viernes, noviembre 30

Colaboración 2

De manos del amigo NN, la cita del día.

"Escribir tiene que ir acompañado de un callarse; escribir es, en cierto modo, hacerse "callado como un muerto", convertirse en el hombre a quién se niega la ultima palabra: escribir es ofrecer desde el primer momento esta última palabra al otro."

Roland Barthes, prefacio a "Ensayos críticos"


Una cita, que sin querer, se relaciona con esto.



Plato del día:

También en la librería Losada de Corrientes pueden encontrar El buen nombre, la primera novela de Jhumpa Lahiri al módico precio de 10 pe. Camine, querido lector, camine.
Y si alguien encuentra Intérprete de emociones a precio conveniente, avise, por favor.

Salú.
V.




jueves, noviembre 29

Collage


¿Cómo fue que empezó a escribir?


Caí en la escritura, supongo, por ser una de esas niñas espantosas que escribían versos. Fui a un convento en Nueva York... el del Santo Sacramento. Los conventos hacen las mismas cosas que las escuelas progresistas, sólo que no lo saben. No enseñan a leer; una tiene que aprenderlo por su cuenta. En el convento sí teníamos un libro de texto... uno que dedicaba una página y media a Adelaide Ann Proctor, pero no podíamos leer a Dickens... era demasiado vulgar, ya sabe. Pero yo lo leí, y leí a Thackeray, y soy la única mujer que usted podrá conocer que leyó hasta la última palabra de Charles Reade, el autor de The Cloister and the Hearth. Pero en cuanto a prepararme para el mundo exterior, el convento sólo me enseñó que si una escupe una goma para lápiz puede borrar tinta. Y recuerdo el olor del hule, el olor de la ropa de las monjas. Me echaron de allí, finalmente, por un montón de cosas, entre otras debido a mi insistencia en que la Inmaculada Concepción era combustión espontánea.

Dorothy Parker entrevistada por Marion Capron, 1955.


¿Cuánto de su escritura está basada en la experiencia personal?

No lo sé. Nunca lo medí. Porque "cuánto" no es importante. Un escritor necesita tres cosas: experiencia, observación e imaginación, y dos cualesquiera de ellas, y a veces una sola, puede suplir la carencia de las otras. En mi caso, una historia puede comenzar con una idea o recuerdo o imagen mental. La escritura de esa historia es simplemente cuestión de llegar a ese momento, de explicar por qué ocurrió o qué fue lo que ocurrió a continuación. Un escritor trata de crear personas creíbles en situaciones móviles creíbles, de la manera más conmovedora que pueda. Obviamente, debe usar, como uno de sus instrumentos, el entorno que conoce. Yo diría que la música es el medio más sencillo para expresarse, ya que apareció primero en la vida y en la experiencia humanas. Pero como mi talento son las palabras, debo tratar de expresar torpemente con palabras aquello que la música pura hubiese hecho mucho mejor. Es decir, la música lo hubiera expresado mejor y de manera más simple, pero yo prefiero usar palabras, asi como prefiero leer a escuchar. Prefiero el silencio al sonido, y la imagen producida por las palabras se da en el silencio. Es decir, el trueno y la música de la prosa se producen en el silencio.


William Faulkner entrevistado por Jean Stein, 1956.


¿Cuál de sus libros le gusta más? ¿Con cuál está más satisfecho?

(Pausa) Mi propia obra me provoca náuseas terribles, náuseas puramente físicas. Parece estúpido, pero lo cierto es que escribo a gran velocidad y... uno atraviesa sus resistencias internas como atraviesa las estaciones de radio cuando juega con el dial. Cuando la cosa está escrita a máquina, la observo y siento náuseas físicas. Cuando llegan las pruebas tengo que tomar una aspirina para disponerme a leerlas. Si alguna vez me piden que corrija o edite una versión, siempre le pido a otro que lo haga. No sé por qué. Simplemente me da náuseas. Tal vez cuando escriba algo que realmente me guste, no tendré que tomar aspirinas.


Lawrence Durrell entrevistado por Julian Mitchell y Gene Andrewski, 1959.


¿Le parece que tiene algún defecto secreto o conspicuo como escritor?

La ausencia de un vocabulario natural. Es algo raro de confesar, pero es cierto. De los dos instrumentos que obran en mi poder, a uno -mi lengua natal- ya no la puedo usar, y no sólo porque carezca de público ruso, sino además porque la excitación de la aventura verbal en el medio ruso se ha esfumado gradualmente después de que me volqué al inglés en 1940. Mi inglés, el segundo instrumento que siempre he tenido, es sin embargo algo más bien rígido y artificial, que puede ser adecuado para describir una puesta de sol o un insecto, pero que no puede ocultar la pobreza de sintaxis ni la escasez de dicción doméstica cuando necesito el camino más corto entre el depósito y el comercio. Un viejo Rolls Royce no siempre es preferible a un simple jeep.

Vladimir Nabokov entrevistado por Herbert Gold, 1967.



Una sugerencia:
Los que caminen la C.A.B.A. o vengan de visita a la ciudad, busquen la colección "Confesiones de Escritores" que editó El Ateneo con los reportajes de The Paris Review.
Están de oferta en la librería Losada de Av Corrientes.
Me parece que si les gusta con pasión leer y/o escribir, no se los pueden perder.

Salú.
V.

miércoles, noviembre 28

Colaboración

Mi amigo NN me acercó estas citas. Vienen bien para recordarlas al momento de escribir.


"Para que cualquier creación espiritual pro­duzca rápidamente una impresión extraña y profunda, es preciso que exista secreto paren­tesco y hasta identidad entre el carácter perso­nal del autor y el carácter general de su gene­ración. Los hombres no saben por qué les sa­tisfacen las obras de arte. No son verdadera­mente entendidos, y creen descubrir innumera­bles excelencias en una obra, para justificar su admiración por ella, cuando el fundamento ín­timo de su aplauso es un sentimiento imponde­rable que se llama simpatía. Aschenbach había escrito expresamente, en un pasaje poco cono­cido de sus obras, que casi todas las cosas gran­des que existen son grandes porque se han crea­do contra algo, a pesar de algo: a pesar de do­lores y tribulaciones, de pobreza y abandono; a pesar de la debilidad corporal, del vicio, de la pasión. Eso era algo más que una observación: era el resultado de una experiencia íntimamen­te vivida por él, la fórmula de su vida y de su gloria, la clave de su obra. ¿Por qué había de extrañar, entonces, el hecho de que lo más pe­culiar de las figuras por él creadas tuviera su carácter moral?"

