, ya lo dijo el filósofo.
Si yo era una de cartera y zapatos al tono? No, yo era una de anteojos. Obvio.
Una pena, insisto, haber quedado sólo a 26 del último. Peor hubiese sido quedar a 1, creo.

Acá, el ciclo de cine de autor que ofrece la Alianza. Eso sí, vayan con tiempo.

Ciclo CINE DE AUTOR 07(*)
Del lunes 17 al viernes 21 de diciembre a las 20hs

Auditorio de la Alianza Francesa, Córdoba 946.

ENTRADA GRATUITA
Las entradas se retiran a partir de las 19.30hs.
Completa la capacidad de la sala
no se admitirán más espectadores

Lunes 17 de diciembre:
“Funny Ha Ha”
Director: Andrew Bujalski
Cast: Kate Dollenmayer, ChristianRudder, Myles Page.
Género: Comedia / Drama
Duración: 85 min.
Origen: USA

Martes 18 de diciembre:
“Flandres”
Director: Bruno Dumont
Cast: Adélaide Deroux, Samuel Boidin
Género: Acción / Drama
Duración: 91 min.
Origen: Francia

Miércoles 19 de diciembre:
Ayer otra vez
Director: Johnny To
Cast: Sammi Cheng, Wong Chun, Shiu Hung Hui, Jenny Hu
Género: Comedia, Drama, Romance
Duración: 98 min
Origen: Hong Kong

Jueves 20 de noviembre:
“Reyes y reina”

Director: Arnaud Desplechin
Cast: Emmanuelle Devos, Mathieu Amalric, Catherine Deneuve
Género: Drama - Comedia
Duración: 150 min.
Origen: Francia

Viernes 21 de diciembre:
“Edmond”
Género: Drama/Thriller
Duración: 82 min.
Origen: Estados Unidos
Idioma original: Inglés
Título Original: Edmond
Director: Stuart Gordon
Guión: David Mamet
Elenco:William H. Macy, Rebecca Pidgeon, Denise Richards

(*) Van a disculpar que no les copie las sinopsis de las películas pero
están tan horriblemente redactadas y dicen tan poco o tanto,
que prefiero que se desengañen por sus propios medios.





Y acá, un poco de música en francés, ya que estamos.

miércoles, diciembre 5

T.E.LIT.A

La María C convoca al T.E.LIT.A. Haciendo click acá, se enteran del reglamento y las condiciones. De paso, pueden leer los T.E.LIT.A que ya respondieron a la convocatoria.

Salú la barra.
V.

Groupie

En una charla de café:

Tipo 1: Pero el problema es otro, nene.
Nene: Qué problema. El problema es que no sabés por dónde tenés que empezar.
Tipo1: Que no, el problema es que los escritores no tienen groupies, eso es.
Nene: Groupies?
Tipo1: Sí, groupies. Si los escritores tuvieran groupies, los pibes no se decidirían entre tocar la guitarra y ponerse a leer.
Nene: Pero sí que existen las groupies de escritor!
Tipo1: No, nene, no. Vos confundís a las minas que se deslumbran con cuatro palabras esdrújulas con una groupie. Una groupie es otra cosa.

Que las groupies de escritor no existen. Jé. Jejejeje.

martes, diciembre 4

Apuntamos a tu nariz

La barra atrabiliaria, si tuviera entre 14 y 22 años, no dejaría de leer a los siguientes escritores.

