A veces está bueno toparse con libros que uno de primera mano, no compraría. Yo me topé con Bonsai de una manera extraña. Fue el libro que me tocó en el intercambio un libro por un link que hace unos meses realizó Tomas Hotel.
Comencé a leerlo mientras viajaba en subte del trabajo a la facultad. Por cuestiones de tamaño y extensión, era el libro perfecto para leer apiñada entre la gente de la hora pico en la línea B. Por hache o por be, por cuestiones particulares que ahora no vienen al caso, no llegué a terminarlo.
Lo terminé anoche y después de leer el final, me puse a pensar en algunas cuestiones respecto a las fórmulas o reglas para escribir. O mejor, en como nadie tiene la receta mágica para escribir una novela, un cuento, un texto narrativo.
Ok. Estamos de acuerdo en que hay ciertas convenciones. Que hay ciertas cuestiones formales que deben respetarse: inicio y final contundente, tono narrativo estable a través del relato, economía de recursos, vamos, lo que se encontraría en cualquier manual sobre escribir bien o las diez reglas más o menos estables que se pueden aprender en cualquier taller.
Ahora, en términos de trama, nadie tiene la vaca atada y en términos de voz narradora, tampoco.
Todo esto viene a cuento porque Bonsai - que no va a figurar en la lista de clásicos de la literatura universal ni será recomendado por los divos literarios nacionales - es una buena primera novela. Como las óperas primeras en el cine, a lo mejor, tiene algunos pocos desaciertos, viéndola desde el punto de vista ortodoxo o académico pero para mí, que soy fanática de los libros y de todos los que se animan a escribir, es una buena historia contada de una buena manera, lo que no siempre se puede decir de primeros libros (vease el bodrio con el que hizo su aparición en la literatura Ethan Hawke - el actor- y después me cuentan).
Quiero que lean el primer párrafo de la novela para que entiendan de lo que hablo:
"Al final ella muere y él se queda solo, aunque en realidad se había quedado solo varios años antes de la muerte de ella, de Emilia. Pongamos que ella se llama o se llamaba Emilia y que él se llama, se llamaba y se sigue llamando Julio. Julio y Emilia. Al final Emilia muere y Julio no muere. El resto es literatura: ..."
El resto es literatura. Qué buena frase para empezar. Suena a: el resto son las convenciones y reglas que tengo que usar para contarte esta historia.
Entonces, al final, lo importante es tener una historia. Esa muerte y esa vida, en el caso de Bonsai; el famoso juego de opuestos. El resto es literatura.
Pasan cosas asombrosas con los libros. Enseñan algo, a veces sin querer, que en ocasiones el maestro más genial no sabe, no puede o no quiere enseñar.
Comencé a leerlo mientras viajaba en subte del trabajo a la facultad. Por cuestiones de tamaño y extensión, era el libro perfecto para leer apiñada entre la gente de la hora pico en la línea B. Por hache o por be, por cuestiones particulares que ahora no vienen al caso, no llegué a terminarlo.
Lo terminé anoche y después de leer el final, me puse a pensar en algunas cuestiones respecto a las fórmulas o reglas para escribir. O mejor, en como nadie tiene la receta mágica para escribir una novela, un cuento, un texto narrativo.
Ok. Estamos de acuerdo en que hay ciertas convenciones. Que hay ciertas cuestiones formales que deben respetarse: inicio y final contundente, tono narrativo estable a través del relato, economía de recursos, vamos, lo que se encontraría en cualquier manual sobre escribir bien o las diez reglas más o menos estables que se pueden aprender en cualquier taller.
Ahora, en términos de trama, nadie tiene la vaca atada y en términos de voz narradora, tampoco.
Todo esto viene a cuento porque Bonsai - que no va a figurar en la lista de clásicos de la literatura universal ni será recomendado por los divos literarios nacionales - es una buena primera novela. Como las óperas primeras en el cine, a lo mejor, tiene algunos pocos desaciertos, viéndola desde el punto de vista ortodoxo o académico pero para mí, que soy fanática de los libros y de todos los que se animan a escribir, es una buena historia contada de una buena manera, lo que no siempre se puede decir de primeros libros (vease el bodrio con el que hizo su aparición en la literatura Ethan Hawke - el actor- y después me cuentan).
Quiero que lean el primer párrafo de la novela para que entiendan de lo que hablo:
"Al final ella muere y él se queda solo, aunque en realidad se había quedado solo varios años antes de la muerte de ella, de Emilia. Pongamos que ella se llama o se llamaba Emilia y que él se llama, se llamaba y se sigue llamando Julio. Julio y Emilia. Al final Emilia muere y Julio no muere. El resto es literatura: ..."
El resto es literatura. Qué buena frase para empezar. Suena a: el resto son las convenciones y reglas que tengo que usar para contarte esta historia.
Entonces, al final, lo importante es tener una historia. Esa muerte y esa vida, en el caso de Bonsai; el famoso juego de opuestos. El resto es literatura.
Pasan cosas asombrosas con los libros. Enseñan algo, a veces sin querer, que en ocasiones el maestro más genial no sabe, no puede o no quiere enseñar.