Thomas Mann "Muerte en Venecia"



"Tal vez radique en esto su atractivo: en el relato uno estira un poco menos la verdad, aunque sólo sea porque los arcos conectores de la interpretación son mas cortos, están menos alejados de lo concreto."

"En consecuencia, no se trata de un problema de sinceridad, pues ¿quién puede saber cuán sincero es? Es más bien la representación de lo imaginado a la distancia adecuada, el descubrimiento del tono adecuado para expresar lo que uno siente por una cosa, una persona, un acontecimiento. Ninguna forma literaria puede hacerlo todo bien."

Arthur Miller, del prólogo a "Ya no te necesito"

Vaya y vea I


AMOR DE MÍ

Pinturas de Santiago Iturralde

(...) Éste yo soy. Lo he sentido y no me engaña a mí imagen mía:

me abraso en amor de mí, llamas muevo y llamas llevo. (...)

Ovidio. Las metamorfosis.

Narciso se fotografía en el baño, en la playa, en el balcón. Postea su adorado rostro con fondos difusos o paisajes exóticos; hace un comentario, espera. Se saca otra foto, y espera. Construye un espejo digital hasta perderse dentro del laberinto de Narcisos. La pantalla lo protege del desencanto, de la belleza y del miedo: ¿Podrán amarme tanto como yo puedo amar? ¿Podré amar a alguien y jamás sufrir? Las miradas se aventuran como flechas de cupidos embriagados. Incitan, seducen, fantasean y regresan al retrato inexpugnable. No hay tacto ni personas. La red se teje en una fantasía compartida; aquella del amor soñado detrás de los ojos perdidos.

Amor de mí es una serie de retratos pintados con óleo, esmalte y barnices utilizando como modelos autofotos encontradas en fotologs. Los retratados son desconocidos.

Quiero pintar la intensidad de las miradas que no encuentran destinos. Oponiendo así la frivolidad de la imagen seductora y el deseo sincero de encontrar un otro.

APPETITE

INAUGURACIÓN

Viernes 30 de Noviembre 19 hs

CHACABUCO 551 - San Telmo

desde el 30/11 hasta el 29/12 de 2007.

lunes a sábados de 14 a 19 hs.

www.appetite.com.ar

nuevoappetite@gmail.com

TEL: 4331-5405

www.santiagoiturralde.com

info@santiagoiturralde.com

lunes, noviembre 26

Recuerdos de la playa

Acá están los regalos que les traje de la playa:

"Las películas son fantasías de poder, como las que tienen los chicos. Canciones de cuna. Y a menudo las cosas creativas son hechas por razones irrelevantes. Son hechas a base de vanidad, ansiedad o miedo"

Entrevista de Chris Hodenfield a Marlon Brando (Mayo 1976) - RS Files - Rolling Stone
Noviembre 2007


"El panorama literario actual de Brasil es bastante parecido al de los otros países de Latinoámerica: muchísimos autores nuevos produciendo obras muy diferentes entre sí, aunque casi todas situadas en un universo urbano. No hay ningún movimiento organizado, ninguna tendencia estética, sino referencias y estilos variados en un mundo globalizado donde todo es escenario y todo está al alcance para convertirlo en tema. Publicar un libro nunca fue fácil, y por eso la escena literaria está un poco sobrecargada, es imposible seguirla. Así como hay una mayor facilidad para publicar, hay una menor selección de lo que se publica. No es fácil ser lector hoy en día. Encontrar buenos autores exige dedicación."

Entrevista de Ana Wajszczuk a Daniel Galera - Los inrockuptibles - Noviembre 2007


"El tren ya había pasado Oiso.
Utako, pues, había recordado la fotografía en el periódico de esa mañana después de haber visto el monte Fuji, cuando Jiro le dijo: "Ya hay nieve en el Fuji". Pocas personas tienen razones para observar con tanto detenimiento una fotografía del monte Fuji en el periódico.
Pero si era cierto que hoy las nubes tenían la misma disposición que ayer, como decía Utako, tenía uno razones para sentirse sobrecogido por la naturaleza.
Aunque tal vez era normal que Utako, después de montarse en el tren con Jiro, olvidara la fotografía del monte Fuji en su primera nevada, pese a lo mucho que la había conmovido en la mañana.
Utako había sabido esa mañana que iba a tomar un tren con Jiro hacia Odawara. Muy probablemente guardó el recuerdo de la fotografía del periódico para poner el tema de la nieve cuando llegasen a un sitio desde donde se divisara el monte. Sin embargo, quizás le faltaran ánimos para hacerlo.
Utako había estado enamorada de Jiro siete u ocho años antes. Se casó, sin embargo con otro hombre del cual se había divorciado hacía poco. Ahora iba con él camino a Hakone. Tenía muchas cosas en qué pensar.
-El periódico decía que la nieve llevaba hasta la octava estación. Aquella debe ser la octava estación...- mientras seguía hablando de la primera nevada en el monte Fuji, Utako observaba el perfil de Jiro.
Fue en el momento en que Jiro dijo sorprendido que había nieve en el Fuji cuando por primera vez le pareció a Utako que esa voz, como en otra época, se llenaba de vida.
En el trayecto desde Tokio hasta aquí, cuando Jiro respondía a los comentarios de Utako, su voz sonaba monótona. Utako pensó que Jiro estaba deprimido.
Él seguía contemplando el monte Fuji desde la ventana.
Utako se había adelgazado terriblemente. Jiro sentía la tentación de observar esa delgadez en detalle. No era necesariamente un sentimiento cruel. Era más bien amor. Sin embargo, cuanto más quería verla menos podía contemplarla."

Yasunari Kawabata - Primera nieve en el monte Fuji

Y la música es porque sí y porque era lo que sonaba en mi reproductor cuando todavía mis zapatillas tenían arena.
Salú.

V.















viernes, noviembre 23

Invitaciones varias

Dos cosas (o tres):

1- Recuerden que todavía pueden participar de esta convocatoria. Por favor, pasen y vean y comenten.

2-Hoy, viernes 23/11 a las 19, en el segundo piso de la librería El Ateneo/Grand Splendid (el de Santa Fé entre Callao y Riobamba, sí. En la cuadra de Musimundo. Ese mismo) se presenta In Fraganti.

3- Que empiece la música.

Ahora sí, che.
Buenas noches y buena suerte. Buen fin de semana (Sí, sí, prometí... pero qué quieren.)
Salú.
V.


miércoles, noviembre 21

Estribo

Les prometo que por hoy no actualizo más el blog y hasta el martes no van a tener novedades, pero me crucé con esto y quería compartirlo, para confirmar, una vez más que ya está todo inventado, que los problemas son siempre los mismos y que hay que tomárselo con humor o filosofía o resignación, según el caso. Ahí vamos.