De allá:

Austen
Auster
Breton
Brontë
Bukowski
Camus
Conan Doyle
Dickens
Dorothy Parker
Dostoievski

Dumas
F.S. Fitzgerald
García Marquez
Gogol
Harper Lee
Hemingway
Hesse
Huxley
Idea Vilariño
Kafka
Kerouac
Lampedusa
Maupassant
Mark Twain
Nietzsche
Orwell
Philip K. Dick
Pushkin
J.D. Salinger
Tolkien
Verne
Vian
Wilde

De acá:
Arlt
Borges
Castillo
Cortazar
Fontanarrosa
Girondo
Gorodischer
Pizarnik
Sábato
Soriano


Faltan muchos, todavía faltan. Esperemos un poco más para la lista definitiva, seguramente, se suma alguien más. No sean tímidos. Ayudennos.
Esperemos. Paciencia.

lunes, diciembre 3

Onetti x Onetti

"No; no puedo decirle nada del cuento en general ni de su autonomía ni de cuánto pesa en lo que llevo escrito. Cuando a uno le ocurre un cuento no tiene más remedio que liquidarlo por lo más en un par de días o noches. Y, por lo menos, el esqueleto. Cuando la ocurrencia es una novela, hay que resignarse y tenerla y escribir un año o dos.
En ambos casos, la palabra fin es en verdad la última palabra. La historia, aventura o ensueño queda liquidada para siempre. Ya no me importa, ya no es mía. Se trata de algo que alguien hizo y que yo no leeré. Ni siquiera para corregir pruebas. En cuanto a límites y ventajas, debe haber algún candoroso error. Si usted escribe una novela, sabe confusamente que existen fronteras mucho más lejanas que las que impone el cuento. Si su agradable tortura es un cuento, también reconoce la imposición de un límite. Pero en ningún caso se trata de ventajas. Piense en Kipling y en Quiroga. Cuando quisieron hacer novelas el viaje terminó en fracaso. A mi juicio, Perogrullo tenía razón: todos los temas narrativos están condenados a ser cuentos, short stories, long short stories, nouvelles o novelas o cualquier otra dimensión que hayan inventado las revistas porteñas en las últimas semanas. Con frecuencia, el escritor se equivoca. Pero, personalmente, no creo que busque “ventajas”. Hablo de los que tienen talento, que, por otra parte, son los únicos que cuentan."


Onetti por Onetti

domingo, diciembre 2

A ver si se dejan de joder

Domingo a la mañana, buen momento para hacerse algunas preguntas y pensar acerca de algunas cuestiones después de leer reseñas y opiniones variadas en diferentes soportes editoriales.

¿Para quién escribe el que escribe?
¿Se escribe para los escritores o para los lectores?
¿Si un libro es "entretenido" no es literatura?
¿Y si gana un premio?
¿Y si gana dos?
¿Si no gana ninguno es mejor?
¿A quién tiene que seducir un escritor con sus textos?
¿Qué es lo que los escritores le piden a sus colegas?
¿Está en sincronía con lo que esperan los lectores?
¿Lectores y escritores, realmente, se hacen las mismas preguntas frente a un cuento o una novela o la figura (nueva o vieja) de un escritor?

