jueves, febrero 4

Necesitado

A lo mejor, como yo, alguien necesita una palabra de aliento hoy; una palmada en el hombro, un coquito en la cabeza. Un abrazo, un empujón, que le acaricien la mano, que le digan una palabra cariñosa.
O se siente solo o mira con cariño la ventana -no, yo no- o piensa que está todo mal. Quizás, está de mal humor o enojado o repodrido de sostener el mundo. Capaz, está demasiado cargado de responsabilidades, agotado, fastidioso y se quiere ir a la mismisima mierda.
Not everyone can carry the weight of the world
O vive en la montaña rusa de las emociones.
En fin, alguien que en este preciso instante necesite imperiosamente recuperar la fe en lo que sea.
Y bueno, que el blog sirva para algo.
Te regalo esta canción, querido lector.
Y nos deseo que estemos mejor, lo más pronto posible.

When you're weary
Feeling small
When tears are in your eyes
I will dry them all

I'm on your side
When times get rough
And friends just can't be found
Like a bridge over troubled water
I will lay me down
Like a bridge over troubled water
I will lay me down

When you're down and out
When you're on the street
When evening falls so hard
I will comfort you

I'll take your part
When darkness comes
And pain is all around
Like a bridge over troubled water
I will lay me down
Like a bridge over troubled water
I will lay me down

Sail on Silver Girl,
Sail on by
Your time has come to shine
All your dreams are on their way

See how they shine
If you need a friend
I'm sailing right behind
Like a bridge over troubled water
I will ease your mind
Like a bridge over troubled water
I will ease your mind



lunes, febrero 1

Home sweet home




Ok, estuve tres meses mudándome. Recién hoy, la mudanza terminó. Mañana entrego las llaves de la casa en la que, durante diez años, fui muy feliz. Mi casa de soltera, mi primer hogar, el lugar en donde, por primera vez, podía hacer y decir lo que quisiera, a la hora que quisiera, con quien quisiera.
Una casa que tenía fotos en las paredes, soles en el vestíbulo, discos y libros por todos lados, un balcón que dejaba ver una avenida en diagonal. Una casa que era, en definitiva, un poco como yo. Caótica y desordenada pero en donde uno podía sentirse a gusto. Esa era la casa vieja. Mi primera mudanza decidida íntegramente por mí. El paso necesario a la independencia y la primera adultez.
Una casa que vio como me enamoraba y me desenamoraba, que me vio llorar y reír a carcajadas. Que sintió conmigo el nerviosismo de esperar el resultado del evatest, que juntó las cosas para Paulina. Mi refugio, mi bulo, el aguantadero.
Y, ahora, la casa nueva. La casa nueva es una casa moderna, en el barrio en el que siempre quise vivir. En frente hay un oasis urbano (fáh, loco!). Tiene mucho sol y está pintada de color claro. Y como toda casa nueva es como un cuaderno al que recién se le escribió la carátula.
Mi patria diminuta se vino conmigo: los libros, los discos, las fotos, mis recuerdos de mi casa vieja y de todas mis otras casas viejas.
La casa nueva tiene la virtud de estar esperando para llenarse de recuerdos propios. La casa nueva es todo lo que va a venir.
Y el principio de la casa nueva fue acomodar los discos. Y ahora, le va a tocar a los libros. Encontrar la manera de tener a todos esos que hubiese querido conocer en los estantes de las bibliotecas. Y cuando estén todos en su lugar, ahí sí, reencontrarnos, como si fuéramos viejos amigos.
Y una casa nueva para bailar. Porque es de la única manera que sabemos celebrar las cosas. Porque es el único rito que no abandonamos.

Bailemos, Forrest!





En breve retornaremos con nuestra programación habitual.
Mi agradecimiento a mi amigo personal, el honorable Fray Mollo que consiguió la foto que ilustra este post, quién sabe donde.