Carta dirigida a Hiraoka Kimitake (*) (Óyama-cho 15, Shibuya-ku, Tokio) a Kawabata Yasunari (Nikaido 325, Kamakura)

18 de julio de 1945


"A menudo me pregunto qué quiere decir "hacer verdaderamente algo nuevo" en el dominio de las letras. No es solamente "marcar la literatura con el sello candente del espíritu de la época": sin duda, este término debe poder significar "cantar con la calma impávida de un idiota los instantes absurdos y vertiginosos que componen las páginas de 'nuestro tiempo' ".Por otra parte, ¿no es posible considerar en todos los dominios: el de las palabras, el del estilo o el de la forma, una novedad que trascienda los conceptos de "antiguo" o de "nuevo" tal como se usaron hasta el presente; es decir, que sobrepase la distinción entre "lo que existía" y "lo que no existía" en otros tiempos, único criterio utilizado para juzgar lo "antiguo" y lo "nuevo"? E inclusive si, desde el punto de vista de las obras del pasado, tal literatura no tuviera ningún "valor literario", ¿llegaría a perdurar en el seno de toda la literatura sólo por su valor histórico? Ignorante yo mismo con qué coincide este estado horroroso en el que me encuentro encerrado, todo lo que puedo decir es que me muevo con la indiferencia de una marioneta manipulada por los dioses, acariciando un deseo, tanto banal como convencional: el de escribir un relato como nadie lo haya hecho, un relato del que se pudiera decir, si llegara a circular: ¡qué bello es! -y en este deseo estúpido estoy totalmente empecinado. ¿Cómo definirlo? ¿Se trata de un triste subterfugio, parecido al que impulsa a inventar un edulcorante cuando la verdadera azúcar falta? Pero apoyándome en la convicción egoísta y fanática de ser fiel a cualquier cosa, me pregunto, en el fondo, a qué soy fiel. Nunca tanto como hoy se le ha reprochado a la literatura estar "sin ilusiones", y nunca el peligro de ilusionarse con esta "falta de ilusión" ha sido tan grande."


Yasunari Kawabata, Yukio Mishima - Correspondencia (1945-1970)
(*) Al momento de escribir esta carta Yukio Mishima aún no había encontrado su seudónimo literario.



La playa

"Antes -pero quizás después. Porque la playa, espacio escatológico por excelencia, reúne en su fisonomía de tabula rasa los valores de una era primitiva, previa a la historia, y todos los rasgos de un escenario póstumo, que una catástrofe natural o el zarpazo de una fuerza aniquiladora habrían reducido a lo más elemental: un paisaje de restos y escombros microscópicos. La playa es a la vez lo que estuvo antes y lo que vino después,el principio y el fin, lo todavía intacto y lo arrasado, la promesa y la nostalgia."

Alan Pauls - La vida descalzo


Me voy a la playa, amigos. A terminar una historia, a empezar una nueva.

martes, noviembre 20

Y ahora?

qué leen? Cuál fue el último libro que leyeron? Cuál se van a llevar de viaje? Cuál está esperando en la mesa de luz o en el baño?



Vamos, hace mucho que no pregunto nada.
Soy toda ojos.
V.

domingo, noviembre 18

Lamb

Say "keep within the boundaries if you want to play."
Say "contradiction only makes it harder."
How can I be
What I want To be?
When all I want to do is strip away
These stilled constraints
And crush this charade
Shred this sad masquerade
I don't need no persuading
I'll trip, fall, pick myself up and
Walk unafraid
I'll be clumsy instead
Hold my love or leave me high.

If I have a bag of rocks to carry as I go
I just want to hold my head up high
I don't care what I have to step over
I'm prepared to look you in the eye
Look me in the eye






Don´t shush me, darling.
I´m free. Always. Free. =)

Tancopo

Decí "tampoco", me pedían mis tíos cuando yo tenía tres años.
Tancopo.
No. A ver, decí: Tam.
Tam, decía yo.
Ahora: po.
Po.
Ahora: co.
Co.
Ahora todo junto: Tampoco.
Tancopo.
Este trabajo se tomaban mis tíos que apenas me llevaban diecisiete años y que se morían de risa de que yo no pudiera decir "tampoco" correctamente.
Repetíamos el ejercicio por lo menos cuatro veces, hasta que mi mamá me rescataba.
Se ríen porque no puedo decir "tancopo", decía yo, absolutamente enojada.
Tuve -tengo- la suerte de tener una madre maestra -y horas de terapia para saber que no es la mujer maravilla; es sólo mi mamá. Digo la suerte, porque aprendí a decir "tampoco" con letras recortadas del diario. Armó unos cuadrados de papel con las sílabas.
Qué dice acá? me preguntaba.
Tam, decía yo.
Acá?
Po.
Acá?
Co.
Y si las pongo en fila?
Yo señalaba con el dedo, uno a uno, cada cuadrado.
Tam-po-co. Tam-po-co. Tampo-co. Tampoco. Tampoco!
Corrí. Mis tíos estaban por ahí, tirados como cualquier pibe de veinte años que no sabe qué hacer de su vida, mirando tele.
Me senté encima de uno de ellos.
Preguntame, le dije al que quería más -porque al otro lo quería menos.
Decí "tampoco".
Tam-po-co, dije claramente y despacio, por las dudas.
Decilo de nuevo.
Tampo-co. Tampoco. Tampoco. Tampoco. Tampoco. Tampoco. Tampoco.
Repetí tantas veces "tampoco" que nunca más volvieron a pedirme que lo diga.
Mi mamá me dijo que había aprendido a leer mi primera palabra.

sábado, noviembre 17

Fuego

Y sí. Otra vez. Otra vez, Vontrier con su perorata. Otra vez, un post largo. Larguísimo.
Pero si se lo pierden por vagos, peor para ustedes.
Yo lo leí completo y confirmé, una vez más, que siempre hay alguien que lo dice antes y mejor que uno.
Esta vez, fue un amigo de la casa: Ray Loriga, desde Días aún más extraños(*), un libro que conseguí de casualidad y que le dolió tanto a mi bolsillo que no pude más que casi aprendérmelo de memoria para amortizar la cruenta suma que pagué por el ejemplar.
Como sea, hagan el favor de leer este post larguísimo, en algún momento del mes, porque además de decir cosas muy interesantes, lo dice de la forma en que siempre deberíamos hablar de literatura: como se habla de fútbol, de cine o de cualquier cosa que apasiona.
Otro día les cuento de Loriga, de cómo y cuándo lo encontré y de cómo y cuándo se volvió un escritor imprescindible para mí. Ahora: Lean!