No sé. Siempre me pasa lo mismo: pienso que los lectores son los que compran, pagan, regalan, recomiendan y prestan libros. Ese tipo que lee mientras viaja en el subte, en el tren o en el colectivo; esa mujer que cuenta, durante el break del trabajo, que está leyendo un libro nuevo que le ha gustado mucho y siembra el interés en su interlocutor; en esa chica sentada en la plaza, con los auriculares puestos, que va por la mitad de un libro; en el pibe de la moto, que mientras espera que le sellen un papel, saca el que está leyendo de la mochila y sigue con la lectura. En el que, con el esfuerzo de todo un mes, separa plata para ir a ver qué puede encontrar para leer, mientras escribe y escribe en un cuaderno porque tuvo la desgracia de nacer con el berretín de escritor en una familia en dónde nadie, aún, pudo pisar el umbral de la educación universitaria.
A veces, siento que hay categorías de lectores y que hay lectores que son despreciados, como si por no tener entre sus favoritos Crimen y castigo -quizás porque no lo han leído, quizás porque nadie les ha dicho que lo lean, quizás porque creen, los han convencido, que no pueden entenderlo- fueran menos lectores que los lectores "culturosos".
Y después están los medios, con su legión de opinadores, que en lugar de dar las herramientas para que los que no tuvimos bibliotecas de pared a pared o vivimos organizando recitales de poesía en el living de casa, mientras nuestros padres tomaban bourbon y jugaban backgammon, entremos a la literatura, nos cierran las puertas a puro prejuicio, en el mejor de los casos.
Algún día, alguien debería rever la función de los medios en la educación del "medio pelo" nacional, de esos que se llevan un libro para leer, después de deslomarse el día entero, de los que dicen que un libro es bueno porque los entretuvo.
Me pregunto por qué las bibliográficas que aparecen en los medios, no acompañan las reseñas con una línea literaria para seguir, a modo de: "si a usted le gusta este libro, no debería dejar de leer..." (Sé la respuesta, pero prefiero pensar bien a pensar mal. No se le debe haber ocurrido a ningún editor. Cosas que pasan.)
Me lo pregunto, creyendo -a lo mejor, ingenuamente- que a alguien todavía le interesa que los lectores comunes, los parditos que no fueron a la universidad, los que sólo pueden leer en un idioma, los que la mayoría del tiempo buscan en el diario, en la radio o en la tele, la guía que no encuentran en ninguna otra parte, aceptando la superioridad cultural de los que firman sus reseñas y opiniones, sigan leyendo.
Porque los que leen, cada vez son menos, vieron. Y porque ya tuvo tiempo suficiente para hacer su obra, el embrutecimiento feroz en el que nos sumergimos desde el 90 para acá. Y porque no habría mejor muestra de buena voluntad y de conciencia social por parte de las voces reconocidas de la cultura argentina (bienpensante o malpensante, que hasta ahora, en su mayoría, parecieron vivir en una burbuja de platino) que viéndolos apoyar a la literatura nacional, a cada uno de sus escritores, dando la información necesaria para que los lectores se acerquen a sus libros y dejando de lado luchas de egos, divismos y vanidades.
No todo el mundo tiene la posibilidad de estudiar. Ni siquiera todo el mundo tiene la posibilidad de adquirir las novedades editoriales, entonces, cuando aparece un libro o dos o tres o diez, de amplia aceptación POPULAR (y lo digo en mayúscula porque debería ser un halago para cualquier escritor que la gente común y silvestre lo lea y lo recomiende por el simple hecho de que le ha gustado lo que leyó) para qué y por qué hay que ver la manera de, elegantemente y con mucho juego de palabras, despedazarlo? Prima el gusto, el amiguismo, la empatía o todo lo contrario. Información cero, comunicación cero, que uno piense lo que el que firma quiere que se piense, mil. Gana por robo el pensamiento orientado hacia lo que opina el que firma una nota que la más lisa, llana y concreta información. Tanto análisis para nada. Tanto estudio, tanto título para qué, si no son capaces de despegarse de su reserva de pequeña miseria, resentimiento y cuenta pendiente a la hora de sentarse a escribir. Y levantar el dedito, juzgando las intenciones de un escritor o de varios, volviéndolo todo una cuestión de preferencia personal o de antipatía hacia el tipo que formó al escritor que están destrozando. A ver si se enteran: sobre gustos, no hay opinión posible. Dejen de manipular a la gente, que todavía quedamos algunos que sabemos leer entre líneas. Se están abusando de lo mismo que no salieron a combatir en su momento, cuando todo se caía a pedazos.
En diez años, en quince, cuando ese que critican se haya muerto o cuando, finalmente, les empiece a caer bien, van a salir a escribir sobre el maravilloso talento y la indiscutible calidad literaria de sus libros. Vamos, chicas y chicos, que somos pocos y nos conocemos demasiado. Si no pueden ser objetivos, pongan un almacén o escriban para sus familiares. Terminen con la hipocresía. Empiecen ustedes, que son los que tienen el saber entre sus manos, los que están formando gente, los que encuentran un lugar para dar sus opiniones. Debería darles vergüenza hacer lo que hacen: enmascarar lo que escriben de discurso sesudo, prolijamente veraz y analítico.
¿No sería mejor que tanto blableo, tanto opinologo con título de bronce que deja en evidencia que hay otros asuntos que juegan a favor y en contra de ciertos libros y de ciertos escritores, por lo menos en el ámbito literario y que no sirve más que para que los escritores -y acá entran todos los géneros- se la midan entre sí, se dé dentro del ámbito que corresponde en lugar de salir a ventilar sus "cositas" privadas-se les nota, damas y caballeros; les asoman los flecos por todos lados- en los medios masivos?
Puertas adentro, muchachos. Juntense en un boliche en el que puedan entrar todos, tomense un pingüino de la casa o un reserva '64, fumense un porro de alta calidad o aspirense hasta el Puloil; clavense un ansiolítico o lleven el antipanicoso en la cartera y discutan sobre la clase de literatura que tenemos, que queremos, que podemos conseguir, sobre la calidad de escritores que están formando, sobre la clase de críticos que están reclutando. Depende de ustedes. Diganse lo que se tienen que decir, frente a frente, con la nobleza y la honradez del que cree en lo que piensa y en lo que escribe; discutan, puteen, rompanse sillas en el lomo pero dejen a los lectores en paz. Por cada reseña u opinión biliosa que se publica, hay un tipo que deja de llevarse el libro de un autor argentino a su casa. No es posible que no se den cuenta. ¿O lo están haciendo a propósito? ¿Lo están haciendo a propósito?
Un pueblo sin cultura es un pueblo muerto, dicen los que saben. Un pueblo que no lee, además de ignorante, es un pueblo mudo. Y un pueblo mudo es sometido por cualquier borracho, chanta o ladrón que aparece. ¿Acaso no tuvimos bastante ya? ¿Qué más necesitan para darse cuenta? No les creo que no puedan verlo. No les creo que sea sin querer. No les creo que no tomen conciencia de lo que están haciendo. No les creo nada. Pero sepan que son ustedes los que tienen la responsabilidad de lo que les pase a las próximas dos generaciones. Es pura y exclusivamente responsabilidad de ustedes.