Salú, muchachos y muchachas
V.

miércoles, enero 6

El país del Gran DT

Y resulta que ahora, todo el mundo es experto en trasplantes. Todo el mundo sabe todo de la donación de órganos. Todo el mundo habla porque hablar, claro, es gratis y con la democracia se come, se educa, se cura y se opina.
Este país está lleno de sabelotodo. De gente que desconfía de las instituciones, de las leyes, de los médicos, del vecino porque, obvio, cada uno de esos que la sabe lunga, tiene la posta. Hasta el infeliz de doce años que dice que tiene una experiencia de vida de mil años, la sabe lunga, se las sabe todas, ya la vivió.
Se puede opinar sobre cualquier cosa porque si no se pudiera, quedarían muy pocos temas para opinar, no es cierto? Entonces, es lo mismo la selección de Maradona que el bebé muerto de Maru Botana, la última enciclica papal o la aparición en bikini de Ricardo Fort en una obra de teatro. Justo ahora, le tocó a la medicina. Medicina vista con ojos de gente sana, de gente viva, de gente a salvo. Porque desde ahí, sí, desde ahí se puede opinar. Desde ahí se sabe.
Pero... ¿de dónde viene este nuevo conocimiento médico que, ahora, tiene la contraaudiencia de C5N? Bueno, ven muchas series de médicos: House M.D., Scrubs, ER. Cuatro o cinco temporadas son suficientes para saber mucho de medicina y cualquier tema en donde la vida y la muerte estén representadas fisiológicamente; en donde el muerto o el enfermo, cuando termina el día de rodaje, se vuelve a su casa, lo más pancho, a tomar unos drinks muy cool con sus amigos. Total, si pasa en Universal, debe pasar en la vida real.
Entonces la contraudiencia de C5N se pone a opinar: cuarenta y cinco días de sobrevida no alcanzan para justificar un trasplante. Aparecen pequeños fascistas que se preguntan, con total inocencia (?), si no habría alguien mejor, en lugar de "desperdiciar" esos órganos, que tan bien le hubiesen hecho a alguien más joven, más bueno, más pobre. Se sabe: parece que hay una gente mejor que otra. Y otra, todavía, MAS MEJOR que es capaz de decidir quién es mejor para seguir viviendo.
Claro, nunca vieron a un ser humano ponerse negro porque el oxígeno no le llega. No escucharon jamás la alarma de un saturómetro cuando el oxígeno en sangre baja y baja. No esperaron al lado de alguien operado, por ejemplo, de cáncer renal que el riñón que le quedó sano vuelva a funcionar y los días pasen y pasen mientras los médicos dicen que hay que esperar un día más y que si no pasa nada, hay que recurrir al trasplante. Lo que saben, lo saben porque le pasó al hermano del amigo de un tío de un vecino de la cuñada de un primo segundo que ahora está joya y vos lo tendrías que ver, como chupa el tipo.
Pero es así. La vida de los demás se soluciona fácil. Lo hemos dicho varias veces acá. Qué hay si el tipo que se murió peleaba por seguir viviendo con garra; qué hay si se equivocó, si se fumó la vida y después se dio cuenta de que la había cagado y, arrepentido, los últimos veinte años no hizo otra cosa que querer curarse. Qué importan las cinco operaciones, si total, el cuerpo le dolió a él, a su mujer, a la gente que lo quería. Qué importancia tienen los pinchazos mil veces por día, las transfusiones, las sondas, los drenajes. Qué importa. Si el cuerpo magullado, dolido, doliente; la invasión permanente de catéteres y sensores, es de otro, de un desconocido.
No importa nada. Importa opinar. Opinar boludamente, porque tienen la posta. Se las saben todas. Pueden hablar sobre todos los temas. No importa nada. Se habla de trasplante de órganos como si fuera cambiarle las pilas al control remoto. La muerte de los demás no le duele a nadie. Mejor ellos, que nosotros. Y así va todo.
Porque el bienpensante habla giladas, la mayoría del tiempo. Y encima se ofende cuando se lo hacen notar. Cuando alguien que estuvo ahí, le dice: "macho/mina, cerrá el orto. En ese lugar, vos nunca sabrías donde meterte todo este conocimiento que escribís en mails y post de blogger. Tus opiniones te las guardas en el culo, cuando la decisión depende sólo de vos. Cuando un hijo tuyo necesita un trasplante, no pensás si hay alguien mejor que él para recibirlo. Cuando tu viejo está conectado a un respirador, no hacés cuentas para ver si lo poco o mucho que pueda vivir es condición suficiente."
Pero, por supuesto, el muerto no es ni el hijo, ni el padre, ni el amigo de ninguno de los sabelotodo. Es un tipo lejano, que cantaba canciones que hacen mojar a las minas y que, capaz, -porque los bienpensantes nunca se terminan de animar a señalar con el dedo pero sí a sembrar sospechas- estuvo acomodado para recibir los órganos.
Entonces eso: se opina porque la opinología es una ciencia muy difundida en este país en donde medio mundo es todologo. Hoy será la función del Incucai; mañana, la situación actual de Boca Juniors; pasado, el nuevo implante de concha de Luciana Salazar.
Porque en el país del Gran Dt todos pueden decir cualquier cosa, sobre cualquier tema.
Ahora, de compasión por otro ser humano, del respeto por el tipo que sufre o agoniza, sea rico o pobre, famoso o desconocido, o, en un alarde de humildad, de la vergüenza de hablar giladas, queda un poco de lado. Se sabe de todo, menos de eso.
Porque hay democracia y uno puede decir lo que se le cante el culo, de la manera en que se le da gana en el quinto forro del orto.
Quién sabe por qué le va tan mal a este país, habiendo tantos genios que tienen siempre todas las opiniones y las respuestas. Quién sabe por qué.
Y quién sabe por qué, los bienpensantes dicen tanto sobre esta muerte y no dicen nada de que, hace unos pocos días, se murió Mónica Carranza.
Claro, esa es otra muerte que no le dolió a nadie, salvo a los miles de pibes que tuvieron un plato de comida delante de la cara, gracias a esa mujer. Pero bueno, es a ellos a los que les va a hacer ruido la tripa. El resto puede teorizar sobre la pobreza y la marginalidad del tercer mundo y ellos te van a explicar cómo es.
En fin, me harté. Cada tanto me pasa. La contra del bienpensante es que, entre sus múltiples virtudes, tiende a ser necio. Porque a él le contaron. O lo vivió cuando era muy chiquito, entendés? No, claro, no. Nunca tuvo que tomar una decisión. Nunca tuvo que firmar un papel. Nunca se fue a dormir pensando en si aceptar una intervención era para mejor o peor.
Pero bueno, eso no importa. Lo importante es opinar. Porque para eso vinimos a este mundo. Para hablar de lo que conocemos muy de costado. Y al que no le guste, que se aguante. O que se joda. O que se curta. Y si le duele, que se joda dos veces. Por mamón.
O acaso no hay libertad de expresión, en este país, eh?!
Cuando alguien se recibe de opinologo, tendrían que anotarle, al pie del título, aunque sea en letra chica que con el derecho a opinar viene también la obligación de bancarse la opinión ajena. Y no saltar como virgencita sexagenaria a la que le han tocado el culo. Pero está el problemita ese, que nunca se trata: "lo que es válido para mí también es válido para el otro". Ah, que no es así?
Y bué, es como te digo. Está todo mal hecho. Enseguida viene alguno que se las sabe todas a explicar cómo es el asunto. Sólo es cuestión de esperar.