Los libros quemados



John Cheever se levantaba todas las mañanas muy temprano, se ponía un traje de tres piezas, cogía un maletín y llevaba a sus hijos a la parada del autobús en el Upper West Side de Manhattan. Después de despedir a los críos con la mano, volvía a entrar en su edificio, pero en lugar de subir a su piso, bajaba hasta un pequeño cuarto junto a las calderas en el que había puesto una mesita y, sobre ésta, su máquina de escribir. Una vez allí, se quitaba el traje y escribía en calzoncillos, el calor de las calderas así lo exigía, hasta que los niños volvían del colegio. Entonces se vestía de nuevo, agarraba su maletin vacío e iba a la parada del autobús a recogerlos. Día tras día, Cheever fingía tener un empleo y una oficina y una posición que no tenía. Le avergonzaba confesar a sus hijos que en realidad no era más que un escritor.
Cuenta Ricardo Piglia, el formidable escritor argentino, que el peronismo sacó a Borges de la Biblioteca Nacional para nombrarle inspector de aves, un trabajo que consistía en inspeccionar distintos mercados de pollos. Una degradación irónica, dice Piglia, consciente de que no hay peor infierno para un escritor que el mundo real. También ha escrito Piglia que la literatura es más interesante que la vida y me temo que muchos escritores estamos de acuerdo. Y sin embargo, escribir avergüenza. Supongo que también avergüenza vivir si uno se para a pensarlo.
La gente escribe, cualquiera, todos, yo mismo. ¿Para qué? No está claro. Para corregir un error, para rectificar un dato, para ganar altura, dinero, prestigio, para birlarle una novia a un amante más diestro, para no pensar en la muerte o para pensar en ella con cierta distancia. O simplemente por tener algo que hacer, entre sopa y sopa, entre niño y niño, entre guerra y guerra. La gente escribe demasiado, es un hecho. Noventa y nueve de cada cien manuscritos son devueltos definitivamente a sus autores en un siniestro viaje de ida y vuelta a ningún sitio y aun así son tantos libros. Se empujan en los grandes almacenes, desbordan las pequeñas librerías y las casetas de las ferias, viajan al Perú como limosna, e incluso se rebajan a ofrecerse de regalo en los quioscos. Los libros ya no saben dónde ir ni qué hacer para que alguien los quiera. Y cuando los ejemplares no vendidos abultan demasiado, se queman en remotos polígonos industriales. También los nazis quemaban libros, pero no por falta de espacio. Pensaban matar con el fuego todo lo que no puede ser fácilmente exterminado y que de una manera u otra volverá para vengarse. Creo que en el fondo a los libros les gusta ser quemados, en la plaza no, en el almacén, tal vez porque los escritores somos todos muy vanidosos y cualquier luz que ilumine nuestro nombre por un instante es bien recibida, aunque sea la luz de las llamas, o tal vez porque los libros quemados en la plaza arden convencidos como ningún otro de su efectividad y su peligro. Del alcance de su estocada y de la altura de su vuelo.
Afortunadamente, contra el fuego de las cosas reales está el fuego de las cosas inventadas y es ahí donde la ficción le saca un cuerpo a la vida. En la vida uno apenas puede hacer nada, en la ficción todo es propio, hasta lo robado.
Se escribe mucho, demasiado, tantos libros y tanta gente, y sin embargo qué pocos libros encuentran su dueño y qué pocos dueños encuentran su libro. Eso es lo más sorprendente de las grotescas listas de ventas; resulta imposible creer que tantas enfermedades distintas necesiten el mismo remedio. Se venden cien mil ejemplares de este dichoso Código Da Vinci o de aquel otro, el que sea, como si tal cosa. Es extraño, pero resulta más fácil vender cien mil libros iguales que cien mil libros distintos. Eso cualquier librero lo sabe. Y sin embargo, pese a la popularidad del antídoto, no es posible que llevemos todos dentro el mismo veneno. Debajo de esos libros, que están muy bien seguramente, hay otros libros que seguramente están mejor. Como debajo de aquellos adoquines estaba la playa. A veces uno tiene la tentación de entrar en una librería y alterar la disposición de todos los ejemplares. Colocar los de arriba, abajo, y los del escaparate en los rincones. Poner en la mesa de los best sellers una hermética antinovela de Beckett y, en el estante de literatura irlandesa, las memorias de Aznar y compañía. Empujar a Isabel Allende al destierro de las guías turísticas, a ver si se calla de una vez. Meter la mano en las estanterías y sacar algo inesperado; la literatura criminal de Rubem Fonseca, por ejemplo. Aquí como en tantas otras cosas, el pudor, esa forma humilde de decencia, me detiene. También el recuerdo de un viejo vendedor de la cuesta de Moyano que siempre nos decía: "Me da igual que compre o no, pero no me toque los libros".
Literatura y mercado son dos cosas muy distintas condenadas a vivir juntas, en la misma caseta, como los animales del zoo están condenados a vivir entre sus propios excrementos. Lectores y escritores nos miramos con demasiada frecuencia el ombligo buscando una fecha de caducidad que se impone sin existir. Llega la feria del libro y aprieta más la marea del mercado que el rumor de la literatura. Te encuentras con un conocido y se excusa, casi avergonzado, por no haber leído tu último libro. Ni falta que hace. Lea Otra vuelta de tuerca que es mucho mejor. O El Gran Gatsby o Moby Dick. Lea a Conrad, a Twain, a Coetzee o a Bolaño. Lea a Gombrowicz por lo que más quiera y ya que está a san Juan de la Cruz y a William Burroughs, a la vez. Lea a Benet, a De Lillo y a Below. A todas las hermanas Brontë y al menos a uno de los hermanos Durrell, a Gerald si es posible. Lea a esos dos locos daneses, Andersen y Kierkegaard, que si uno similaba tener corazón, el otro simulaba tener chepa. Y a Nabokov y a Joyce y a Rulfo. Lea a Thomas Hardy, que sabe lo que dejamos atrás, y a Ballard, que sabe lo que nos espera. A Bernhard y a Bukowski, que cuando uno dice sí el otro dice no, a Evelyn Waugh y a Jim Thompson, y caiga en la cuenta de que el primero es más negro que el segundo. Y vuelva la vista al hermoso monstruo de Mary Shelley y al horrible ángel de Virginia Woolf y no se fíe ni un pelo de la nariz de Nicole Kidman, que es postiza. Lea a Wittgenstein aunque sólo sea por presumir y a Cortázar y a Borges, aunque le dé un mareo, y a Simone de Beauvoir aunque le ponga nervioso y a Proust aunque le aburra, que aburrirse no es más que pensar muy despacio. Y lea a Tolstoy, Dostoyevski y Chejov, que son todos muy rusos pero no se parecen en nada. Y a Mishima, que es un suicida japonés deliciosamente amanerado. Y a Unamuno, que es otro coñazo estupendo. Y a Cheever, que resulta que al final era marica. Y a Céline, que no esperó a que nadie quemase sus libros y los quemó, uno a uno, él solo, mientras los escribía. En fin, no vamos a citar aquí todo el canon de Bloom, ni siquiera el mío. Baste recordar que un mono puede fácilmente cruzar la historia, desde el lugar en el que estamos hasta el lugar donde empezamos, saltando de rama en rama, de página en página, de verso en verso. Y con el mismo método se puede llegar también hasta el futuro, que a pesar de los agoreros, seguro que tenemos uno. Así que, después de todo, lea también los libros que están por llegar, los que todavía no se han escrito, léalos en cuanto pueda, antes de que estén terminados, porque las obras acabadas son más tristes. Como decía Marguerite Duras, las obras acabadas se contabilizan ya en las columnas de la muerte.
Y después de leer el Quijote de Zapatero, no piense que lo ha leído ya todo, que el Quijote no es el final, sino el principio.
Pero todo esto ya se sabe, y a cuento de qué, entonces, repetir lo que se ha dicho tantas veces. Aquí la Duras nos ayuda: "Hay que volver a decir".
No hay otra razón para seguir escribiendo.
También hay que volver a escuchar. No hay otra razón para seguir leyendo.
No nos queda más remedio que vivir.
Por eso los libros prefieren ser quemados antes que ignorados. Cualquier escritor daría hasta el último céntimo de la pensión de su madre por ver, aunque sólo fuera una vez, todas sus páginas en llamas.