A veces, todo esto me da mucha vergüenza. Vergüenza ajena, claro.

"Y dormimos juntos. Yo en el medio y un niño a cada lado. Si teníamos que morir, moriríamos así. Y si por la noche había alarma, y las sirenas nos despertaban, no decíamos nada. Nos quedábamos quietos, sólo escuchando, y cuando tocaban la sirena de acabado el peligro, dormíamos si podíamos pero no sabíamos si estábamos dormidos porque no hablábamos nunca."

Mercè Rodoreda - La plaza del diamante

sábado, diciembre 1

El túnel del tiempo

En mi casa, se leía mucho pero no hubo nunca cultura literaria. Quiero decir, mis padres (que fueron los que me enseñaron a leer porque fueron ellos y no la escuela) leían lo que tenían a mano pero desconocían ciertos libros imprescindibles que yo conocí después, cuando tuve quién guiara mis lecturas. Si pudiera volver hacia atrás en el tiempo y pudiera contar con alguien que me guiara, quizás, todo esto se hubiese desarrollado antes y mejor.

Esta es la encuesta del fin de semana:

Si hoy tuvieran entre 14 y 22 años, qué libro que les llegó tarde leerían? Qué autor? Qué cuento? Qué novela?
Me gustaría leer la respuesta de todos los que leen el post. Sean buenos.

Acá, mi respuesta:

Catcher in the rye - J.D. Salinger.
Si alguien me lo hubiese recomendado a los 15, mi vida hubiese sido distinta.

Aclaración:
Por favor, los que tuvieron la fortuna de contar con una guía literaria desde la más tierna infancia, cuenten a quiénes, alguien de entre 14 y 22 no debería perderse.
Como siempre, soy toda ojos.
Los leo.

Más abajo, mi amor platónico.
No es un romance pasajero. Esto es AMOR denserio, mentienden?




Salú.
V.