Desde hace unos meses, quiero presentarles a algunos escritores para que los vayan conociendo. Hoy y porque es amigo de la casa, estrenamos esta sección con Juan Manuel Bellini, quién gentilmente cedió el texto que está más abajo para que ustedes empiecen a conocerlo.
Salú la barra.
Es peligroso escribir de día y de noche
París es más sucia que Buenos Aires. O por lo menos de
Tantas veces deseó Enrique escribir tiempo completo, de noche y de día. Y que eso no termine perdido entre papeles amontonados. Ahora lo que él escribe es trascendental. Pero trascendental en serio. El poder discursea con lo que él redacta. El destino mete esas chicanas.
Luis María jamás será francés aunque ame a ese país. Su metejón comenzó en la década anterior cuando llegó a sus manos el libro que en su portada resplandecía el dibujo de un juego infantil que con piedras permitía entrar al Paraíso. Todos sus libros tuvieron como destino superar esa obra y a ese autor gigante de erres con g.
A Enrique nunca le gustó escribir en la oscuridad. Sí en el silencio. Este no es el mejor lugar, sobran las tinieblas y uno nunca puede parar de escuchar. Él se adapta.
En territorio extranjero Luis María no es capaz de escribir ni media carilla. Entre sus recuerdos que la distancia recuperan, ocupa un lugar privilegiado esa discusión en el bar cercano a


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