29 de mayo, 2004

(*) A mediados de los noventa, Ray Loriga publicó un pequeño libro llamado Días extraños , conformado por una colección de fragmentos breves. Los textos reflejaban el esfuerzo de un joven escritor por expresar una nueva sensibilidad, una nueva cosmogonía urbana, quizás, un poco oscura.
Días aún más extraños compila una serie de artículos publicados en El País, a lo largo de los últimos años más dos narraciones inéditas, anticipadas por una carta apócrifa a Rodrigo Fresán.

jueves, noviembre 15

Apenas una imitación del amor

Hace unos meses -creo que dos- compré dos antologías: Terriblemente felices -Nueva narrativa brasileña y Los mejores novelistas jóvenes estadonidenses, editado por Granta.
Entre una y otra, me enganché más con la de los narradores brasileños -hice campaña por este libro en otro blog, no se pongan celosos- desde el prólogo. No porque el de Granta sea peor, ni los autores reunidos me parezcan menores -ya hablaremos de ellos, en otra ocasión- sino porque, simplemente, me mataba la curiosidad sobre los escritores brasileños contemporáneos dado que no conocía a ninguno. Mi experiencia con la narrativa de Brasil tenía nombres de bronce: Jorge Amado, Clarice Lispector - de quién hemos publicado algo aquí alguna vez- y no mucho más.
En estos días, Patricio Zunini entrevistó al antólogo de Terriblemente felices. La entrevista se puede leer acá.

Y acá, una muestra gratis, para que les de curiosidad y busquen el libro. Que lo disfruten.

"Susi se arregló el pelo que era lindo y castaño y tenía un no sé qué de lluvia. Sus ojos eran lindos. Su cuerpo también, ella era toda linda. La fiesta estaba terminando. El niño rico se acercó y la llevó afuera. Le agarró la mano y se la llevó afuera. Afuera garuaba. Adentro quedaban unas pocas personas. Y él le dijo a Susi: "¡Te amo!" Pero lo dijo en un tono tan falso que hasta siento asco al escribir lo que dijo. Y la garúa caía encima de ella, sobre su lindo pelo castaño, y la mojaba. Los ojos de él ardían, los de ella también. Pero ardían diferente: los de él tenían el brillo del demonio, lo de ella el brillo de un ángel. Susi abrió la boca maravillada. Para ella todo era sueño. Y cayó en sus brazos. Se besaron, y la garúa caía y era bien de noche y todo tenía un aspecto desolado a pesar del mar, de la noche y de la naturaleza. Tal vez la culpa fuera de la lluvia, pero no, no era la lluvia, la lluvia es linda y fertilizante cuando cae sobre una plantación. La lluvia cae y bendice al amor, ¿ustedes saben lo lindo que es un beso bajo la lluvia? ¡El agua corriendo y los dos cuerpos con dos almas que se aman, calientes, pegoteados, unidos por un beso, por un abrazo, por el agua que corre por la cara...!¡Es tan lindo! Pero un demonio besaba a un ángel y todo era apenas una imitación del amor."


Jorge Mautner - Una historia de amor - Terriblemente felices -Emece - Lingua Franca


martes, noviembre 13

Crecer

Para Juan, si quiere.

No me voy a poner a contar ahora por qué admiro a Juan Forn. Tampoco me voy a poner a dar las razones por las que lo aprecio. Sólo voy a decir que el primer libro que compré con mi dinero fue Nadar de noche; que después de buscar por medio planeta, conseguí Corazones.
Yo había terminado el secundario y había empezado a trabajar. Cuando leí los cuentos y después la novela, sentí que el tipo hablaba un idioma que yo podía entender.
No fue el único, no fue el primero. Fue uno de esos escritores que apareció en ese momento enloquecedor que va desde los 18 a los 22 años, en dónde uno no es ni chico ni grande, ni vivo ni estúpido. Donde todo está por pasar.
Yo era una jovencita respetablemente alocada -ni muy muy, ni tan tan- y había algo en lo que ese tipo -que para mí, en aquel momento, no iba al supermercado, no comía un pan con manteca o caminaba por la calle- escribía, que de alguna insospechada manera, me identificaba.
No lo conocía, nunca lo había visto en vivo y en directo y me servía colocarlo en una especie de Parnaso, en dónde hasta aquel momento y por unos cuantos años, vivían todos los escritores; una raza que me parecía de otro planeta, inalcanzable e imposible de conocer.