martes, diciembre 29

Nochevieja

Vení.
Dame la mano.
Mirame a los ojos. Juguemos a que nos conocemos mucho, a que no necesitamos palabras, a que nos queremos bien, como se quieren los buenos amigos, que aunque no se vean nunca, se acompañan en la distancia.
Sonreí. Yo sonrío. Por lo menos, en la última hora del 2009, vamos a jugar a que somos felices, muy felices, tan felices que todo lo que haya pasado durante este año, no sirvió para más que para aprender a buscar, con más fuerza todavía, la felicidad.
Porque yo aprendí muchas cosas este año: aprendí a ser constante, a tener paciencia, a esperar. También aprendí a sufrir, a sufrir en serio. Aprendí a luchar a brazo partido. Y aprendí que el día de hoy siempre cuenta. Ni ayer, ni mañana. Hoy. Todo hoy.
Por eso, dame la mano. Dejame que te agradezca todo este año que viviste conmigo, de alguna manera. Dejame decirte que sos importante, que tus palabras me dieron aliento, que me ayudaste.
Dame la mano: mis deseos son los de siempre pero mejores. Que tengas alguien que te quiera tanto, tanto, que te haga sonreir. Un buen trabajo en donde estés contento y realizado. Que no te falte nada de lo que necesitás. Que te sobre la salud.
Dame la mano y no te sueltes. Este año aprendí que uno solo puede muy pocas cosas. Que uno puede más, siempre, junto a otros.
Y ahora, bailemos. De la mano, como bailan los chicos. Y juguemos a que somos muy felices. A lo mejor, de tanto jugar, se nos hace costumbre.
Y que venga el año nuevo. Que acá estamos, todavía.

Un abrazo.
V.