Hace unos días, les recomendé María Domecq, el último libro de Juan Forn. Pero lo que no les conté es que después de terminar de leer este libro, me fui a buscar mis otros libros de Forn.
(Nota al margen: Nadar de noche, siempre desaparece. Lo compré dos veces y desapareció. No está en ningún lugar de la casa, no lo presté, no lo perdí. Sólo desaparece, a lo mejor, para que yo intente una y otra vez, recordar con exactitud la cita que inicia el libro o el orden de los cuentos que empieza con "El karma de ciertas chicas" y no lo logre)
En el orden desordenado de mi biblioteca, encontré Corazones. Hacía más de quince años que no volvía a leerlo y algo me dijo que lo abriera y lo empezara otra vez. Sonreí en algunos capítulos, otros se resignificaron. No importa. Lo importante es otra cosa. Cuando terminé Corazones, por segunda vez en mi vida, caí en la cuenta de que ese escritor -él sin saberlo- y yo habíamos crecido juntos. Y me apareció una asociación un poco extraña en la cabeza; una de esas asociaciones que uno hace, a lo mejor porque le conviene, a lo mejor porque hay escritores a los que aprecia -y los aprecia más cuando descubre que van al supermercado, que comen pan con manteca y que caminan por la calle o por la playa-; que a lo mejor, es una asociación equivocada, pero que es mía: si en Corazones, Aurora le enseña a Iván Pujol una parte del juego de la vida, en María Domecq, la propia María le enseña a Juan Forn, una parte del juego de la muerte. Desde Aurora hasta María Domecq, Juan Forn ha crecido. Desde Corazones a María Domecq, he crecido yo también.

Conocí a Juan Forn, de una manera fortuita, hace algunos años. Aprendí de él, de la forma vampírica que tienen los alumnos para absorber información del que sabe, casi con desesperación, anotando nombres de autores, de libros, frases, muchísimas cosas en el transcurso de un año, después de que él pasara por un punto de inflexión vital, siendo muy joven; antes, mucho antes de saber que yo también pasaría por un lugar parecido, en algún momento.
Hace dos meses que intento escribirle una carta manuscrita a Juan Forn. Esto es lo que quería contarles. Hace dos meses que escribo y reescribo una carta manuscrita y no me salen las palabras; no logro encontrar las palabras adecuadas, porque cuando pensé en escribirle, pensé en agradecerle por María Domecq y después, me dí cuenta que tenía que agradecerle- unos kilómetros antes que yo, unos pocos años delante de mí- por crecer conmigo. Y por hablar el idioma que yo entiendo.
Supongo, quizás desde mi mirada ingenua, bucólica y romántica sobre los escritores, que no hay premio literario más importante, ni éxito editorial más rotundo que unos cuantos lectores agradecidos. Estamos de acuerdo: los lectores agradecidos no pagan las cuentas pero la gratitud no puede negociarse. El afecto, tampoco.
Se ganan.






domingo, noviembre 11

Todos tus muertos

Sábado de película multiestelar. Me encontré con esto.
Después de verla, envidié un poco a los de la Madre Patria del Norte. Digo un poco, porque tuvieron a quién llorar, tuvieron a quién los hacía sentir representados, algo impensado para nosotros en dónde la palabra "político" es casi sinónimo de "delincuente con poderes constitucionales".
Van a disculpar que les arruine el final de la película, pero no pude más que transcribir el discurso con el que termina. Tiene múltiples lecturas; de hecho, en principio, logró conmoverme y en una segunda lectura y porque uno vive en esta época atroz, empecé a pensar que ciertas ideas empezaron a propagarse desde hace mucho.
No soy fanática de los estadounidenses (americanos, somos todos los de este continente, muchachos) pero de verdad, les envidié con envidia mala que hayan tenido un político a quién llorar. En los años que llevo vividos, nunca ví que a nadie se le cayera una lágrima por ninguno de acá. Ni vivo, ni muerto.
Ojalá, algún día, con otro final, sus hijos, mis sobrinos, los hijos de sus hijos encuentren un político al que le tengan confianza, al que le crean que todo puede ser mejor, en el que puedan depositar sus esperanzas.

Bueno, pasen y lean. Es un poco largo pero me pareció interesante lo que dice, cómo lo dice y cómo, a la luz del presidente actual de EEUU, todo lo que dice, se puede leer diferente.

"No es un día para la política. Me he guardado esta oportunidad, mi único evento del día para hablarles brevemente sobre la amenaza irracional de la violencia en EEUU, que otra vez mancha nuestra tierra y todas nuestas vidas.
No es materia de preocupación de ninguna raza en particular. Las víctimas de la violencia son negras y blancas, ricas y pobres, jóvenes y ancianas, famosas y desconocidas. Son, por sobre todas las cosas, seres humanos a quienes otros seres humanos amaban y necesitaban.
Nadie, no importa dónde viva o qué haga, puede estar seguro de quién será el próximo en sufrir un derramamiento de sangre absurdo. Y sin embargo, continúa y continúa sucediendo en nuestro país.
¿Por qué? ¿Qué ha logrado la violencia alguna vez? ¿Qué ha creado?
Toda vez que una vida americana es sesgada sin necesidad por otro americano, sea que se haga en nombre de la ley o desafiando la ley, por un hombre o una banda, a sangre fría o bajo la pasión, en un ataque de violencia o como respuesta a la violencia; cada vez que desgarramos la tela de la vida que otro hombre con dolor y tosquedad tejió para sí mismo y para sus hijos, cada vez que lo hacemos, se degrada toda la Nación.
Sin embargo, parece que toleramos el creciente nivel de violencia ignorando nuestro componente humano y nuestro aprendizaje como civilización.
Demasiado a menudo, honramos el pavoneo y la fanfarronería y a los que ejercen la fuerza.
Demasiado a menudo, excusamos a los que están dispuestos a construir sus propias vidas sobre los sueños rotos de otros seres humanos.
Pero esto es mucho más claro: La violencia engendra violencia; la represión genera represalias y sólo la purificación de toda nuestra sociedad puede remover esta enfermedad de nuestras almas.
Porque cuando enseñas a un hombre a odiar y a temer a su hermano, cuando le enseñas que es un hombre inferior, por su color o sus creencias o las políticas que sigue, cuando enseñas que los que difieren contigo amenazan tu libertad o tu trabajo o tu hogar o tu familia, entonces, tu también aprendes a enfrentarte a otros, no como conciudadanos, sino como enemigos.
A no encontrar cooperación sino conquista.
A ser subyugado y dominado.
Aprendemos, por último, a ver a nuestros hermanos como extraños. Hombres extraños con quienes compartimos una ciudad pero no una comunidad. Hombres vinculados con nosotros por una vivienda en común pero no por un esfuerzo común.
Aprendemos a compartir sólo el temor común, sólo el deseo común de alejarnos unos de otros.
Sólo el impulso común de responder al desacuerdo con la fuerza.
Nuestras vidas en este planeta son demasiado cortas. La tarea a realizar es demasiado grande para permitir que este espíritu siga prosperando en nuestra tierra.
Por supuesto, no podemos desterrarlo con un programa ni con una resolución pero quizás podemos recordar, aunque sea por un tiempo, que los que viven con nosotros son nuestros hermanos, los que comparten con nosotros el mismo corto momento de vida; que ellos buscan, como nosotros, nada más que la oportunidad de vivir sus vidas con propósitos y felicidad, ganando la satisfacción y la realización que puedan.
Sin duda, este vínculo de destino común, seguramente, este vínculo de metas comunes puede comenzar a enseñarnos algo.
Seguramente, podemos aprender, por lo menos, a mirar a nuestro alrededor y vernos, a ver a los hombres y podemos comenzar a trabajar juntos para vendar las heridas y convertirnos, de todo corazón, en hermanos y compatriotas, otra vez"

Robert Francis Kennedy a.k.a. Bobby (1925-1968)

viernes, noviembre 9

Parroquiales 2


El jueves 15 de Noviembre se presenta en el Centro Cultural Islas Malvinas de La Plata, el libro Ficciones para una Fundación.

(Felicitaciones, Juani. Desde acá, estamos todos muy contentos.)

Parroquiales 1

El miércoles 14 de noviembre, la Audiovideoteca de Buenos Aires festeja su cuarto cumpleaños, en el Centro Cultural Recoleta. La cita es a las 19 hs. en el Espacio Living del CCR, en la planta baja.
Es importante que todos aquellos que puedan y quieran ir, se den cita para apoyar este emprendimiento que fue creado a pulmón y que peligra frente al cambio de política cultural del nuevo jefe de gobierno.

Para quienes no conozcan la página de la Audiovideoteca y no sepan bien de qué se trata, click acá para ver.

El trabajo realizado en la audiovideoteca reúne entrevistas y testimonios de los que conforman y conformaron la cultura contemporánea argentina y bien vale darle apoyo.

Acá, la programación.

Martes 13 a viernes 16 de noviembre, de 18 a 20 hs.
Centro Cultural Recoleta. Microcine, 1er. Piso.

El ciclo “Obra en construcción” realizado por la Audiovideoteca de Escritores, en un continuado de cuatro días.

("Obra en construcción" se emite por Ciudad Abierta. Si no tuvieron oportunidad de ver el programa, es un buen momento para que vean y escuchen a distintos escritores argentinos hablando de su literatura)

Programación

Martes 13. Literatura para chicos

18 hs. Silvia Schujer

18.30 hs. Graciela Montes

19 hs. Gustavo Roldán

19.30 hs. Liliana Bodoc

20 hs. Luis María Pescetti


Miércoles 14. Literatura, periodismo y humor.

18 hs. Juan Forn

18.30 hs. Eduardo Belgrano Rawson

19 hs. Juan Sasturain

19.30 hs. Osvaldo Bayer

20 hs. Roberto Fontanarrosa

20.30 hs. Guillermo Saccomanno


Jueves 15. Seis mujeres escritoras

18 hs. Cristina Siscar

18.30 hs. Angela Pradelli

19 hs. Diana Bellessi

19.30 hs. Liliana Heker

20 hs. Tununa Mercado

20.30 hs. Luisa Valenzuela


Viernes 16. Poesía y teatro

18 hs. Arnaldo Calveyra

18.30 hs. Alejandro Tantanian

19 hs. Arturo Carrera

19.30 hs. Griselda Gambaro

20 hs. Hugo Mujica

20.30 hs. Ricardo Bartis

Miércoles 14 de noviembre 19 hs.

Espacio Living. Centro Cultural Recoleta.

Celebramos nuestro tercer aniversario con invitados de la cultura que nos acompañaron en estos tres años de trabajo.





jueves, noviembre 8

As del club París

..."procedo a describirlo al detalle, a la manera de esos escritores franceses avant-garde que, al haber descartado la narración, el personaje y la estructura, se limitan a párrafos de toda una página que detallan los contornos de un solo objeto, la mecánica de un movimiento aislado: una pared, una pared blanca sobre la que camina, tortuosamente, una mosca."


Truman Capote - Música para camaleones


martes, noviembre 6

Patotera, reina del bailongo

Amigos, van a disculpar que utilice un post en un asunto menor que corresponde a otro blog pero dejen que me tome esta pequeña licencia para responder algo a alguien.
Les cuento:
Resulta que por un comentario que dejé en esta entrada del blog de Maximiliano Tomas, una tal María Martínez me interpela de manera sospechosa.
Escribí una respuesta a ese comentario pero Firefox actualizó la página y finalmente no sé si el comentario quedó o no a consideración de quién autoriza los comentarios- que imagino es MT (a quién no conozco y dudo, conoceré).

María, aquí mi respuesta, quizás un poco más larga, porque NO DA ponerse a discutir en un blog ajeno:

1- Exagerar es traspasar los límites de lo verdadero (entendiéndose como "lo real"). De ahí, lo malo.

2- Que sea un patio, una terraza, un parque con pileta o el Jardín Japonés, da igual. Si sólo te quedaste con eso, leíste el post de una manera distinta a cómo lo leí yo y algunos otros que comentaron antes de que yo lo hiciera.

3-Lo que hay, es que no creo que una cincuentena de personas, reunidas en el lugar que sea , representen la escena literaria local y/o argentina. Salvo, claro, que en el patio /jardín/lugar que a vos y a tu cabecita loca se les haya ocurrido inventar para generar un ambiente bucólico, hayan reunido a los mejores escritores de cada una de las provincias que conforman este país y no sólo al grupo de afortunados que participa de las antologías de Mondadori, de las cuales, al menos yo, no hice más que pedir cierto rigor en las reseñas.
(La Ciudad Autónoma de Buenos Aires no es un país, María, eh. Es apenas el distrito federal de un lugar un poco más extenso que se llama República Argentina).