A bailar.


lunes, diciembre 14

Edén




domingo, diciembre 6

Ambulancia


"A mí me gusta escribir para mí, tengo cuadernos y cuadernos, versos y hasta una novela, pero lo que me gusta es escribir y cuando termino es como cuando uno se va dejando resbalar de lado después del goce, viene el sueño y al otro día ya hay otras cosas que te golpean en la ventana, escribir es eso, abrirles los postigos y que entren, un cuaderno detrás de otro; yo trabajo en una clínica, no me interesa que lean lo que escribo, ni Flora ni nadie; me gusta cuando se me acaba un cuaderno porque es como si hubiera publicado todo eso, pero no se me ocurre publicarlo, algo golpea en la ventana y así vamos de nuevo, lo mismo una ambulancia que un nuevo cuaderno".


Julio Cortázar - Tango de vuelta




miércoles, diciembre 2

Soles

Hace días y días que recuerdo cómo este poema acompañó las horas más desgraciadas de mi adolescencia. Digo desgraciadas y aclaro: cuando uno es un adolescente un poco sombrío, todo le parece una desgracia.
No sé ustedes pero yo, entre los 13 y los 17, fui una adicta a la poesía. A lo mejor porque era esa clase de adolescente melancólica, una especie de emo antes de que ser emo fuera esto que es ahora.
Entonces, estaba Baudelaire, claro. Y Alfonsina. Y algunos otros que seguramente irán apareciendo por acá,con los días.


Un sol

Mi corazón es como un dios sin lengua,
mudo se está a la espera del milagro,
he amado mucho, todo amor fue magro,
que todo amor lo conocí con mengua.

He amado hasta llorar, hasta morirme.
Amé hasta odiar, amé hasta la locura,
pero yo espero algún amor-natura
capaz de renovarme y redimirme.

Amor que fructifique mi desierto
y me haga brotar ramas sensitivas,
soy una selva de raíces vivas,
sólo el follaje suele estarse muerto.

¿En dónde está quien mi deseo alienta?
¿Me empobreció a sus ojos el ramaje?
Vulgar estorbo, pálido follaje
distinto al tronco fiel que lo alimenta.

¿En dónde está el espíritu sombrío
de cuya opacidad brote la llama?
Ah, si mis mundos con su amor inflama
yo seré incontenible como un río.

¿En dónde está el que con su amor me envuelva?
Ha de traer su gran verdad sabida...
Hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva.



Y hablando de sol y de soles, justo hoy, Patricio Upma, en su blog, recomendaba el tema que posteo abajo para caminar.
Y ¿saben qué? Necesito unos soles y algo de música que me ayude a seguir caminando.
Tengo unos días muy malos, en un año que tiene la ambivalencia de ser el mejor y el peor de toda mi vida.
Por eso: sol, música. Y caminar.
Porque no se puede hacer más que ir hacia adelante, aunque en cada paso, las piernas pesen una tonelada.

sábado, noviembre 14

Aire

Me voy unos días. Unos poquitos días, a buscar un poco de aire, a cruzar un poco de agua.
Les dejo esta foto que saqué.(*)



Como si fuera un regalo.
O algo así.
Nos vemos a la vuelta, un poco más livianos.
Abrazos.
V.

(*) No soy una gran fotógrafa pero, bueh, es lo que hay.

martes, noviembre 10

Colaborante

el señor cuervodepoe, después de unas amenazas, hizo lo que está más abajo con el texto de Prévert.





Por supuesto, si a alguien se le ocurre alguito más que hacer con nuestro querido Jacques Prévert, no tiene más que chiflar.
Se aceptan toda clase de colaboraciones.

Salú.
V.

domingo, noviembre 8

Desayuno

Este es uno de los poemas que más me gustan de Jacques Prévert. Me gusta por infinidad de motivos, pero por lo que más me gusta es porque es absolutamente visual.

DESAYUNO

Echó café
En la taza
Echó leche
En la taza de café
Echó azúcar
En el café con leche
Con la cucharilla
Lo revolvió
Bebió el café con leche
Dejó la taza
Sin hablarme
Encendió un cigarrillo
Hizo anillos
De humo
Volvió la ceniza
En el cenicero
Sin hablarme
Sin mirarme
Se puso de pie
Se puso
El sombrero
Se puso
El impermeable
Porque llovía
Y se marchó
Bajo la lluvia
Sin decir palabra
Sin mirarme
Y me cubrí
La cara con las manos
Y lloré.



Y como todo tiene que ver con todo: Unos viejitos piolas que hablan de desayuno, también.




Salú,
V.