4- Que respondas de la manera que respondés ante un mensaje que no es para vos, indica alguna de estas cosas:
a-sos una fan afiebrada.
b-sos una de los de la cincuentena de luminarias que tiene algún temita de hipersensibilidad.
c-sos la hermana/prima/novia/madre de alguna de las luminarias y por eso contestás de esa forma. (Caso que se consideraría el más válido aunque igualmente inentendible. Evidentemente o no leíste mis comentarios anteriores o sos alguien "sullerizado" que necesita llamar la atención. Como en este blog somos solidarios, lo pedís, lo tenés. Querés un poco de atención, acá está! Lo siento si no es esta la clase de atención que necesitás. En este lugar, es la única que damos. Podés ir probando en otros blogs. A lo mejor, encontrás lo que estás buscando. No sé si me explico. Igual, si no me entendés, mandame un mail que te hago un cuadro sinóptico o un gráfico).
d- sos una luminaria apagada.

5- Supongo que debes conocerme para asegurar con tanta firmeza que a mí me hubiese gustado estar ahí. Digo que supongo porque yo no tengo ni pálida idea sobre vos. Si me conoces, te equivocás. Si no me conocés, hago la aclaración pertinente: no me gustan los lugares llenos de desconocidos, asi que -lo digo clarito, por las dudas que no lo sepas interpretar- no, no me hubiera gustado estar ahí. A vos, si? Estuviste? Lo pasaste bien?

6-Controlate el colesterol, María Martínez. Estás demasiado exaltada. Después, hervite y tomate el caldo pero sin prisa. No vaya a ser que te caiga mal.

No tengo nada más que decir.

Ah! Cualquier otro problema, repito: el mail está en el perfil de Blogger. Lo discutimos cuando gustes.

Ahora, sí.
Que te garue finito.


Sepan disculpar esta pequeña intromisión tan lejana al único tema que nos interesa pero estoy hasta acá de esta clase de cosas.

Saludos a los de siempre.
V.


Actualización:
Por las dudas, porque parece no deje claro el tema que me tiene hasta acá, vaya la actualización (después les respondo en los comentarios)
Lo que verdaderamente me tiene hasta acá es el sinsentido del comentarista que le moja la oreja a otro que comenta. Me parece una actitud de cuarta y me parece de décima cuando delante del comentario en cuestión hay dos o tres más que dicen tanto o más que el que se cuestiona.
Todos los que leen a diario este blog, saben que estamos a favor de la literatura y saben, también, que nunca se hizo referencia a las antologías luminosas.
Como comentarista, suelo comportarme como me gusta que se comporten los que leen mis blogs. Todo lo que escribo, primero, está escrito con respeto (salvo esta vez pero porque tengo el saco lleno de estos melonazos que saltan como si uno fuera el proctólogo)
Dicho esto y sosteniendo aún, todo lo anterior, doy por finalizado este post.

Lo que se calla en la literatura

A continuación, clase magistral a cargo de Jhumpa Lahiri.


..."Shoba venía a visitarle en algún momento de la noche. Cuando Shukumar le oía llegar, escondía la novela que estaba leyendo y se ponía a teclear frases. Shoba ponía las manos en sus hombros y unía su mirada a la suya, concentradas ambas en el destello azul de la pantalla del ordenador.
-No trabajes tanto-le decía después de uno o dos minutos, antes de acostarse.
Era el único momento del día en que ella buscaba su presencia, un instante que desde hacía tiempo provocaba pavor en Shukumar. Sabía que Shoba se forzaba a ello. Ella dejaba vagar su mirada por la habitación, que habían decorado el verano pasado con un ejército de patos y conejos desfilando al son de tambores y trompetas. A fines de agosto ya había una cuna de cerezo bajo la ventana, una blanca mesita de bebé con tiradores verdes y una mecedora con cojines a cuadros. Shukumar lo había desmantelado todo antes de traer a Shoba del hospital, encargándose de raspar los patos y conejos con ayuda de una espátula. Por alguna razón, la habitación no le angustiaba del modo que le angustiaba a ella. En enero, cuando dejó de trabajar en su cubículo de la biblioteca, instaló su escritorio allí de forma deliberada, en parte porque se sentía a gusto en esa habitación, en parte porque Shoba evitaba entrar en ella."


Una medida temporal - Jhumpa Lahiri

viernes, noviembre 2

Del latin, chinchudus

Empecemos por el principio.
Solo escribire algunas incoherencias mal escritas. Prometo re editar el post cuando me haga de mi propia maquina.
1-No se ustedes pero yo no puedo escribir mientras me andan cogoteando lo que escribo. Esto pasa porque ando de prestado. Salto de computadora en computadora, despues de dar cristiana sepultura a la que me acompanio (si, este teclado no tiene enie, el duenio es muy celoso de su configuracion y no me ha dejado cambiarla; paciencia, tiene la amabilidad de prestarla para que yo de seniales de vida.) Por esta razon, hace unas cuantas semanas que no hay posts. Escribo a mano. Hicieron la prueba de escribir a mano? Es asombroso cuanto cambia nuestra caligrafia despues de algunos anios de escribir en la computadora.

2-Tampoco puedo leer con tranquilidad si se paran al lado mio y me espian el libro. Hace unas semanas, lei Maria Domecq de Juan Forn. Fue un libro muy conmovedor para mi. Les recomendaria que lo leyesen, mas alla de cualquier prejuicio.
Volviendo, digo que fue un libro conmovedor; conmovedor hasta las lagrimas. Entonces, como puede alguien espiar la pagina que me esta haciendo llorar siendo un perfecto y total desconocido? Pues con la impunidad imperante. No hay cara de culo que haga que el que espia, saque los ojos del libro. Sera de Dios, este mundo.

3-Por ultimo, descubri que todo aquel que en algun momento de su vida dice la frase "tengo codigo" o "porque yo tengo codigo" o "hay codigos", mas tarde o mas temprano, demuestra no tenerlos (garcas!).
El unico codigo existente es el que es funcional a la propia vida. Ilusa, yo, que a veces -por suerte, pocas veces- creo en lo que me dicen. En fin, me llevan mil demonios.

4-Lo mejor que hice durante el 2007 fue escribir estos blogs. De todo lo que uno hace diariamente en la vida, lo mejor fue esto. Del resto, estoy total y absolutamente arrepentida, salvo dos excepciones, que entenderan si digo la palabra "conventillo".

Esto es todo por ahora. Estoy chinchuda. No puedo escribir. Es como si estuviera muda y no supiera hablar lenguaje de senias ni escribir.
Por favor, personas susceptibles abstenganse de comentar y mucho menos de pedir explicaciones. Que todo lo que digo es bastante claro para el que le toca.
Lo que somos, somos, dijo alguien por ahi que el mal humor, no me deja recordar.
Espero volver al ruedo en breve. Tengan paciencia. Un poquito mas de paciencia. Tengan paciencia por mi.
Saludos a todos.
V.